opinión

Alberto Donadio  Columna
Alberto Donadio - Foto: DAVID ESTRADA LARRAÑETA

Poda de árboles

No crean que los santandereanos son tan pingos. La popularidad de Rodolfo Hernández desde antes de su candidatura presidencial se debe a que como alcalde no entregó contratos para poda de árboles.


Por: Alberto Donadio

El antecesor de Rodolfo Hernández en la Alcaldía de Bucaramanga firmó tres contratos para poda de árboles por 1.932 millones de pesos. El contratista fue un joven de 30 años que vivía en La Cumbre, barrio pobre del área metropolitana. Ese joven compró una casa en Ruitoque, zona exclusiva de Bucaramanga y uno de los condominios más costosos del país. ¿Quién habitaba allí? Una de las tías del alcalde Luis Francisco Bohórquez, predecesor de Rodolfo. Teresa Pedraza vivía en la cabaña 63 de El Laguito en Ruitoque Golf Country Club junto con su esposo, Félix Méndez, pastor de la iglesia Manantial de Amor.

El joven propietario de la vivienda se llama Óscar Mauricio Benavides Toloza. Era el encargado de sistemas de Manantial de Amor. Por supuesto, nadie vio en Bucaramanga que estuvieran podando mangos, búcaros y caracolíes de día y de noche, de lunes a viernes, los domingos y festivos más los puentes Emiliani. El contrato se firmó para comprarle casa en el mejor barrio de la ciudad a la tía del alcalde Bohórquez. Fue un chanchullo mondo y lirondo. Esos contratos tuvieron un único proponente.

Al mismo joven que hacía el mantenimiento de los computadores en Manantial de Amor, el alcalde anterior a Rodolfo Hernández le entregó un contrato para identificar postes por 283 millones de pesos y otro por 406 millones de pesos para mantenimiento de postes, sin que hubiera otros proponentes. En total, más de 2.600 millones de pesos de las arcas oficiales fueron a parar a un empleado de las tías. El alcalde Bohórquez fue muy cercano a sus cuatro tías, Teresa, Flor Alba, Verónica y Blanca. Tan cercano que estuvo casado en primeras nupcias con su tía Verónica y tuvo tres hijos con ella. Las tías fundaron hace 20 años Manantial de Amor. No me voy a extender en los demás contratos que el predecesor de Rodolfo Hernández repartió, para favorecerlos y enriquecerlos, a las demás tías y a otros familiares. Solamente voy a mencionar una fecha, el domingo 19 de junio de 2016. Ese día los periodistas Diana Giraldo y Juan Carlos Chío de Vanguardia Liberal publicaron la investigación sobre los contratos para los familiares del alcalde, que superaban los 15.000 millones de pesos. El trabajo lo titularon “Una alcaldía al servicio de una iglesia”.

Luego ganaron el Premio Simón Bolívar a la mejor investigación. Por favor, tengan presente otra fecha, el miércoles 22 de junio de 2016. Ese día a las siete y media de la noche el parrillero de una moto entró al templo de la iglesia Manantial de Amor y mató al pastor Óscar Leonardo Rodríguez Ariza. Este había sido mencionado tres días antes en la publicación de Vanguardia Liberal como titular de una empresa que recibió 7.000 millones de pesos en contratos otorgados por el alcalde Bohórquez, aunque poco antes la empresa tuvo un cambio de titular. No se supo, por supuesto, quién mató al pastor o quién lo mandó matar, pero no faltaron los que leyeron la investigación periodística y observaron que los otros familiares del alcalde Bohórquez recibieron dádivas oficiales por 2 o 3.000 millones de pesos y, en cambio, la empresa recién cedida por el pastor muerto recibió más del doble. Elemental, doctor Watson.

Gustavo Petro será presidente o Rodolfo Hernández será presidente. Ganará el que tenga más votos. No sé si los periodistas partidarios de Petro que están frenéticamente denunciando a Rodolfo lograrán hacer cambiar el voto de centenares de miles de electores. Se medirá su influencia el 19 de junio. Están en su apasionado derecho. Como lo están los otros. Solamente me interesa dejar una constancia. No crean que los santandereanos son tan pingos. La popularidad de Rodolfo Hernández desde antes de su candidatura presidencial se debe a que como alcalde no entregó contratos para poda de árboles. Se debe a la diferencia entre él y Bohórquez y todos los Bohórquez anteriores. La gente sopesó los contratos para Manantial de Amor frente al coscorrón al concejal y las otras bestialidades de Rodolfo que ahora circulan en video y no rechazó al piedecuestano.

La corrupción galopante que existía en la Alcaldía antes de Rodolfo es igual o peor en el departamento. Por el lado de la Gobernación, los santandereanos están sometidos hace 20 años a la dictadura del clan Aguilar, surgida bajo el signo paramilitar y afianzada bajo el signo pesos. Por eso, Rodolfo Hernández tiene tanto apoyo en el terruño. En Santander no lo comparan con Trump, Bolsonaro y Bukele. Hacen el contraste entre Rodolfo y el coronel Hugo Heliodoro Aguilar y sus dos hijos gobernadores. Si Rodolfo no es elegido presidente, en el 2023 será gobernador con el 80 por ciento de los votos. Los santandereanos no son nazis, como no lo son los colombianos de otros departamentos. Viven bajo el yugo del peculado y escogen entre las limitadísimas opciones disponibles.