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Minimalismo digital: uno de los verdaderos secretos

Por: Maria Alejandra Gonzalez-Perez

En un mundo ruidoso y saturado de distracciones superficiales, buscar concentrar nuestra atención es una elección que muchos deberíamos –y podemos- tomar de manera urgente.

En febrero de 2019 fue lanzado el libro Digital minimalism: Choosing a focused life in a noisy world, de Cal Newport, profesor de ciencias de la computación en la Universidad de Georgetown, también autor del libro Deep work: Rules for focused success in a distracted world.  Minimalismo es definido por el autor como el arte de saber cuánto es suficiente. Para Newport, el minimalismo digital aplica esta idea para la tecnología personal, y da un recetario para lograr conseguir una vida enfocada en la era de la distracción.

Cal Newport hizo en junio de 2016 una intervención en TEDx Talks basada en su libro Deep work, a la que tituló “Quit social media” (Salirse de redes sociales). En su presentación describe cómo, a pesar de ser un profesor de ciencias de la computación, nunca ha tenido cuentas en redes sociales, y atribuye a eso a ser una persona más feliz, más sociable, e incluso más exitoso profesionalmente hablando. Es por eso que, en su visión de futuro, menos personas usarán redes sociales.

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Newport explica que cuando él trata de convencer a las personas de salirse de redes sociales se encuentra con tres afirmaciones sin sentido racional y tercas objeciones: (i) decidir no estar en redes sociales es un acto de extrema de resistencia a una tecnología fundamental; (ii) si no tienes presencia o una marca consolidada en redes sociales la gente no va a saber quién eres (o tu empresa o producto), dónde encontrarte (o a tu producto o empresa), y por ende prácticamente vas a desaparecer de la economía; y (iii) estar en redes sociales no hace daño.

Las explicaciones de Newport para desautorizar esas tres apasionadas afirmaciones son las siguientes:

  1. En el siglo XXI lo que el mercado valora son las cosas que son escasas y valiosas. Por ende, si produces algo que es poco común y valioso, el mercado lo valorará; y le dará prioridad sobre las cosas que son comunes, fáciles de imitar y que producen poco valor. En otras palabras, usar redes sociales es el epítome facilista de replicar una actividad que no produce mucho valor. Quienes hacen cosas con sofisticación, excelencia, cuidado, rigurosidad, alta destreza y exclusividad serán encontrados, y no tienen que salir a ofrecerse en Instagram, Facebook, WhatsApp, Snapchat, YouTube, Pinterest, etc.
  2. Las redes sociales pueden hacer muchos y significativos daños.  Estar en situación de atención fragmentada en diferentes actividades y fluctuando y revisando tus redes sociales, definidamente va a afectar tu capacidad de concentración de manera permanente, y con esto la posibilidad de producir cosas que sean valiosas, rigurosas y poco comunes, cosas que verdaderamente valorarán el mercado y los demás.  Quienes se dejen saturar de la tecnología y caigan en estas dinámicas superficiales y adictivas de la “viralidad” van ser cada vez menos relevantes en la economía. A esto, se puede sumar la ansiedad social y las presiones sociales que lleva consigo la actividad en redes.

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Usar el derecho a desconectarnos y ponernos en modo avión, y buscar una vida enfocada en un mundo ruidoso y saturado de distracciones superficiales es una elección que muchos deberíamos –y podemos- tomar de manera urgente. La tecnología no es mala o buena en esencia. Newport indica que si la mayoría de las personas tratamos nuestra atención con más respeto, sino la fragmentamos, y si preservamos de interrupciones nuestro tiempo de intensa concentración, con plena seguridad podremos hacer más, mejores y cosas más exclusivas; y haremos un trabajo más profundo y menos superficial.