opinión

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Almirante-David-René-Moreno-Moreno - Foto: Cortesía: Almirante-David-René

No saltar al vacío

Nuestras familias, nuestros amigos, nuestros allegados, nuestros compañeros, todos tenemos una responsabilidad con el futuro de Colombia.


Por: David René Moreno Moreno

La primera vuelta de las elecciones está a un paso y la izquierda colombiana continúa vendiendo el tema del cambio como base central de su discurso populista para convencer especialmente a la juventud y a los que se muestran indecisos ante sus intenciones de voto; algo similar ha ocurrido en México, Chile y Perú, donde la dialéctica discursiva ha tenido éxito electoral, tan efímero como la espuma, pues el triunfo llegó acompañado de un rápido desencanto, generando grandes males en estos países hermanos.

El cambio siempre es necesario y se produce espontáneamente, a diario, sin necesidad de atropellar, engañar y menos, sin que exista la autocracia ni la tiranía de sistemas políticos déspotas y dictatoriales, como lo practican los regímenes doblegados ante el socialismo y el progresismo.

El cambio se motiva, se promueve y se conduce en forma inteligente, controlada y planificada para que haya buenos resultados buscando el bienestar de la comunidad y el progreso del país, no para sojuzgar a una sociedad.

No saltemos al vacío buscando un cambio que sea arbitrario y abusivo, porque después no hay marcha atrás.

Es difícil entender cómo algunas personas caen en la telaraña del engaño y creen que el cambio que proclama el candidato Petro puede lograr aspectos positivos para el futuro de Colombia, quien además de rodearse de personajes de dudosa reputación y desacreditados políticamente piensa acabar con elementos base de nuestra economía, como el petróleo y el carbón.

Posiblemente, el oro verde de este personaje sea el aguacate, el cual tendrá que aportar los recursos para la salud, la educación, la seguridad y los proyectos de desarrollo de nuestro país, qué sarcasmo.

Su fórmula vicepresidencial continúa demostrando que le falta mucho ‘pelo pal moño’ para aspirar a ese cargo, considerando que es quien debe reemplazar al presidente.

La ausencia de conocimientos en muchos campos hace que se nos erice la piel con solo pensar cuál podría ser el futuro de este país en el caso hipotético de que esta dupla llegara a ganar la presidencia; Dios nos libre.

Petro no se queda atrás, pues en su discurso populista incluye a la cocaína como producto de exportación nacional, cuando es más bien un producto de vergüenza ante el mundo entero y de tristeza y dolor dentro de nuestra sociedad.

Cuando le han preguntado sobre la extradición de los grandes criminales responde que espera que primero confiesen la totalidad de sus crímenes y reparen a sus víctimas en Colombia, lo cual es a todas luces la forma amañada de indicar que no los va a extraditar; posiblemente es el resultado de las visitas a las cárceles por parte de sus allegados.

Este pseudopolítico trata de incendiar al país con sus mentiras y ha amenazado abiertamente a los colombianos, afirmando que si la sociedad no acepta que un guerrillero pueda ser elegido se iniciará una nueva era de violencia, no como la del siglo XX, sino como la del siglo XXI, como la de ISIS, refiriéndose a las actividades del grupo terrorista Estado Islámico.

La interpretación de sus palabras es perfectamente clara, si no es elegido por las buenas, llegará al poder por las malas.

Nunca un personaje con tan abultado prontuario se había atrevido a amenazar la democracia de esta forma; ¿Que han dicho los observadores internacionales? ¿Dónde está Human Rights Watch?

¿Dónde está la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Su silencio es muy elocuente. Este candidato de increíbles contradicciones y escabrosas propuestas ha planteado absurdos como que los guerrilleros desmovilizados hagan parte del ejército y ha dado la bienvenida a los grupos paramilitares, hablando del famoso perdón social como una segunda oportunidad a los que tanto dolor y muerte han causado entre los colombianos.

¿Qué se puede esperar para el futuro del país en caso de que este candidato pudiera llegar a la primera magistratura?

La democracia tiene sus defectos, pero hay que reconocer que son más las virtudes que la acompañan.

La libertad de expresión, de asociación, de culto, de trabajo, de elegir y ser elegido, así como la paz son algunos de los derechos que establece nuestra Constitución. Cambiar por cambiar no es bueno, una decisión con resentimiento puede traer nefastas consecuencias y entre ellas está la de perder las libertades.

Toda sociedad es conflictiva porque busca alcanzar sus propios intereses, pero no puede atropellar las libertades y logros de sus vecinos.

Es necesario generar responsabilidad dentro de nuestro entorno para que seamos conscientes de lo que está en juego con las próximas elecciones.

Nuestras familias, nuestros amigos, nuestros allegados, nuestros compañeros, todos tenemos una responsabilidad con el futuro de Colombia. Seamos sensatos al depositar nuestro voto. Protejamos nuestra Patria.