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- Foto: SEMANA y API

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¿Hasta dónde le aguantará la chequera al Gobierno con una coalición que presiona cada vez más?

En menos de cuatro meses de Gobierno, los partidos tradicionales le han mostrado los dientes a la administración de Gustavo Petro al menos tres veces.

Al no haber logrado una mayoría absoluta en el Congreso, el presidente Gustavo Petro tuvo que recurrir a los partidos tradicionales –como el Partido Liberal y el Conservador– para conformar su coalición de Gobierno. Si bien esto le ha permitido sacar adelante iniciativas clave como la reforma tributaria y la ‘ley de paz total’, también le ha implicado ceder bastante en términos burocráticos.

No es un secreto que la coalición de Petro en el Congreso se mueve más por intereses burocráticos que ideológicos, lo que ha llevado a que los partidos le muestren los dientes al Gobierno cada vez que saben que los necesitan.

Así ocurrió, por ejemplo, con la elección de contralor, que se hizo a mediados de agosto. A pesar de que se pensaba que el Gobierno tenía una coalición relativamente sólida para imponer el nombre de Carlos Hernán Rodríguez, que era el candidato de Petro, los partidos se le rebelaron en un principio y tuvimos que ser llamados al orden por el Ejecutivo.

Para ese momento, aún se estaban acomodando las fichas en el Gobierno, por lo que los partidos aprovecharon el momento para hacerse desear y lograr obtener representación.

El siguiente gran freno se dio hace cerca de un mes, cuando la reforma tributaria entraba a último debate en las plenarias del Senado y la Cámara. Los partidos tradicionales amenazaron con votar en contra de este proyecto y pusieron en duda su apoyo a la llamada ‘ley de paz total’, que también estaba en trámite en ese momento.

El Gobierno nuevamente tuvo que jugársela a fondo y seguir haciendo movidas en términos de representación política para los congresistas, que demandaban “una mejor atención”.

Y ahora, la coalición parece asistir al tercer freno en menos de cuatro meses, y justo en la recta final de la legislatura, cuando la Casa de Nariño está urgida por sacar adelante las demás iniciativas que radicó.

En menos de una semana, el Gobierno nacional ha recibido al menos cuatro duros batacazos en el Congreso. No se termina de recuperar de uno cuando llega el otro.

La jornada más oscura se vivió justamente este jueves, que arrancó con el debate del proyecto de ley que crea el Ministerio de la Igualdad y la Equidad, una de las principales promesas de campaña de Gustavo Petro y un compromiso que había adquirido no solo con sus electores, sino con la vicepresidenta Francia Márquez, quien liderará esa cartera.

A pesar de que, a excepción de la oposición, las mayorías en el Congreso estaban a favor de aprobar la creación de este ministerio, al final no se pudo avanzar en la iniciativa ese día, pues luego de cerca de cuatro horas de debate, al momento definitivo de la votación se desbarató el quorum, lo que obligó a levantar la sesión sin haber avanzado.

La falta de quorum el jueves pasado dejó ver que hay malestar en algunos sectores de los partidos de Gobierno, que empezaron a no caminarle al Gobierno al ritmo que se espera. Solo hasta este lunes se logró que las comisiones primeras de Senado y Cámara le dieran un empujón al proyecto.

Este hecho también se vio reflejado en la comisión quinta del Senado, donde estaba programado un debate para prohibir el fracking, una técnica de extracción de hidrocarburos por fraccionamiento, que es utilizada en otros países como Estados Unidos, pero que en Colombia ha encontrado resistencia, por considerarla grave para la protección del agua.

El presidente de la comisión quinta fue el encargado de hacer el anuncio previo al levantamiento de la fallida sesión: “Por primera vez no tenemos ningún senador de Cambio Radical, del Centro Democrático, de La U, del Partido Conservador y del Liberal, así que hay una alta probabilidad de que no se conforme el quorum”. Y así fue, una de las medidas más importantes para el Gobierno se tiene que retrasar por la ausencia de los congresistas.

Pocos minutos después de estos dos hechos sobrevino el tercer golpe: la reforma al Código Electoral se quedó sin mensaje de urgencia.

“Respetuosamente me permito retirar la solicitud de trámite de urgencia presentada el 10 de noviembre de 2022″ al proyecto de Código Electoral”, se lee en la carta del ministro del Interior, Alfonso Prada, dirigida a los presidentes del Senado y la Cámara.

El Gobierno tuvo que llegar a esta decisión luego de una lluvia de críticas de parte de varios congresistas, que pidieron que se retirara el mensaje de urgencia que tenía la iniciativa.

El cuarto golpe se ha venido consumando y es la moción de censura a la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, la cual está programada para este miércoles en la plenaria de la Cámara de Representantes. Sectores del liberalismo y del Partido Conservador han anunciado que están dispuestos a votar a favor de que la ministra se vaya.

De esta manera, está claro que el Gobierno va a tener que sacar de nuevo la chequera de la representación. Sin embargo, queda la inquietud sobre hasta dónde aguantará, pues tres frenazos en menos de un semestre dejan ver que el panorama que se viene no es el más positivo para la administración de Gustavo Petro.