política

Proyecto sobre salario de los congresistas: nueva fractura en la centro-izquierda

Las fuerzas políticas agrupadas en este sector del espectro ideológico vienen de pelea tras pelea.


A pesar de que ahora están en el poder y se convirtieron en bancada de gobierno, en la centro-izquierda las aguas están agitadas.

Este sector del espectro ideológico, donde están las fuerzas políticas base de la coalición de Gustavo Petro, se ha enfrascado en varias disputas en las últimas semanas; curiosamente las divisiones han aflorado justo cuando por fin llegaron al poder.

La fractura más reciente se dio por un asunto que se supone generaba consenso en este sector político, pues se hicieron elegir bajo la misma promesa: la reducción del salario de los congresistas.

El punto de la discordia es el proyecto presentado por el senador de Alianza Verde Jota Pe Hernández, con el que se busca eliminar la prima especial de servicios por cerca de 11 millones de pesos mensuales de la que gozan los congresistas.

Hernández agitó las redes sociales y los medios de comunicación durante las últimas dos semanas con esta iniciativa, anunciado que publicaría los nombres de quienes no firmaran.

El tema generó mucho malestar en la centro-izquierda, especialmente en sectores del Pacto Histórico, donde hay congresistas que no están de acuerdo con esta medida de reducir la remuneración de los parlamentarios y consideran que, como se dice popularmente, los están ‘boleteando’

Esto ha generado una aguda división en este sector del espectro ideológico, pues justamente una de las promesas de la centro-izquierda para llegar al poder era eliminar los amplios privilegios de los que gozan los congresistas.

Por eso, mientras unos se oponen a apoyar este tipo de propuestas, otros le reprochan a sus copartidarios que no cumplan con las promesas con las que se hicieron elegir.

Una de las que se ha opuesto a la propuesta de Hernández y salió a defender su salario fue la senadora del Pacto Histórico Isabel Zuleta, quien calificó lo que hizo Hernández como “bullying mediático”.

“No gastamos lo mismo que todos, no en todos los trabajos hay que viajar tanto como a los que nos gusta hacer la tarea de visitar los territorios, no todos hacen reuniones con comunidades, gremios y academia. Debate sí, pero con profundidad y sin bullying mediático”, dijo Zuleta.

Por su parte, la senadora María José Pizarro, quien sí firmó el proyecto, manifestó que apoya la iniciativa, pero calificó lo sucedido como “matoneo”.

“Lo voy a acompañar. En este momento, voy a firmar el proyecto de ley, independiente del matoneo al que fuimos sometidas las congresistas, de las tergiversaciones de nuestras palabras. A pesar de ello, lo voy a firmar por mis convicciones. Porque no solamente voy a acompañar el suyo, sino que acompañaré los proyectos de ley que vayan en ese sentido (...)”, puntualizó la senadora del Pacto Histórico.

Los congresistas del Pacto Histórico que no firmaron el proyecto, entre quienes están las senadoras Clara López y Piedad Córdoba, se han justificado diciendo que supuestamente se trataría de un “chantaje” o una exposición mediática para presionarlos. Sin embargo, varios han reclamado que ese es el mismo rasero que han tenido desde ese sector para presionar otras posiciones con las que no están de acuerdo y que se trata de funcionarios electos popularmente que deben responder a la ciudadanía.

Otras fracturas

Esta no es la primera fractura que se da en la centro-izquierda. Hace algunas semanas se desató también una dura pelea en el Pacto Histórico por la presidencia del Senado. El guiño que le dio Gustavo Petro a Roy Barreras para que ocupara esta dignidad cayó como un baldado de agua fría en esta fuerza política.

“Roy es importante en ese rol y tiene la ‘experiencia’, pero no, no representa el cambio por el que estamos luchando muchos en este proyecto”, fue el comentario del senador Gustavo Bolívar, quien también luchaba por la presidencia de la corporación.

También es recordado lo sucedido en la elección de la mesa directiva de la Comisión Séptima de la Cámara.

Según un acuerdo previo del Pacto Histórico, a la Colombia Humana le correspondía la presidencia de dicha comisión. Los representantes de la colectividad Agmeth Escaf y María Fernanda Carrascal se postularon para asumir el cargo.

En una votación de 12 votos contra 9, Escaf ganó y se quedó con la presidencia de la Comisión Séptima. Sin embargo, tras su victoria, Carrascal aseguró que se trata del “nuevo Manguito”, por supuestamente traicionar acuerdos internos.

“Pasó por encima de la Colombia Humana y el Pacto Histórico para quedarse con la presidencia de la Comisión Séptima, hizo acuerdos por debajo de mesa con conservadores, liberales, Cambio Radical y Centro Democrático. Ganó con los 12 votos”, publicó Carrascal en Twitter, donde mostró unos mensajes de WhatsApp de una persona sin identificar.

Lo mismo ocurrió en la elección de la Comisión Cuarta del Senado. El escogido por el Pacto Histórico para presidir esta comisión era el experimentado senador Wilson Arias.

Sin embargo, cuando ya se iba a hacer la votación y Arias se alistaba para dar su discurso después de ser elegido, sobrevino la sorpresa: el senador Paulino Riascos, también del Pacto Histórico, pidió la palabra y se postuló a sí mismo para la presidencia de esta comisión, desobedeciendo lo que previamente había decidido el petrismo.

La situación se tuvo que resolver a voto limpio entre los dos candidatos del Pacto Histórico. El resultado: Riascos resultó elegido con el voto de todos los sectores de centroderecha que tienen cupo en esta comisión.