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Opinión

  • | 2018/06/13 05:37

    Su voto en blanco, profesor Fajardo, es un voto menos por la paz

    Llegó la hora de la verdad. El próximo domingo decidimos, antes que todo, si el conflicto que tenemos con el ELN lo resolvemos a través del diálogo y la persuasión, o de la fuerza y las balas, y el que teníamos con las Farc-EP lo revivimos en alguna medida, o implementamos lealmente los Acuerdos y la legislación expedida en razón de ellos.

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La suerte está echada. De un lado, los amigos de la paz firmada con las Farc y de que se firme una paz negociada con el ELN,  y de otro lado los enemigos de la paz firmada con las Farc y los que no harán la paz con el ELN porque le exigen rendición y que vayan a la cárcel. Para los pacifistas la guerra no tiene justificación, razón por la cual no hay guerra justa. Para nosotros, la guerra, en tanto que el grado más alto de violencia, es un acto ilícito. Un acto moralmente reprobable.

He aquí el dilema: Entrar al futuro de la mano de la paz, o aplazar ese futuro de la mano de la guerra. Por eso es necesaria una toma de conciencia de lo que realmente se juega en las próximas elecciones. Esa toma de conciencia la tienen todos los políticos, congresistas y periodistas colonizados por el pensamiento del expresidente Álvaro Uribe en cuanto a que todos los comandantes exguerrilleros deben pagar cárcel que es lo que su candidato el doctor Duque expresa con la frase: “Reducción de penas sí, ausencia de penas no”, pues esto equivaldría a impunidad. Olvidan que los guerrilleros colombianos incursos en el delito de rebelión nunca han pagado cárcel y eso incluye a Everth Bustamante. Esa misma toma de conciencia no la tienen todos quienes apoyan la paz.

Y en cuanto a la participación en la actividad política y la elegibilidad de los excomandantes guerrilleros, es un tema que tampoco admite el expresidente. Pero es lo que les permite estar en el Congreso. Este derecho se los ampara el Acto Legislativo No.1 de 2017 que prevé de manera absolutamente clara en su a.20:

Participación en política. La imposición de cualquier sanción en la JEP no inhabilitará para la participación política ni limitará el ejercicio de ningún derecho, activo o pasivo, de participación política”. Es decir, que las decisiones de la JEP en cuanto a restricción efectiva de la libertad de los exguerrilleros,  tiene que hacerse compatible con este derecho.

Otro tema inadmisible para el Centro Democrático es el relacionado con el narcotráfico. Su candidato vive reprochándoles, siguiendo el reclamo del doctor Uribe, que no hayan entregado las rutas de exportación de la droga, ni ninguna información complementaria, por ejemplo, respecto de sus contactos. Debemos, sin embargo, señalar que ellos no admiten haber sido narcotraficantes. No más el domingo pasado, en  declaraciones a El Tiempo, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, dice: “Nos tienen que demostrar que somos narcotraficantes”. Y ante la afirmación del periodista “Pero sí lo fueron…”, contestó: “No señor, narcotraficantes no. Una cosa es cobrar el impuesto a narcotraficantes, y otra cosa es ser narcotraficantes”…

Y finalmente, acabará el proyecto uribista con la JEP como justicia especial pues se trata de que no haya ni verdad ni justicia transicional, sino justicia ordinaria.

Pues bien, si el doctor Duque gana la Presidencia, se propone desandar el camino de la paz que pasa porque los excomandantes guerrilleros no vayan a la cárcel, puedan hacer política y ser elegidos, y no ser condenados por narcotráfico, sin pruebas, pues como cualquier otro colombiano  se presumen inocentes y el Estado tiene que probarles su culpabilidad. Porque, no es como dicen con terca insistencia en su error algunos periodistas en actitud política, sobre todo de radio y televisión, que los acusados tienen que probar su inocencia. No señores, la inocencia se presume. Por eso el Estado tiene que probar la culpabilidad del imputado.  

Muchos de los que defienden el Proceso de Paz con las Farc y apoyan la solución negociada del conflicto con el ELN están haciendo mutis por el foro refugiándose en el voto en blanco. Es como si no tuvieran conciencia que su voto en blanco es un voto menos por la paz y un voto más por el binomio Uribe-Duque, es decir, un voto más por la solución violenta del conflicto armado.  

Para la toma de una decisión ilustrada recuerdo que la paz es el derecho que hace posible los demás derechos.  Es un concepto que expone Norberto Bobbio  de la siguiente manera: “La paz es el fin mínimo de todo ordenamiento jurídico… En el ámbito de un ordenamiento jurídico pueden perseguirse otros fines: paz con libertad, paz con justicia, paz con bienestar, pero la paz es la condición necesaria para alcanzar todos los demás fines,  y por tanto es la razón misma de la existencia del derecho”. (El problema de la guerra y las vías de la paz, Gedisa, 1.982, p.97) (Negrillas, mías)

Por todas las anteriores razones la decisión de votar en blanco del profesor Sergio Fajardo y del doctor Humberto de la Calle, y de dirigentes políticos tan comprometidos con la paz negociada con las guerrillas como Guillermo Perry y Luis Felipe Henao, es inconsecuente, porque su voto en blanco es un voto menos por la paz.

Tal como dice Roy Barreras elocuentemente: “Hoy con todo entusiasmo daré otro paso en defensa de la paz. La causa de la paz no se abandona. Las víctimas no se olvidan. La violencia no es un destino inevitable”… (@RoyBarreras)

___________

Añadido: Vale la pena asimilar el siguiente comentario sobre energías limpias escrito por Cristian Valencia en El Tiempo:

“Las horas de sol que tiene el territorio son un recurso natural más valioso que el mismo petróleo; y la continuidad y velocidad del viento en el norte del Caribe y en algunas partes de los Llanos también. ¿Y saben qué es lo mejor? Que no se acaban jamás. Lo repito. Las horas de sol en Colombia son un recurso natural más valioso que el petróleo. Esa es una de las propuestas de Petro que, siendo tan buena, tan de sentido común, resulta increíble que sea una de las propuestas más atacadas”… Corre la misma suerte que la paz firmada con las Farc.

Constituyente 91*

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