opinión

Nicole Levy. Columna Semana
Nicole Levy. Periodista. Bogotá Marzo 1 de 2022. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. - Foto: JUAN CARLOS SIERRA

Petro en la ONU

La doble moral no se puede normalizar. No se pueden normalizar y aceptar crímenes de lesa humanidad.


Por: Nicole Levy

El martes, el presidente Petro dio su discurso ante la Organización de las Naciones Unidas. La alocución del presidente fue fuerte y firme e hizo énfasis en que en la selva colombiana se destruye la planta de la coca. Dijo que a estas plantas se les “arrojan venenos” para acabarlas. Añadió que tanto la guerra contra las drogas como la lucha contra la crisis climática han fracasado. Agregó que “la cocaína solo causa mínimas muertes por sobredosis” y enfatizó en que “el carbón y el petróleo deben ser protegidos, así su uso pueda extinguir a toda, toda la humanidad”, dando entender que el petróleo y el carbón son más dañinos que la cocaína. Finalmente, Petro pidió darle fin a la guerra contra las drogas y convocó a “salvar la Selva Amazónica integralmente con los recursos que puedan destinarse mundialmente a la vida”.

Para muchos este fue un discurso elocuente y vehemente que tiene como meta preservar la Selva Amazónica, pero para muchos otros el discurso estuvo compuesto por líneas exageradas, desproporcionadas y cargadas de división. Un discurso que ahuyentará a posibles inversores y habrá fuga de capital. En redes sociales, el expresidente Andrés Pastrana tuiteó: “¡Vergüenza! Petro se declara en la ONU como el gran capo defensor de la cocaína. Desecha sus efectos sobre la salud pública y desprecia los muertos que, como la Corte Suprema masacrada por su M-19 para Pablo Escobar, dejan las mafias con que hoy pacta el poder.” Al descontento de su discurso se sumaron Miguel Uribe Turbay, Paloma Valencia y Francisco Santos, entre otros.

Es apenas normal que dicho discurso haya causado todo tipo de sensaciones, especialmente en el sector de la oposición, pues está claro que no se puede comparar la cocaína, que es una droga que causa adicción y muerte, con el petróleo y el carbón. Tampoco se puede minimizar el daño que causan las drogas y exagerar las consecuencias del carbón o del petróleo para llegar a un cometido final que es convencer a terceros de que las fuentes de energía hacen más daño que la cocaína. Si el plan del presidente Petro es que Colombia sea líder en la discusión internacional sobre las drogas, que lo sea, pero sin tergiversaciones y mentiras hacia los ciudadanos colombianos y los organismos internacionales. Un debate siempre será bienvenido, pero con realidades y no con opiniones.

Está claro que después de este discurso Colombia no será el gran aliado de Estados Unidos como lo ha sido por años en América Latina y muy seguramente será difícil para el presidente Joe Biden acercarse al actual mandatario colombiano. La situación probablemente será diferente con su homólogo ruso, Vladimir Putin, quien dijo sobre Colombia: “Es un país prometedor socio de Rusia en América Latina, con el que estamos interesados en mantener las relaciones de amistad”. Durante la sesión de la ONU, Nicolás Maduro y sus servicios de inteligencia fueron señalados de reprimir a sus opositores y fueron señalados con crímenes de lesa humanidad. A lo que hay que preguntarse ¿Venezuela garante de paz para el proceso de paz con el ELN? ¿Qué moralidad podría tener Venezuela y su presidente para ser garantes de paz? Es una doble moral y una falta de respeto con la humanidad, en especial con aquellos han sido asesinados, silenciados y reprimidos por el régimen de Maduro.

La doble moral no se puede normalizar. No se pueden normalizar y aceptar crímenes de lesa humanidad. Hay que preguntarse: ¿quiénes serán los aliados de este Gobierno? ¿Serán Rusia, Cuba, Nicaragua y Venezuela? Países con gobiernos de poca moralidad. ¿O se rodeara el Gobierno de países que apoyan el crecimiento del mercado? Amanecerá y veremos. Lo cierto es que la posición de Colombia ante el mundo ha cambiado y existe mucha incertidumbre en lo que sucederá de aquí en adelante. Con el tiempo, como ciudadanos veremos qué pasa, pero sí vale la pena preguntarse: ¿de qué lado de la historia pasará a estar Colombia? ¿Cómo estará Colombia en diez años? La invitación es a pensar en Colombia y en lo mejor para ella. ¿De qué sirve ahuyentar a los inversionistas y que se dé fuga de capital? Llego el momento de pensar como colectividad en el bien de todos y recordar que el presidente Petro tiene medio país que votó por él y otro medio que no.

Unus pro omnibus, omnes pro un – “uno para todos, todos para uno”.