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Opinión

  • | 2003/07/21 00:00

    Tradiciones

    El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, escribe sobre las medidas que deberá tomar el gobierno ante la falta de 3,7 billones de pesos para el presupuesto del próximo año, y explica el porqué de medidas como la extensión del IVA a las pensiones y el aumento de ese impuesto a otros artículos a partir de 2004 y no de 2005 como estaba planeado.

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Como es tradicional -por fortuna- en nuestro país, el inicio del período legislativo viene acompañado de un sano debate sobre la realidad presupuestal y fiscal de la Mación. En el contexto de este debate, que se prolonga hasta octubre, amplios sectores de la opinión ejercen su sagrado derecho a opinar, a disentir, a proponer. Este año, el debate ha comenzado al amparo de una realidad inocultable y reiterativa: el presupuesto del año entrante no está plenamente financiado, nos faltan unos 3,7 billones de pesos, y ello obliga al gobierno a proponer ajustes con clara implicación para los contribuyentes.

Vale la pena comenzar discutiendo el grado de coherencia entre estas propuestas y el planteamiento del gobierno a la salida de los debates parlamentarios en diciembre último, cuando el Congreso de la República aprobó una serie de medidas fiscales de enorme trascendencia. En ese momento, el gobierno dijo lo que, una vez más, voy a decir acá: que las medidas estructurales aprobadas aseguran que, gradualmente, la deuda pública colombiana se estabilice.

El hecho de que la deuda se vaya a estabilizar no significa, ni ha significado nunca, que el país carezca de líos de caja y de financiación. Me explico. En diciembre de 2002 se aprobaron impuestos que habrían de regir no en enero del año siguiente, como es usual, sino en enero de 2005, dos años más tarde. Si bien desde un punto de vista de la solvencia nacional un par de añitos poco o nada importan, desde el punto de vista de caja, sí hacen una gran diferencia. En 2003 se ha capoteado la situación muy bien, pero todo nos indica que en 2004 no. ¿Solución? Es necesario adelantar un año esos impuestos. ¿Hay un cambio en el discurso del gobierno? ¿De la solvencia hemos pasado a la insolvencia? ¿Hay un "hueco" fiscal insalvable? ¿Todo era carreta? La respuesta es categórica: No, no, no y no, respectivamente. Se trata de un problema, esencialmente de caja, que nos obliga a hacerle esta propuesta al Congreso.

¿Y por qué el lío de caja? Muy sencillo: porque, al tiempo que tenemos que fortalecer nuestra propia seguridad democrática, se va a hacer manifiesto un problema de vieja data, problema que ha permanecido latente muchos años. Resulta que, unos meses antes de lo pensado por todo el mundo, y con clara implicancia en la caja fiscal de 2004, se agotan los ahorros que tenía el ISS. El sistema tiene un problema: lo que antes "ponía" la reserva del ISS, ahora tendrá que ser aportado por alguien diferente. Hay dos candidatos para ello: el contribuyente y el pensionado. Nuestra propuesta es que se repartan las cargas así: los contribuyentes siguen poniendo el grueso del faltante y los pensionados, de manera justa entre ellos, aportan una contribución equivalente a la mesada 14. Los pensionados reciben las 12 mesadas a que tienen derecho, una prima que se les otorgó en la Ley 4/76 y otra que resulta de la Ley 100/93 y de un fallo constitucional en 1994. La mesada 14 no se compadece ni con los aportes efectuados en la vida laboral, ni mucho menos con la realidad de los demás colombianos. Esta mesada es un lujo que el agobiado contribuyente colombiano sencillamente no puede cancelar. Ojalá pudiera hacerlo, ojalá pudiera sufragar 15 ó 16 mesadas. Pero ese no es el caso y el deber del gobierno, en esta coyuntura, es luchar por repartir mejor las cargas.

Vuelvo al punto de fondo: es la opinión del gobierno que las reformas estructurales aprobadas en diciembre reorientaron la economía de una senda altamente preocupante, al camino correcto de la estabilidad y la solvencia. Claro, falta solucionar una parte del problema pensional, como lo dijo claramente, a la salida del debate de la Ley 797, el inolvidable ministro Juan Luis. Claro, hay problemas de financiamiento militar, como lo dijo el ministro Junguito en el contexto del debate sobre el impuesto patrimonial. Pero, también muy claro: el país inequívocamente anda por el sendero de su recuperación fiscal.



*Ministro de Hacienda
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