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Un mundo a la sombra del dólar

Por: Guillermo Valencia

El precio alto de esta divisa se mantendrá y será uno de los incentivos para la creación de un nuevo sistema, que le haga contrapeso al dueño del "club del dólar": EE. UU.

El precio alto de esta divisa se mantendrá y será uno de los incentivos para la creación de un nuevo sistema, que le haga contrapeso al dueño del "club del dólar": EE. UU.

La moneda de reserva es un recurso común necesario para el comercio y las finanzas internacionales, que solo EE. UU. controla. En la práctica, todos los países sin moneda de reserva deben mantener sus reservas en dólares estadounidenses.

Pensemos en esto como un club en el que EE. UU. tiene una parte importante de las acciones y los otros miembros tienen algunas acciones proporcionales a sus reservas en dólares.

Sin embargo, este sistema funciona muy bien para el accionista mayoritario del club y no es igual para el resto. De hecho, optimiza su interés nacional y no la estabilidad de una moneda cuyo uso es global. En tiempos de crisis, EE. UU. controlará sus expectativas de inflación, de apoyo al crecimiento económico y en ese proceso intentará no alcanzar altos niveles de desempleo.

Oferta de dinero M2. Crédito: Reserva Federal de San Luis.

Esto ya lo vimos luego de la crisis de 2008. En su momento, la base monetaria (M2) en EE. UU. pasó de US$10 mil millones a casi US$16 mil millones, en 2019. Por lo tanto, el valor del dólar se diluyó para todos los miembros del club. De repente, su representación en el sistema monetario global se redujo, debido a la política económica estadounidense.

Hoy, con las políticas de estímulo de los Estados Unidos dirigidas a mitigar el impacto de la covid-19 y las cuarentenas, el tamaño de esta flexibilización monetaria crearía mucha inestabilidad en el sistema monetario internacional.

En nuestro actual escenario, la Reserva Federal (FED) es el principal titular del activo libre de riesgo más apetecido: los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Títulos del tesoro de EE. UU, adquiridos por los bancos centrales y la FED. Crédito: yardemi.com

Una forma medir esto es a través del precio del oro en los mercados emergentes. Un gran ejemplo es Brasil desde 2009.

Crédito: Tradingview.

Algo similar ocurre con la rupia india y el oro en 2009.

Crédito: Tradingview.

El sistema nuevo en ciernes

La interrupción más importante para este modelo está ocurriendo en China, donde las reservas M2 alcanzaron su punto máximo en 2014, con un 36% de la base monetaria de EE. UU. Hoy este país solo posee el 23%.

Crédito: Reserva Federal de San Luis.

Aquello está produciendo dos resultados en China: devaluación y bajo crecimiento económico.

La importancia del dólar como moneda de reserva se mantiene, como es evidente al poner atención en el acuerdo entre EE. UU. y Arabia Saudita para respaldar todas las transacciones petroleras en esa moneda.

Sin embargo, China, actualmente el mayor importador neto de petróleo del mundo, tiene el incentivo para crear un nuevo acuerdo en el que las transacciones petroleras podrían liquidarse en yuanes. Es decir, la independencia energética de EE. UU. y la transición mundial del petróleo al gas mueven el interés estratégico saudí hacia el gigante chino.

EE. UU ha utilizado al dólar como un soporte de sus intereses nacionales, lo que a su vez ha creado inestabilidad en todo el sistema monetario global. Este continuará siendo su mejor arma para enfrentar el ascenso de China.

Las víctimas serán de nuevo los países emergentes, que afrontarán una mayor devaluación en sus monedas. En el largo plazo es posible que veamos el nacimiento de un nuevo sistema monetario, mientras que, en el corto, el "club del dólar" mantendrá su poder y veto.