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Humberto de la Calle Senador por el partido Verde Oxígeno
Congresista 2022 / 2026
Bogota julio 18 del 2022
Foto Guillermo Torres Reina / Semana
Senador Humberto de la Calle - Foto: Guillermo Torres /Semana

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“Iván Márquez y la ‘Segunda Marquetalia no merecen una segunda oportunidad”: Humberto de la Calle

El senador señaló que el único camino para quienes traicionaron el Acuerdo de Paz es el sometimiento a la justicia y argumentó el por qué de su postura. Además, cuenta las complejidades que podría tener la implementación de un cese al fuego multilateral.

SEMANA: Hay muchas dudas sobre cómo se va a lograr esa denominada ‘paz total’ y sobre todo qué se hará con las disidencias y si tendrán una segunda oportunidad. ¿Qué piensa de ello?

Humberto de la Calle: Yo estoy de acuerdo y creo que todos los colombianos queremos la llamada paz total o integral, estamos fatigados de la violencia. Pero en el tema de las disidencias hay dos perspectivas que tienen cierta diferencia, una es la llamada ‘Segunda Marquetalia’, es decir Iván Márquez, que en mi opinión no merece una segunda oportunidad y la otra es de ‘Gentil Duarte? que nunca entró a firmar la paz. Entonces ahí se puede hacer algún tipo de consideración diferencial, pero volviendo a las llamada ‘Segunda Marquetalia’ me parece que el mensaje que se manda Colombia es muy malo, el incumplido triunfa, premian al incumplido. En segundo lugar quién garantiza que el señor Márquez ahora sí cumple, cuál es la razón para que vaya a cumplir aquello que se negocie. Yo le creo al Gobierno cuando dice que no va a dar marcha atrás en el Acuerdo de La Habana, eso lo tengo claro, pero entonces qué se va a negociar con Iván Márquez porque va a sacar nuevas ventajas. Además, me parece que moralmente no hay lugar a una segunda oportunidad, cuando lo aquí lo que hubo fue una tradición a su grupo, al acuerdo, a su propia firma y eso no debería ser distinto al camino del sometimiento.

SEMANA: Márquez fue el jefe de la delegación de las FARC, firmó dos veces el acuerdo, estuvo a punto de llegar al Congreso de la República, participó en la asamblea del partido FARC y traicionó el acuerdo...

H.C.: Claro y además por decirlo de una manera más categórica, se traicionó hasta así mismo, nosotros estuvimos casi cinco años viendo la evolución de las conversaciones y todo se negoció allí con la intervención permanente del señor Márquez, cuál es la razón para que ahora se crea que sí va a cumplir esta vez, esa decisión anunciada por el Gobierno pues sí manifiesto mi oposición.

SEMANA: ¿El presidente Petro podría equivocarse por creer que estas personas como Iván Márquez le van a cumplir al país?

H.C.: Yo creo que sí hay riesgos, es decir, uno en estas materias siempre tiene que hacer una salvedad, probablemente el Gobierno puede tener información que uno no tiene y eso es legítimo. Me parece que en efecto hay riesgos y si nos trasladamos a la negociación o sometimiento frente a las bandas criminales surgen ciertas preocupaciones, hay anuncios sin tener siquiera una mesa andando. Yo sí creo que esas situaciones debilitan la posición del Gobierno, por ejemplo, mencionar el cese del fuego que es un instrumento poderosísimo en la mesa de conversaciones. Lo que ocurrió en la Habana es que el cese del fuego se pactó mucho más adelante cuando ya había compromisos de varios puntos y una dinámica que en la que llegaríamos al cese del fuego bilateral, que además estuvo precedido varias veces por ceses unilaterales de las partes. Por eso me parece que plantear el tema por los medios de comunicación, pues no creo que contribuya a la fortaleza necesaria del Estado en este tipo de operaciones.

Otro problema por definir es con quién estamos conversando, es muy difícil saber realmente quiénes pertenecen a estas bandas, eso no ocurría en las FARC donde habían un inventario clarísimo de quienes eran y de qué manera el secretario de las FARC daba órdenes que se cumplían, esa volatilidad vamos a ver el Gobierno cómo la afronta en en lo que tiene que ver con bandas criminales, yo pienso que el Gobierno y el Congreso deberían dar los marcos, pero en mi opinión la negociación en cada caso preferiblemente la debería hacer la Fiscalía.

SEMANA: El ELN también ha dicho que se siente mal porque los quieren meter a todos en el mismo costal...

H.C.: El Derecho Internacional Humanitario no exige que haya reconocimiento político para negociar, para entenderse, para buscar una solución, lo que hace es describir el conflicto y la categoría de los contendientes. Entonces acepta que hay un conflicto armado interno, cuando esa fuerza ilegal tiene un cierto grado de organización, presencia con algún grado de permanencia, entonces no necesariamente control territorial, pero sí una presencia importante. Desde el punto de vista del Derecho Internacional, el Gobierno puede buscar contactos, por ejemplo, con el Clan del Golfo y la ley colombiana también exigía esa condición. pero una cosa es negociar con quienes provienen de una guerrilla política, caso de las FARC y ahora del ELN. Entonces mi preocupación es de tipo político, si se llega a negociación con bandas criminales la resistencia de la sociedad puede ser muy grande,

SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre el sometimiento y el acogimiento? Porque allí los colombianos se enredan en esas discusiones

H.C.: Hay una utilización de términos que en algún momento parecían equivalentes, pero que tienen cierta carga, pero esa pregunta me permite retornar y reafirmar algo. Ya he dicho que desde el punto de vista del Derecho Internacional Humanitario no se exige reconocimiento político para buscar superar un conflicto, pero en cambio las consecuencias del tratamiento político sí son exclusivas para quienes tengan un comportamiento que pueda calificarse como delito político, lo que quiero decir con esto es que no hay lugar a la amnistía para las bandas criminales, hay unas alternativas, pero a mí no me parece que haya que hacer una JEP para los narcotraficantes. La ley ordinaria puede establecer incentivos y dar unas seguridades a estos señores para que cesen en sus acciones, pero que quede claro, allí sí impera la idea de que los delitos políticos, rebelión, sedición y asonada y los delitos conexos a los políticos son los únicos que admiten amnistía e indulto.

SEMANA: ¿Entonces el grupo de Iván Mordisco sí podría tener una oportunidad y la segunda Marquetalia no?

H.C.: Ese es un punto muy interesante porque no hay lugar a la violencia, es decir, la violencia hay que condenarla, pero en esa línea uno sí podría establecer un peso moral distinto, creo que las características de quién firmó, discutió, estuvo cinco años, firmó varias veces y luego traiciona a su grupo, a su firma, a sí mismo no puede estar y otra cosa son quienes finalmente no firmaron ningún acuerdo, repito esa característica no significa que haya una violencia más mala que la otra, pero podría abrirle un camino diferencial al Gobierno, en ese punto sí yo preferiría estar a la expectativa de ver qué tratamiento va a darle el Ejecutivo en función de esa diferencia que a mí me parece que tiene cierto grado de importancia, sobre todo, desde una perspectiva ética porque es que el problema de Márquez es que definitivamente traicionó todo esto.

SEMANA: ¿Qué opina de quienes lo quieren graduar a usted de enemigo de la paz y de Iván Cepeda?

H.C.: Yo creo que es mejor hacer caso omiso, con Iván Cepeda tenemos una diferencia política importante sobre la concepción del Estado, incluso la concepción del mundo, eso es indiscutible, yo pertenezco al liberalismo y no estoy en la izquierda, tengo unos elementos socialdemócratas de centro izquierda, pero en el tema de la paz hemos colaborado y trabajado juntos, incluso últimamente con estas discusiones, pues yo tengo interlocución y la quiero seguir manteniendo con Iván Cepeda que es también un personaje clave para esto. Francamente cuando a mí me dijeron que era castrochavista, a mí me pareció un chiste, pero bueno, al final la gente gente creyó y todavía cree. Ahora la cosa se complicó porque estas disidencias publicaron algo diciendo que yo era un sátrapa de la rancia oligarquía santafereña, hágame el favor, he pasado del castrochavismo a socio del club.

SEMANA: En este camino de la paz estas voces como las suya y la Iván Cepeda pues son necesarias...

H.C..: Totalmente, esa es la línea, primero uno como ciudadano tiene derecho a opinar, segundo como uno como senador tiene ese derecho, pero también un deber de expresarse y tercero para la sociedad. No podemos seguir en esto de que el que no está con el que tenga el poder, pues termina condenado a las tinieblas exteriores. Tenemos que tener un marco de reflexión respetuosa y mis inquietudes han sido respetuosas, algunas de ellas son prácticamente preguntas al Gobierno a la espera de que presenten el proyecto se sometimiento o acogimiento.

SEMANA: ¿Cómo evitar que en estas estructuras, en estos grupos si hay un acogimiento no vayan a intentar meter por ahí narcotraficantes para que tengan beneficios?

H.C.: Eso es un tema muy importante y es una de las cosas que uno está esperando de ver qué tratamiento se va a dar para evitar los colados porque en efecto es difícil. En el caso de las FARC ellos presentaron una lista que el Estado sometió con todas las fuerzas de inteligencia a una verificación y, hasta ahora, no ha habido ninguna noticia de que haya un colado y quienes están cumpliendo como excombatientes realmente fueron miembros de esa organización que ya desapareció. En cambio estas bandas, esa estructura es muy volátil, es difusa, es gaseosa, luego el esfuerzo de inteligencia tendrá que ser mucho mayor. La Fiscalía ha sostenido que hoy hay más información que en el pasado pero es que esto es muy poroso, porque a veces las bandas contratan en distintas ciudades y naturalmente este es uno de los casos en que hay que tener cuidado porque no faltará un ‘Gordo Lindo’ por ahí atravesado.

SEMANA: ¿Ha hablado con Sergio Jaramillo últimamente?

H.C.: Sí, conversamos con alguna frecuencia, él tiene sus ideas Y en algunas cosas coincidimos. Él dio unas declaraciones hace poco que yo las interpreto como un llamado de atención, pero que cada quien juzgará. Lo que sí me parece injusto es que entonces ahora resultamos enemigos de la paz, hombre, eso me parece una cosa absolutamente contra evidente.

SEMANA: ¿Cómo se puede hacer una verificación de un cese de tal magnitud?

H.C.: Ese es el problema con esos ceses, si no hay realmente suficiente verificación se complica. Vi el comunicado de las disidencias donde dicen que debe ser verificable, pero claro, ese es un problema mayor. No es por volver al pasado, no es por dárselas de que es que uno si sabe y otros no saben, pero recordemos que la guerrilla de las FARC se concentró en unas determinadas zonas, entre otras cosas, para poder garantizar la verificación del cese del fuego porque de lo contrario cada que alguien dispare, entonces vendrán una serie de controversias que no hay quien resuelva sobre el origen de la situación multifacética. Todos aplaudiríamos que no hubiese bala, eso es lo más popular que hay y eso sí desata aplausos, pero eso hay que tratarlo con mucho cuidado porque realmente se generan estas confusiones y quiero insistir en que ese es un instrumento muy importante en una mesa de negociaciones luego, simplemente soltar eso al aire es un un camino muy pedregoso.

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