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Opinión

  • | 2019/04/13 22:00

    Uribe y Duque: ¿La misma vaina?

    Aunque compartan banderas esenciales con el uribismo, el Gobierno y el CD reflejan matices distintos dentro del espectro político colombiano y eso es positivo.

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Para quienes ven teorías conspirativas detrás de todo, Álvaro Uribe e Iván Duque están tejiendo una sofisticada estrategia para aparentar que tienen diferencias cuando en realidad son la misma cosa. Los creadores de estas tesis deben pensar que cuando un representante del Centro Democrático le pide la renuncia a la ministra de Justicia, lo hace porque tiene un libreto preestablecido o creerán que cuando otra senadora de ese mismo partido cuestiona duramente la presencia de algunos funcionarios santistas en el actual Gobierno, lo dice siguiendo un detallado guion. Se imaginarán que cuando Paloma Valencia presentó una contrarreforma a la reforma a la justicia propuesta por el Gobierno lo hacía también para aparentar discrepancias o que cuando miembros del CD expresaban su rechazo a que se acabara el programa Ser Pilo Paga, lo que había detrás en realidad era una coordinada pantomima.

Seguramente dirán que cuando Uribe pidió protección para los empresarios textiles y el ministro José Manuel Restrepo se mantuvo en sus criterios técnicos, lo que había allí no era más que un show barato de falsos desacuerdos, y terminarán afirmando –como en efecto lo han hecho– que cuando Uribe dice que no comparte la firma del acuerdo con las comunidades indígenas del Cauca, lo hace para jugar la rutina del policía bueno y el policía malo pero que no hay nada de fondo detrás de esas divergencias.

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La verdad es que a los críticos de Duque les sirve mantener el cuento del ‘subpresidente’ o del ‘títere’ para debilitar al actual mandatario, al que primero calificaron como un ‘pollo’ incapaz de llegar al poder y al que ahora –cuando lo ven gobernar y tomar distancia de los más dogmáticos de la derecha colombiana– acusan de fingir distancias, porque si se les crece, los dejará sentados viendo un chispero con sus convenientes fábulas o análisis amañados.

Aunque compartan banderas esenciales con el uribismo, el Gobierno y el CD reflejan matices distintos dentro del espectro político colombiano y eso es positivo.

Los hechos hablan por sí solos y Duque ha encontrado en su bancada auténticas resistencias que nunca se imaginó mientras Uribe ha visto en el equipo del hoy presidente, ministros con carácter e independencia que lo respetan pero que tienen vuelo propio y son capaces de decirle cordialmente que no.

La noticia para los malquerientes del uno y del otro –o de los dos en uno como preferirían catalogarlos–, es que estas diferencias resultan saludables para la democracia y que es positivo que comience a construirse el duquismo, que por ahora no existe. Aunque compartan banderas esenciales con el uribismo, el Gobierno y el CD reflejan matices distintos dentro del espectro político colombiano.

Ni Uribe ni Duque son tan tontos para protagonizar una pelea que no les conviene, pero tampoco tan mansos como para no tener diferencias y expresarlas cuando toca.

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Si Uribe mandara, la ley estatutaria se habría objetado por completo. Si Uribe de verdad mandara, los bloqueos en la Panamericana habrían tenido una salida distinta a la de la astuta negociación que el presidente Duque logró contra todos los pronósticos. Si Uribe gobernara, como dicen, sus propuestas pragmáticas de acercamiento con Cambio Radical y el Partido Liberal habrían sido atendidas a tiempo, en cambio de prolongar innecesariamente la pelea que el Gobierno casó con Vargas Lleras y Gaviria.

Por supuesto que Uribe y Duque se siguen hablando con respeto pero que hay decisiones del Gobierno que no le gustan al expresidente, las hay. Que hay estilos distintos entre Duque y Uribe, los hay. Las diferencias entre el expresidente y el hoy presidente no son artificiales y tampoco son negativas para el país, aunque a muchos les convenga seguir inflando ese globo. Ni van a agarrarse ni van a ser uno solo y la misma cosa, y eso, apreciados lectores, es bueno.

***

En el filo de la Navaja: Historias, secretos y decisiones humanas detrás de las noticias es el libro que ha lanzado la gran periodista y maestra que es Yolanda Ruiz. #YoRecomiendo.

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