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Opinión

  • | 2001/04/02 00:00

    “Mi primera vez”

    Juan Pablo Montoya, en exclusiva para SEMANA, escribe su diario a bordo para contarles a los colombianos su experiencia en la Fórmula 1.

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Para mi el inicio de temporada siempre ha estado cargado de expectativas. Así ocurrió en la Cart hace dos años. Era la oportunidad de llegar a una de las dos categorías más importantes en el mundo del automovilismo. En ese entonces no tenía ni idea de cómo eran las carreras. Nunca había corrido en un óvalo a más de 400 kilómetros por hora. Había una cantidad de cosas nuevas para mí, que no veía la hora de montarme en el carro, relajarme e iniciar esa carrera vertiginosa contra el tiempo. Allí, dentro del carro, es donde me siento más cómodo. Más tranquilo. Estoy en lo mío.

La Cart quedó atrás. Fueron dos años de mucha experiencia. De corregir y aprender una cantidad de cosas nuevas que ahora en mi nueva etapa me van a servir mucho. Hubo grandes triunfos. Hubo, también, grandes frustraciones. Pero el resumen de ese paso por la Cart es de un excelente saldo: aprendí a madurar en una pista. No todas las veces se puede llegar de primero. Pero sí se pueden obtener puntos valiosos para un campeonato.

Ahora estoy aquí en Australia. Cumpliendo quizá mi máximo sueño: ser piloto de la Fórmula 1. Ahora soy uno de los pilotos titulares de una de las escuderías más prestigiosas de la Fórmula 1. La Williams ha ganado campeonatos. Ha tenido grandes pilotos. En este equipo estuvo Senna.

Pero ahora ha llegado mi turno. Y siento la misma ansiedad y la misma expectativa que sentí la primera vez que me senté dentro de un carro de carreras Para llegar acá he recorrido miles de kilómetros en ensayos. Estuve en pistas de Europa, desde diciembre pasado probando el carro, el motor, las llantas. Y esa es mi gran expectativa: cómo va a funcionar el carro. Cómo irán las llantas. Qué tanta confiabilidad y durabilidad tendrá el motor. Pero esto apenas comienza. Estoy convencido de que por los entrenamientos de invierno vamos a tener un buen carro. En el que todavía hay que trabajar mucho para recortar diferencia con los equipos de punta. Y ese avance va a depender en buena parte de lo que hagamos yo y mi compañero de equipo en las pistas. Esa información será valiosa para los ingenieros. Para resolver dudas y encontrar pronto soluciones.

Correr en Australia ha sido una gran experiencia. Antes de rodar por la pista, lo único que conocía de ella había sido a través de un juego de computador que cargo para todas partes. Pareciera un chiste, pero es la verdad, y aunque no es lo ideal, el juego me permitió dimensionar la pista. Recorrerla mentalmente. Y eso tiene sus ventajas. Pero hay una cantidad de trucos en una pista que no los simula un juego y que uno sólo puede darse cuenta de ello cuando está en el carro.

Mi cerebro ya es una especie de computador de carreras. Lo he venido alimentando con cada uno de los datos de lo que ocurrió el año pasado y que guardan bajo secreto los mecánicos de mi equipo. No quiero tener sorpresas. Y como una buena parte de las pistas en las que voy a correr no la conozco, por lo menos mi juego de computadora y mi disco duro del cerebro me ayudarán a recordar cuál será el mejor momento para atacar, a qué velocidad tomar una curva. En fin, todo lo que encierra este mágico mundo de la Fórmula 1.

En resumen, ese ha sido mi corto paso hasta ahora por la Fórmula 1. A medida que pase el tiempo les seguiré contando, desde esta columna exclusiva para SEMANA, los pormenores de cada una de las carreras y de lo que está pasando alrededor de mi equipo y un poco de mis rivales que ya he comenzado a conocer y calibrar. Un hasta pronto y espero tenerles muy buenas noticias en el futuro.
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