Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1995/04/24 00:00

    SOBERANA TONTERIA

    Obligar a los venezolanos a pagar con sangre la ineficiencia militar colombiana es una torpeza de consecuencias inimaginables.

COMPARTIR

AHORA QUE HA BAJADO UN POCO LA temperatura del tema de Venezuela, se puede hablar con más crudeza acerca de los riesgos que está corriendo Colombia si no calibra con más juicio la gravedad de la situación que creó el ELN al asesinar a los militares venezolanos en Cararabo.
El crimen horrendo de los elenos no fue un acto aislado contra Venezuela, sino que se convirtió en la gota que llenó la copa.
Secuestros, boleteo, tráfico de armas y asesinatos en el transcurso de toda una década han tenido como consecuencia la disminución de la actividad productiva en esa zona y la obligación de reforzar la vigilancia en la frontera por parte de las fuerzas armadas de ese país.
Lo que se ha demostrado hasta la saciedád es lo que los venezolanos han dicho con sobrada razón: Colombia no está en capacidad de ejercer soberanía sobre su territorio, y desde éste se amenaza la paz de Venezuela.
Si alguien desconoce esta realidad evidente es porque simplemente no quiere ver.
El presidente Rafael Caldera, entonces, anuncia algo que se veía venir desde hace muchos años: la decisión de atravesar la frontera con Colombia si los agresores huyen a territorio colombiano para conseguir la impunidad. Ahí se alborotó el avispero.
Entonces se desató el debate jurídico acerca de si es constitucional o no que tropas extranjeras pisen el territorio nacional. Por supuesto que no lo es. Pero es que resulta que tampoco es constitucional no ejercer soberanía sobre el propio territorio frente a los guerrilleros, ni tampoco lo es que las fuerzas militares no cumplan con esa, que es su finalidad primordial.
De manera que convertir a Venezuela en un país agresor por el hecho de anunciar su respuesta a la agresión guerrillera desde territorio colombiano es tan ingenuo como peligroso.
Un debate parecido se daba en Colombia en el siglo XIX. Nuestros juristas puros debatían la validez del paso de tropas de Estados Unidos a través de Panamá, mientras los gringos se quedaban con todo el istmo.
La ingenuidad consiste en que la tesis academicista de la soberanía en abstracto acaba por poner al Estado del lado de los guerrilleros, en una especie de complicidad por omisión que es francamente vergonzosa. El peligro radica en que la tesis venezolana no es del todo ajena al lenguaje de las relaciones mundiales de hoy. Se están aplicando nuevas doctrinas de derecho internacional, cuya ignorancia nos hace más daño que bien.
Con el argumento de que se atentaba contra su seguridad desde territorio extranjero, Israel ocupó permanentemente la margen occidental del Jordán. Y más recientemente, el martes de la semana pasada (sí: el martes pasado), Turquía entró en territorio iraquí para combatir a las guerrillas kurdas. Se trató de una acción limitada, contra un objetivo concreto, y no destinada a afectar la integridad del vecino. Qué coincidencia.
Este asunto no se arregla discutiendo el derecho que tiene Venezuela de meter tropas a Colombia a la luz de nuestra Constitución Nacional. Esto se soluciona teniendo conciencia real de la gravedad de una situación que nos convierte en un Estado agresor, así esa agresión sea el resultado de una omisión. Obliga a los venezolanos a pagar con sangre la ineficacia militar colombiana es una torpeza cuyas consecuencias pueden ser más graves de lo que uno se alcanza a imaginar.
Es obvio que el gran ganador de esto, hasta el momento, es el Ejército de Liberación Nacional. Ese grupo logró poner a Colombia en contra de Venezuela por un acto violento que repudiaron ambos países.
Pero si el final del proceso va a ser que nuestra prioridad es impedir que tropas venezolanas pisen territorio nuestro, el país va a acabar solidarizándose con las guerrillas, como ya está sucediendo.
Lo paradójico es que esto ocurre muy poco tiempo después de que las autoridades militares hubieran descartado del todo cualquier peligro militar estratégico. ¡Qué ojo, ¿no?!
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com