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Ideas para la recuperación

Por: Camilo Díaz

La recuperación económica llegará paulatinamente y estará vinculada a la recuperación del empleo, la reactivación de la demanda y la inversión o gasto del Estado.


La recuperación económica y el regreso a los niveles de actividad previos al embate del coronavirus tomará tiempo, y aunque los más optimistas consideran que ocurrirá un rebote de la economía en forma de V, donde la caída inicial que estamos observando se revierte rápidamente, lo más probable es que la economía irá recuperándose paulatinamente, y no mediante un rebote generalizado en todos los sectores. Lo anterior como consecuencia de que la situación actual provocó que una parte del aparato productivo cerrará definitivamente lo que implica que esa producción solo regresará hasta que nuevas unidades productivas emerjan.

Por otra parte, todos los sectores no van a marchar al mismo ritmo, aquellos que sufrieron las mayores afectaciones, como el turismo, los restaurantes, las manufacturas, y las empresas de transporte tanto aéreo como terrestre, se tardarán más tiempo en llegar a los niveles previos a la coyuntura. Igualmente, el consumo va a estar resentido en la misma proporción que la tasa de desempleo se ubica por encima del 20%, indicando que el gasto desde las familias va a ser menor hasta que el nivel de desempleo ceda y por ese camino se fortalezca la capacidad de gasto de los hogares. Sin disminución del desempleo, una parte importante de la recuperación que es explicada por el gasto va a ser débil afectando la rapidez de la recuperación.

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El factor determinante para una recuperación rápida de la economía es la demanda, sin ella, la inversión de las empresas, y la recuperación del empleo serán lentas, en ese sentido se necesita buscar la reactivación de la demanda desde el gasto de los consumidores y desde la inversión privada. Lograrlo requiere un impulso inicial desde el Estado desde su propio gasto, y desde la implementación de políticas públicas que tengan como objetivo fortalecer el consumo y la inversión.

Una forma de hacer que el gasto de los hogares mejore es continuar con los subsidios a la nómina y especialmente a la prima que tendrán que pagar las empresas en diciembre, al proteger el ingreso de los hogares en esa temporada, también se logra mantener la tasa de consumo que regularmente se causa durante ese mes. Una acción de esa naturaleza debe ser anunciada prontamente desde el Gobierno para reducir la incertidumbre que pueda existir en las empresas sobre cómo se comportarán sus ventas al final del año. Vale la pena recordar que por esta época la industria trabaja a toda marcha para proveer los inventarios que se comercializan a final del año.

También se debe trabajar en aumentar el flujo de caja de las empresas, especialmente las pymes, una manera, además de los subsidios a la prima de diciembre, es diferir el pago de cesantías que deben hacer en febrero, para que lo hagan en cuotas durante el año, disminuyendo así la presión en su flujo de caja, e inviertan ese dinero en capital de trabajo para continuar su actividad económica. Inclusive reducir el monto que pagan a las cajas de compensación es una medida que reduce los costos de la nómina y alivia la presión sobre la caja.

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El impulso inicial por parte del Gobierno, puede llegar desde adelantar las compras públicas del año que viene para hacerlas a partir del último trimestre de este, utilizar su espacio de endeudamiento para llevar a cabo la inversión en infraestructura física como la culminación de las 4G que están sin cierre financiero, iniciar la construcción de los corredores de comercio internacional, y un paquete de vías terciarias que den impulso a la construcción de obras civiles y con ella a los subsectores vinculados a la construcción que también es buena generadora de empleos.

Finalmente vuelve a ser necesario que el Estado fortalezca sus ingresos para que tenga suficiente capacidad de gasto sin comprometer la sostenibilidad de la deuda pública, para ello debe buscar, en la próxima tributaria, disminuir las exenciones, tal vez detener la disminución de la tasa de impuesto a la renta para dejarla en 32%, y sobre todo evitar castigar a los hogares extendiendo el IVA del 19% a todos los bienes de la canasta familiar, de hacerlo afectará el consumo que a su vez responde por un 65% del crecimiento.