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¿Qué cambios traerá la economía postcoronavirus?

La crisis de coronavirus transformará al mundo y la forma de hacer negocios. Estos serán 10 de los principales cambios que deberán afrontar empresas, trabajadores y gobiernos.

La pandemia dejará una crisis económica gigantesca e insospechada. Muchos analistas ya prevén que el mundo caerá en una profunda recesión. Para el BID, Latinoamérica podrá experimentar cuatro escenarios: uno moderado, con una caída del PIB regional de 1,8% este año; otro fuerte (-3%), uno más severo (-3,9%) y el extremo (-5,5%).

En Colombia el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ya advirtió que el segundo trimestre de 2020 será el peor en la historia del país y habrá que replantear los planes de inversión.

Fedesarrollo, por su parte, establece tres escenarios para el crecimiento local en 2020: uno optimista, con un avance de 2,3%. Uno medio, con 1,2% y uno pesimista con una contracción de 0,4%. Sin embargo, otros analistas ya piensan que este año Colombia podría experimentar un decrecimiento cercano a 3%.

Las medidas de aislamiento social representan un choque de demanda que, en el caso de Colombia, implican una factura gigantesca: según Fedesarrollo, un mes de cuarentena le cuesta a la economía entre $48 billones y 65 billones.

No solo eso preocupa. La caída en el precio del crudo ha generado mayores tensiones fiscales cuando se necesitan todos los recursos disponibles para atender la emergencia. Esto se suma a una mayor volatilidad del precio del dólar.

La coyuntura actual va a transformar la economía y los negocios en el mundo. Así como la peste negra acabó con la ruta de la seda, la covid-19 conducirá a grandes cambios. Uno de los primeros será en el área logística: las compañías buscarán más redundancia en sus cadenas y operaciones globales, con más inventarios y sin la presión del just in time. Además, se acelerarán procesos de transformación empresarial que impulsarán al sector productivo a buscar nuevos escenarios de competencia en la innovación y en el desarrollo tecnológico.

Numerosas empresas probablemente no podrán llegar a ese punto. Pero las que sí lo hagan deberán ajustarse rápidamente a las necesidades de los mercados. Ya lo hicieron, por ejemplo, los confeccionistas, como Leonisa o Crystal, que de hacer ropa interior y medias pasaron a producir mascarillas.

Ahora sí el big data

También habrá que incorporar rápidamente nuevas tecnologías y abrazar conceptos que parecían lejanos, pero que serán claves en el desarrollo empresarial, como el big data o la inteligencia artificial. Esto también impactará positivamente su productividad, uno de los grandes temas pendientes del país.

Como recuerda Juan Ricardo Ortega, exdirector de la Dian, la crisis de 2008 aumentó exponencialmente la productividad de las empresas en Estados Unidos. “Esta es una oportunidad para eliminar lo improductivo”, dice.

Así como las empresas tendrán que ajustar su estrategia, el país también deberá enfrentar un nuevo escenario postcoronavirus. Algunos de los sectores considerados estrella, como el turismo, tendrán una parada súbita y tardarán meses o años en recuperar tracción.

Por ello, Colombia deberá acelerar decisiones que ha tenido engavetadas por décadas, como definir los sectores en los que tiene ventaja competitiva y avanzar en su transformación productiva. Igualmente, el país deberá reducir su alta dependencia del petróleo y otros commodities que generan volatilidad e incertidumbre.

También deberá crear instrumentos para desarrollar el campo. Y afianzar la capacidad de innovación entre la universidad, el sector empresarial y el Estado. La fabricación de respiradores demostró que con un objetivo claro es posible producir resultados de corto plazo.

También habrá que dar un nuevo impulso al comercio electrónico y jugar un papel clave en el proceso de recomponer la globalización, con proveedurías más cercanas y mayores inventarios.

Además Colombia deberá capitalizar, ahora sí, una ventaja comparativa argumentada por años, pero nunca explotada: su posición geográfica. Esto porque el nuevo escenario planteará reubicaciones estratégicas de la producción y de los flujos de comercio,

Paralelamente, deberá analizar los escenarios que permitan atraer inversión para nuevas empresas del sector de salud y de tecnología, que vean a Colombia como una plataforma de desarrollo.

Un nuevo Estado

Después de la crisis habrá un Estado diferente. Seguramente deberá salir a salvar muchas empresas no solo con créditos sino incluso con capital. Por ejemplo, no sería extraño que quedara con participaciones en aerolíneas, fundamentales en el comercio internacional, al menos mientras el transporte de pasajeros se recupera.

En el corto plazo, las tareas del Gobierno se enfocan en evitar que el sistema de salud colapse al buscar aplanar la curva de contagios; atender las necesidades básicas de las poblaciones más vulnerables; tratar en lo posible de preservar el aparato productivo y los empleos y producir el menor impacto fiscal.

Sin embargo, no será fácil lograr ese equilibrio y dejar en limpio los cuatro frentes. Para varios analistas las medidas tomadas por el Gobierno van en la dirección adecuada. Pero preocupa el nivel de ejecución, en especial para que los recursos lleguen a las poblaciones más vulnerables. Así mismo, se requiere que los programas de liquidez irriguen en especial a las micro, pequeñas y medianas empresas y que los dineros para la salud alcancen para evitar su colapso.

El coronavirus dejó en evidencia la vulnerabilidad del país en muchos frentes. En el laboral, por la ausencia de ‘colchones sociales’ para atender y cubrir la población cesante y con una altísima informalidad de más de 60%. En lo social, por una población vulnerable que puede caer de nuevo en la pobreza y otra que ni siquiera está en la mira del Gobierno. En Planeación Nacional admiten que hay cerca de 3 millones de familias por fuera del radar oficial que hoy necesitan ayuda.

Otro sector vulnerable, el segmento de las Mipymes, tiene poco margen de maniobra y caja limitada. Solo las compañías grandes, como dice un informe de Corficolombiana, tendrían dos meses para mantener su estructura en medio de la parálisis.

Ante este reto, el Gobierno financiará por tres meses las nóminas de las Mipymes, tratando de cubrir a las personas que devengan hasta 5 salarios mínimos, para así salvar puestos de trabajo en los sectores que ocupan los mayores porcentajes de mano de obra.

La oferta consiste en otorgar una línea de crédito con garantía con el fin primordial de solventar los costos relacionados con la nómina. Sin embargo, muchas se quejan de las dificultades para acceder a estos créditos. Adicionalmente, el Gobierno decidió suspender temporalmente los aportes a pensiones para mejorar el flujo de caja de los trabajadores.

El nuevo Estado postcovid-19 deberá, además, enfrentar reformas estructurales que llevan muchos años en el tintero. Esto incluye las reformas laboral y pensional.

Así mismo, debe darle más herramientas a la justicia para torcerle el pescuezo a la corrupción, que ni siquiera en épocas de pandemia ha mostrado recato. También reducir la desigualdad y la pobreza que, posiblemente aumentarán tras la pandemia. Y, por supuesto, fortalecer el sistema de salud.

Por otro lado, el Ministro de Hacienda anunció una nueva reforma tributaria que ayude a ajustar las finanzas públicas tras todas las obligaciones que adquirió el Gobierno para hacerle frente al coronavirus y sus implicaciones.

Es muy probable que, como resultado de la situación actual, el sector público quede con sus bolsillos golpeados, lo que muy posiblemente amenazará el grado de inversión del país. Eso no ocurre desde 1999, el único año en el que la economía de Colombia se contrajo.

Las calificadoras ya han empezado a hacer advertencias. Como dice el economista Eduardo Lora, “ya nos pusieron ‘al borde del abismo’ (con la reducción de la calificación), aunque los mercados todavía nos dan el beneficio de la duda”.

La artillería alistada hasta ahora por el Gobierno representa 1,5% del PIB, y compromisos para responder con garantías por entre 4% y 6%.

Esto en medio de un complicado panorama fiscal que se materializará el año entrante con menores ingresos por la entrada en pleno de la reciente reforma tributaria, que será de cerca de 1% del PIB, y la caída de ingresos petroleros por la bajada del precio del crudo, que podría representar un poco más de otro punto del PIB.

Años complicados

El diario El País de Madrid señala que la suma del Brexit, la epidemia y la guerra comercial de China y Estados Unidos presagian años complicados para la aldea global. “El bienestar mundial será mucho mayor si los países optan por la cooperación, la ayuda y la solidaridad en momentos de crisis, y por compartir información y avances científicos en lugar de hacerlo por la autarquía o la confrontación”, observa Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, citado por el diario.

Precisamente, la Cepal considera que la región no tiene otra opción estratégica distinta a avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible a través de una mayor integración intrarregional, no solo como destino, sino también como fuentes de suministro.

La incertidumbre, mientras aparece una vacuna, no permite definir todavía el impacto real de esta pandemia para la economía, ni muchos de los cambios que están pendientes. En todo caso, nada será como antes.