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Opinión

  • | 2007/01/27 00:00

    Problema de Autosuficiencia

    Eduardo Plata afirma que las crisis política, social y económica que se viven en las regiones colombianas, son consecuencia, en gran medida, de una descentralización muy mal hecha.

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Si las organizaciones del crimen fueron capaces de permear, y en muchos casos apoderarse, de la representación del Estado, fue principalmente por la debilidad de las instituciones regionales.

Tal como se esperaba, el cuento de la para-política, ha picado y se ha extendido. Apareció el famoso documento en el que representantes electos del pueblo de Colombia decidieron apoyar ese supuesto programa político que, como todos hemos visto, tenía como único objetivo el saqueo del Estado a cualquier costo. Habló el ex-alcalde Bernardo Hoyos y acusó de absolutamente todos los crímenes posibles a la administración actual y a un grupo de personajes muy conocidos en Barranquilla. Al senador Araújo ahora se le vincula con participación activa en secuestros. Y ahí no parará, pero por ahí vamos.

Qué dolorosa esta situación en la que ha caído la costa de Colombia. Qué dolorosa esta situación en la que ha caído Colombia. Entre guerrilla, narcotráfico y paramilitarismo se reparten el control de gran parte del territorio nacional y, por lo que se ha sabido, también el de las instituciones publicas. El crimen organizado se apoderó de las regiones de Colombia ante la mirada atónita de un Estado que hasta el DÍA de hoy sigue creyendo que la presencia estatal se limita a los fusiles y las bases militares.

Buscando las causas de todo esto, se estrella uno con algo que ocurrió aquí, hace dos décadas, y que sin duda generó muchos de los problemas que hoy vivimos. En el peor momento de la historia, con varias décadas de guerrillas encima, ante el nacimiento del paramilitarismo y cuando el narcotráfico se convertía en una amenaza gigantesca para la institucionalidad nacional, Colombia decidió jalarle a la descentralización. Y para agravar las cosas, lo hizo mal.

Si bien la descentralización de Colombia es absolutamente necesaria, por su extensión geográfica, por su densidad demográfica y por su variedad cultural, la asignación de libertades a las regiones, tal como se hizo y en la época que se hizo, terminó fue emulando el caso de la madre que abandona a sus crías para que se desarrollen solas, y éstas, por no estar preparadas, terminan siendo presa de los depredadores locales.

No se podía dejar sueltas a regiones que no estaban preparadas para gobernarse a sí mismas. Décadas de centralismo causaron dependencia y abandono que inhabilitan el progreso individual. Para tener éxito, la descentralización política debía haber sido precedida por una descentralización económica que nunca que se dio. Los capitales y la inversión siguen concentrados en la capital de la república. Tanto los privados como los públicos.

La verdadera autonomía de las personas y, por ende, la de las comunidades en las que ellas habitan, es dada por la autosuficiencia. Es el poder adquisitivo, la capacidad de ser económicamente autónomo, lo que da la libertad. Para que las regiones pudieran caminar solas, sin ir de la mano del gobierno central, se requería empleo en los pueblos de Colombia. Sólo así, los ciudadanos de esas localidades dejarán de ser presa fácil de los varones electorales o de los jefes del crimen organizado que, al día de hoy, controlan la vida de la gente en muchas regiones del país.

En muchos países, el Estado se encarga de ubicar sus diferentes oficinas e instituciones en localidades pequeñas, a lo largo y ancho de la geografía nacional. Esa política hace que por fuerza se desarrolle la economía en esos pueblos. Al capital privado no se le puede obligar a reubicarse en diferentes regiones, pero sí se le puede incentivar. El Estado debió promover el traslado masivo de empresas a las regiones, con el fin de generar riqueza en lugares que se encuentran en los más absolutos estancamiento y olvido.

Esto no ocurre exclusivamente en el nivel nacional; en los departamentos, también existen concentraciones de capital y de empleo en las ciudades. El departamento del Atlántico por ejemplo, gira alrededor de Barranquilla, el resto de los municipios viven condenados a economías escasas o inexistentes. Si se lograra que algunas de las empresas de la ‘Arenosa’ se mudaran a municipios como Palmar de Varela, Rotinet o Cien Pesos, se daría un golpe en la mesa que impulsaría la economía en todos estos pueblos y, como consecuencia, la economía del Atlántico en general. Incluida Barranquilla.

El camino para mejorar las condiciones de vida a lo largo y ancho de Colombia y hacer fuertes a las regiones es llevar empleo a donde no lo hay. Esa es la forma como Colombia ganará la guerra. La guerra contra el crimen y contra la corrupción. Esa debería ser la meta principal de este gobierno, que vive alegre por sus cifras de inversión y no se da cuenta de que el pueblo lo que necesita es trabajar, trabajar y trabajar.

Ñapa: Esta semana, cuando Julio Mario Santo Domingo decidió proponer públicamente un tercer período presidencial de Álvaro Uribe, me habría gustado que volviera a explicar como fue lo del ahorro de impuestos por la venta de Bavaria. La verdad, yo eso nunca le entendí.
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