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Opinión

  • | 1999/03/01 00:00

    PALOMA EN EL TIEMPO

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Paloma Mendez, la que en pocos años se hizo querer en los domingos de El Espectador
(el que fundó Fidel Cano), ha reasumido sus escritos, pero esta vez en el diario El Tiempo. Allí, en una
segunda página de la sección 'Panorama', arrinconada un poco por quienes fueron sus émulos, apareció,
nuevamente en domingo, Paloma, la querida Paloma. Pero..., oh sorpresa, ¡en El Tiempo! Que Fidelito
Cano haya entrado a esa nómina, santo y bueno. Siempre fue independiente y libérrimo, como su padre y
rueda suelta. Que Fabio Castillo incursione ahora en la revista Alternativa; que Silvia Galvis se despida del
viejo periódico y haya sido víctima de grave indiscreción en la anterior revista Cambio; que Osuna dibuje
para Semana; que Mavé y Gilberto Castillo colaboren, de igual manera, con el diario de los Santos; que De la
Espriella haya sido silenciado. Todo pudo haber sido, pero Paloma.... ¿Cucurrucucú, Paloma?Una señal más,
por si faltaba, de que los nuevos dueños del viejo diario (El Espectador de los Cano) no pretenden conservar
su tradición centenaria, ni los viejos dueños pueden reconocer casi nada propio en él. Doña Ana María, la
respetada viuda de Cano, dejó sus escritos ofendida por el olvido de la real historia familiar del periódico en
un recuento que se hizo. Don Alfonso Cano, luego de relatarnos algunos episodios de su salud, ojalá
superados, permanece y cree tozudamente en el diario. Pero ahora, Paloma, columnista institucional de El
Espectador antiguo, al reanudar sus notas periodísticas, escoge precisamente el diario que fuera la
competencia del mismo, por años. Duro leerte en El Tiempo, Palomaméndez, y grandes Dolores nos
ocasionó esa primera lectura. Es la diáspora. Todos _bueno, casi todos_ se fueron. Ya no vive nadie en ella.
La vieja casa, territorio de ocupación, es hoy _cómo negarlo_ otro gran periódico. Cuenta con buenos
colaboradores. La gente, los medios, lo siguen llamando El Espectador, sólo que ya no lo es.Un disparo en el
puente de mando fue hundiendo el añoso barco (del que habló Lino Gil Jaramillo), el cual hizo agua durante
10 años, hasta sumergirse como un fardo. En el remolino final muchos desaparecieron y un carguero, que
llegó rompiendo témpanos, les ofreció cerveza helada a algunos sobrevivientes. Valga, pues, la metáfora del
Titanic. Cómo es que el diario de los Santos, al ver el hundimiento de sus eternos e incómodos rivales, no
acoge con mayor generosidad este acto de rendición a las letras periodísticas, que ha protocolizado la
columnista Paloma Méndez. Era imperioso disponer para ella un lugar en la cuarta página, por decir algo,
alternando con el ex presidente, al cual la dictadura de prensa de los Santos no permite, siquiera, rectificar.
La desaparición de la empresa de la familia Cano tiene su similitud con la terminación de la Unión Soviética.
Un buen día, Lorenzo, acostumbrado, como todo el mundo, a recibir la noticia diaria de la interminable guerra
fría entre las dos grandes potencias, tomó el diario de la mañana y leyó (ni siquiera en grandes caracteres):
"Se acabó la Unión Soviética" (!). Del mismo modo, aunque estando algo más sobre aviso, leyó la noticia
sobre la venta de las acciones (que ahora llaman alianza estratégica) de uno de los dos grandes diarios
del país, desapareciendo sus antiguos dueños de toda dirección y control. Como pajarillos, a los que les
derriban el árbol, volaron dispersos los viejos colaboradores y los dueños del viejo, del tradicional
Espectador.No quiero decir que la divertida escritora _realmente, de muy bien guardado seudónimo_ no
pueda escribir donde es muy probable que haya sido invitada. O, finalmente, donde ella lo desee. Pero
como viejo amigo de Paloma; como cercano al ilustrador de su libro; con la autoridad de colaborador, de
muchos años, del gran diario desaparecido (hoy sus instalaciones y su nombre en poder de la
embotelladora), reclamo para esta colega una reaparición digna, una mejor presentación editorial y que se
le retire la mano de lástima sobre el hombro, que _ ya habíamos comentado_ les coloca Fidel Castro a sus
amigos. Querida Paloma Méndez: yo intuyo que tu interlocutora lleva por nombre Dolores Morales.
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