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Opinión

  • | 2006/06/17 00:00

    X – plotación musical

    Dirán que cualquier método es válido cuando de buscar fama y plata se trata. Que ese mismo principio se aplica, en los canales de televisión, cuando elevar el rating es el objetivo. Pero justo esta semana, cuando tuvo lugar el Día de los Niños Trabajadores, la pregunta que surge es si un programa televisivo como El Factor XS se diferencia en algo de lo modelos tradicionales de explotación infantil.

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Ver cualquier capítulo del reality que RCN Televisión mantiene al aire es asistir a una secuencia de fórmulas melodramáticas que tienen como único fin poner a la población infantil en evidencia.

Miles de niños en todo el país asistieron ritualmente a las audiciones en todo el país para someterse a la mirada inquisidora de un jurado compuesto por millones de televidentes. Claro, y a un trío de jueces que en algunos casos parecía más dispuesto a reforzar aquellas actuaciones que consideraba ridículas o dramáticas para aportarle picante a la producción, que a mostrar algún respecto por las actuaciones de los participantes.

¿Qué sentido tiene todo eso? ¿Qué lleva a un padre a exponer a sus hijos al escarnio público y, en muchos casos, a las burlas de millones de televidentes? Eso sin contar con el aporte al enriquecimiento de una cadena televisiva que olvida las decenas de debates propiciadas por programas similares en el mundo y que luego de dar un informe de algunos minutos en su noticiero sobre la explotación infantil, procede a hacer lo propio en su programa estrella en franja triple A.

Quizás el motor fundamental sea , en muchos casos, convertir a los hijos en instrumento para cumplir los sueños frustrados de sus progenitores o en un raro caso de proyección genética creer que la fama y la fortuna (a costa de lo que sea) es extensiva a todos los miembros de la familia. Por eso, no importa si para conseguir esos objetivos hay que recurrir a la exposición pública de la pornomiseria o simplemente convertir a niños bastante pequeños en payasos de un país que pareciera bastante contradictorio cuando se trata de definir cuál es su actitud hacia la población infantil.

Mientras se hacen campañas para divulgar los derechos de los niños, se habla de mejorar las condiciones de vida de quienes a muy temprana edad en este país son sometidos a prácticas violentas inconcebibles, mientras el público se escandaliza cada vez que se muestran las cifras de abuso sexual infantil o las historias de aquellos que fueron abandonados por sus padres en un cajero automático, mientras todo el mundo se queja de los miles de niños que trabajan diariamente en las calles colombianas para beneficio de quienes los explotan (sean sus padres o no), muy pocos expresan reparos cuando se trata de un show televisivo que hace plata a costa suya a cambio de jugar con sus aspiraciones de estrellas.

¿Será que la cosa es realmente distinta? O ¿Será que mientras todos se diviertan a sus costillas, la cosa no importa tanto?
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