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Opinión

  • | 2003/04/28 00:00

    Mentando a Kant ¿Estado comunitario?

    El Estado Comunitario, espíritu de Plan de Desarrollo del gobierno Uribe, ha generado los más apasionados y discordantes comentarios acerca de sus beneficios y su relación con la democracia. Fernando Estrada Gallego, director del Seminario Problemas Colombianos Contemporáneos de la Escuela de Economía UIS, escribe sobre los riesgos de crear las bases de una participación de este tipo.

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De modo agudo un editorial de El Tiempo (2003-03-2) describe el espíritu del Plan de Desarrollo del gobierno Uribe: "Refleja una convicción de que la democracia de base, más que la representación de los partidos, es la mejor fuente de legitimación del sistema político. El concepto es coherente con la práctica de los Consejos Comunales". Y evaluando sus limites y alcances, el editorialista suelta un epígono mudo sobre los planes elaborados desde 1974: "Se convirtieron en un catálogo de buenas intenciones".

Pero de bulto, interpretado sin asombro, este premio del Estado Comunitario lleva una antinomia. Borra con el codo lo que escribe con la mano. Contribuye a divulgar prejuicios de la política cotidiana, como creer que la algarabía de los consejos comunales sustituye las funciones parlamentarias y las mejora. No que la "democracia de base" no importe. Y mucho. No que los representantes de los partidos desluzcan. Y mucho. Largas jornadas de historia patria nos ha enseñado las fatales consecuencias de no comprender que aquí residen parte de nuestros conflictos como Nación. Muchos políticos que no representan a nadie y masas que no deliberan.

El problema grave es no discurrir analíticamente la condición de complemento que tienen ambas. La democracia representativa no excluye la participación. Sin embargo, puede tratarse de una falsa cuestión. Quienes redactaron el Plan de Desarrollo no hacían teoría. En la primera página escriben "Estado Comunitario y Estado Gerencial" , como lo mismo. Ah. Sin manuales de lectura el colombiano común percibe que el lenguaje de la eficiencia en el gasto, el ajuste fiscal, el crecimiento y el recorte, son por antonomasia el verdadero asunto. La verdad de marras. Lo comunitario se va diluyendo como un espejismo.

Veamos otro aspecto. "Comunitario" es un término perteneciente a la familia de palabras relativas a la comunidad, tiene un aire corporativo. Oponerlo a las nociones de "neoliberalismo" o "proteccionismo" es clave. La campaña presidencial de Uribe, su imagen suave. Los símbolos y el escenario, un todo. Llevaban como propósito evocar sentimientos de pertenencia pacífica. Gobierno de mano firme y corazón grande. Orden y clase. El camino de regreso a casa, a la seguridad y protección, un ámbito acogedor de hermandad. El Estado Comunitario de Uribe sueña con reunir a los colombianos para rezar el rosario.

El discurso: derrotar la politiquería y la corrupción. Ofrecer seguridad. Exorcizar al diablo del egoísmo con una retórica de la comunidad pletórica de bendiciones. No valoremos religiosamente, analicemos. El Estado Comunitario se parece, según la versión primaria, al remedio que no le hace mal a nadie y no cuesta nada. Claro, maticemos. La reforma fiscal tiene costos, pero la idea es que no se sientan como un daño.

Y comienzan los verdaderos problemas. El Estado Comunitario refleja la creciente deslegitimación de la política (Gómez Buendía) Algo más. Se le confunde frecuentemente con una renovación de los valores: Estado, Familia y Propiedad Privada. Moraliza la política. En vez de un Congreso o de una "democracia representativa" que sólo trae corrupción e ineficiencia, hagamos "democracia directa" para que la comunidad se encargue de administrar y vigilar sus propios asuntos (Gómez Buendía) Algo más. No comprenden que puede existir no sólo el peligro de demasiado poca comunidad, sino el peligro de un exceso de la misma.

Nuestra lectura propone apenas un rostro. El Estado Comunitario intenta defender intelectual y políticamente el antiguo orden del mundo y batallar contra las embestidas de una patria fragmentada. Deplora el derrumbe de los valores y la pérdida de significado de lo nacional. Lo cual explica las cuatro estrategias que integran el Plan: "seguridad democrática" o conversión del ciudadano en vigilante e informante; "ajuste económico" o más sudor y lágrimas; "equidad social" cada uno creador de microempresa; "reforma del Estado" o limpieza y eficiencia.

Tiene el Estado Comunitario dos debilidades más. No corresponde fielmente a postulados irreversibles del Estado Moderno: liberalismo económico, separación de las esferas del poder, minimalismo intervencionista, nuevos significados de la individualidad, la familia, el trabajo. Diferencia y tolerancia crítica. Procurando reunir a los ciudadanos en casa el Estado Comunitario desnaturaliza la razón propia de los Estados Modernos. Simula deslucir a la política como responsabilidad frente al poder y la convierte en sucedáneo de clamorosas veleidades.

Kant nos ayuda a concluir. En defensa de una constitución republicana y contra una visión paternalista del rey que ve súbditos en lugar de ciudadanos, dice el filósofo: "En una constitución donde los súbditos no son ciudadanos del Estado, que no es por tanto republicana, el jefe del Estado no es miembro, sino propietario del Estado, y sus residencias de verano, no se verán perjudicados en lo más mínimo por la guerra, la justificación de la misma estará a cargo del cuerpo diplomático, siempre dispuesto a hacerlo". Son riesgos evidentes también del Estado Comunitario.

* Director del Seminario Problemas Colombianos Contemporáneos Escuela de Economía UIS

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