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Opinión

  • | 2006/06/09 00:00

    Su majestad el pito (Por Ramiro Adolfo Muñoz Calderón)

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El pito de los vehículos de transporte se ha convertido en el sensor de las emociones de los conductores, pero lamentablemente su abuso contamina auditivamente el ambiente.

El pito es el dueño de las calles para abrir paso, para protestar, para insultar y hasta para celebrar.

El pito, dependiendo de su tono, se clasifica en señoritero, varonil y, en determinados casos, podría ser también gay.

De acuerdo a su frecuencia existen las siguientes clases de pito:

Un pito corto y con una sola frecuencia significa decencia; este conductor definitivamente toma la vida tranquilamente.

Un pito con frecuencias sucesivas cortas significa que el conductor está en proceso de alteración, lo recomendable es atender su llamado.

Un pito con frecuencias sucesivas prolongadas, es necesario mirar el conductor porque puede estar al borde del colapso.

Un pito seguido sin parar, obligatoriamente hay que abrirle paso porque el conductor en ese momento puede no ser responsable de sus actos, lo debe haber echado la novia o perdió el trabajo o le robaron el celular.

Pero definitivamente lo más grosero de un pito puede ser una chiva en pleno centro con la bocina de aire a todo dar, produce infartos, altera el sistema nervioso de todos los transeúntes y obliga a cometer todo tipo de errores a los demás conductores.

El pito debería ser totalmente prohibido, se abusa con su uso, y debería permitirse sólo en casos exclusivos de emergencia. El conductor que pita frecuentemente tiene alteraciones emocionales. Y además, por lo general el que pita demasiado es quien conduce a velocidades no permitidas.

Es también evidente la agilidad mental de los conductores con el pito, cuando al micromillonésimo segundo de aparecer la luz verde comienzan a pitarle al vehículo de adelante.

Debería existir, al igual que el día sin carro, el día sin pito para que se comprobara lo agradable que es el ambiente urbano sin en esta clase de sonidos.


Ramiro Adolfo Muñoz Calderón
salocin@multiphone.net.co
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