El área hidrográfica del Orinoco contiene la mayor extensión de territorios anfibios y humedales en Colombia. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Día Mundial de los Humedales

Humedales de Colombia: El 24,2 por ciento han sido transformados

La ganadería, agricultura y deforestación son los principales factores que han contribuido a la degradación de estos ecosistemas que abarcan el 26% del territorio nacional y están representados en 48.473 cuerpos de agua, la mayoría ubicados en Casanare, Córdoba y Cundinamarca.

2 de febrero de 2021

Los humedales son ecosistemas que, debido a sus condiciones geomorfológicas e hidrológicas, permiten la acumulación del líquido vital de una forma temporal o permanente. En pocas palabras, son esponjas o reservorios hídricos.

Están atados a los ritmos del agua y se encargan de mitigar las inundaciones causadas por fenómenos naturales como La Niña. No permanecen en la misma condición todo el tiempo, ya que presentan patrones de expansión y contracción que les confieren un comportamiento dinámico. 

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Casi todos los humedales se encuentran directamente sobre los acuíferos con los que están interconectados. Por eso es frecuente que las fuentes de agua subterránea rodeen el ecosistema al que abastecen, como sucede en la Depresión Momposina. De ahí que cualquier actividad productiva o extracción de agua subterránea altera a estos ecosistemas. 

Además de ser estaciones vitales en el itinerario del agua, los humedales son emporios de biodiversidad. Entre las diversas formas de vida que allí habitan están las especies acuáticas, representantes de la flora y la fauna que pasan la totalidad de su vida dentro del agua. 


El país cuenta con registros de 48.473 territorios anfibios, su mayoría en la extensa Orinoquia y la cuenca Magdalena-Cauca. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Este mundo acuático alberga diferentes especies de plancton (algas y cianobacterias), microalgas, hongos, plantas superiores, musgos, briófitas, animales microscópicos, crustáceos (camarones), caracoles, peces (bocachico y bagre rayado) y mamíferos como el emblemático manatí y el chigüiro. 

La vida también se impone con fuerza alrededor de los espejos de agua, donde residen diferentes plantas acuáticas como juncos, bosques y matorrales que soportan las inundaciones; insectos (libélulas); moluscos; crustáceos; anfibios (rana Dendropsophus microcephalus) y reptiles (babilla y tortuga hicotea en las ciénagas del Magdalena y del Caribe). 

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Muchas aves residentes y migratorias encuentran alimento y refugio en los humedales, como es el caso de la tingua bogotana, especie única de la sabana de Bogotá, el vaco cabecinegro (Tigrisoma fasciatum)), el chavarrí (Chauna chavaria) y la garza blanca (Ardea alba). 


Además de ser estaciones vitales en el itinerario del agua, los humedales son emporios de biodiversidad. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

En cuanto a mamíferos, una de las especies que más depende de estos ecosistemas es la nutria (Lontra longicaudis), un animal de hábitos nocturnos que se alimenta de los invertebrados y peces de los ríos, arroyos y humedales. Zarigüeyas, comadrejas, ardillas y murciélagos también permanecen ocultos entre su vegetación.

La Colombia Anfibia

Los humedales de Colombia están distribuidos en las áreas hidrográficas del Amazonas, Caribe, Magdalena-Cauca, Orinoco y Pacífico, y abarcan cerca del 26 por ciento de todo el territorio nacional.

Así lo refleja la primera cartografía sobre las dinámicas de los humedales elaborada en 2013 por el Fondo Adaptación, Instituto Humboldt, Ideam, IGAC y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), un mapa a escala 1:100.000 sobre los humedales continentales de Colombia.

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“Este trabajo mancomunado nos permitió elaborar Colombia Anfibia: un país de humedales, dos documentos que plasman la complejidad y diversidad de estos espacios de agua en el territorio continental de Colombia y la importancia de integrar una nueva mirada en la gestión de estos ecosistemas”, dijo Hernando García Martínez, director del Instituto Humboldt.


El área hidrográfica del Orinoco contiene la mayor extensión de territorios anfibios en Colombia. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Según la publicación, el país cuenta con registros de 48.473 humedales y territorios anfibios, su mayoría distribuidos en la extensa Orinoquia y en el área de la cuenca Magdalena-Cauca. “El número considerable de estos ecosistemas evidencia que somos un territorio anfibio, una cantidad que puede seguir alimentándose con nuevos datos en el futuro”, afirmó García.

El área hidrográfica del Orinoco contiene la mayor extensión de humedales temporales y permanentes bajo dosel en Colombia, al albergar el 48 por ciento de los territorios anfibios nacionales.

El Orinoco alberga 15.614 humedales, su mayoría temporales. La inundación de las sabanas de Arauca y Casanare puede durar entre tres y cinco meses, mientras que en las márgenes de los ríos Inírida, Guaviare y caño Matavén, hay una importante concentración de humedales permanentes bajo dosel”, revela Colombia Anfibia.


Los paisajes anfibios han sido fuente de inspiración para la composición de varias canciones. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

El Amazonas es la segunda región que más aporta al área total de humedales en Colombia. “La mayor proporción son temporales ubicados alrededor de los ríos Caquetá, Vaupés, Apaporis y Putumayo. También se observan grandes extensiones de humedales permanentes en la cuenca alta del río Caquetá. Esta zona cuenta con 4.138 registros de humedales”, dice la publicación.

La tercera región más anfibia del país es el Magdalena-Cauca, con 15.074 registros. La mayoría son permanentes abiertos, y van desde los humedales de alta montaña (turberas) hasta sistemas cenagosos como los complejos de Zapatosa y La Mojana y sistemas estuarinos como la Ciénaga Grande de Santa Marta.

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“El río Magdalena no solo se caracteriza por ser el corazón de la actividad económica del país: su paisaje es una amplia muestra de la variedad de humedales que puede albergar nuestro territorio. El área Magdalena-Cauca alberga los embalses más grandes”, explicó el director del Humboldt.


Los territorios anfibios ocupan cerca del 26 por ciento de todo el territorio nacional. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

El nueve por ciento de los humedales colombianos está en el Caribe (6.644 registros), área que abarca las cuencas de los ríos Atrato, Catatumbo y Sinú, todos los pequeños ríos costeros desde el golfo de Urabá hasta La Guajira y los humedales insulares de San Andrés y Providencia.

“Algunos de los afluentes del Atrato recogen buena parte de las lluvias de la costa Pacífica y las transportan hasta desembocar en el mar Caribe. Los bosques inundables de este río son los que aportan la mayor cantidad de humedales característicos de la región: los permanentes bajo dosel”, apuntó García.

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Aunque el Pacífico tiene las menores extensiones de todas las categorías de humedal, con un cinco por ciento del total nacional (5.676 registros), es dueño del área de manglar más extensa de todo el Pacífico sudamericano.


Los territorios anfibios han recibido diversos nombres, como pantano, humedal, tembladero, cunchal, madrevieja, estero, ciénaga y jagüey. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

“El área hidrográfica del Pacífico contiene los ríos Patía, Mira, San Juan y Baudó, y la mayoría de los humedales son permanentes bajo dosel (manglares) y temporales”, indica Colombia Anfibia.

Los 10 departamentos con mayor cantidad de humedales son: Casanare (6.332), Córdoba (4.122), Cundinamarca (3.391), Bolívar (3.286), Vichada (3.146), Magdalena (2.823), Cauca (2.632), Meta (2.341), Arauca (2.136) y Antioquia (1.894).

“En términos de conservación, solo el 7,2 por ciento de los humedales del país se encuentra en alguna categoría de protección dentro del sistema de áreas protegidas. Por ejemplo, 2.163 humedales están en Parques Nacionales Naturales. En territorios de comunidades negras hay 4.663 humedales y en resguardos indígenas, 3.824”, precisó García.

En alto riesgo

El Instituto Humboldt elaboró un análisis nacional del grado de transformación de los humedales en Colombia, estudio que revela una cifra preocupante: 24,2 por ciento ya está transformado por la ganadería, agricultura y deforestación.

“Este fenómeno muestra una mayor incidencia hacia el centro occidente del país, lo que sugiere que los humedales de la Amazonia y la Orinoquia son los menos transformados. La población urbana con altos índices de pobreza se localiza en humedales más transformados que en el área rural”, informó García.

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El análisis muestra que más de 4,6 millones de hectáreas de humedales han sido transformadas por la ganadería, 1,1 millones por agricultura y 1,08 millones por la deforestación. “También hay serias afectaciones por fuego, urbanización, desertificación, minería e infraestructura”, complementó el director del Instituto Humboldt.


El 24,2 por ciento de los territorios anfibios de Colombia está afectado por las actividades agropecuarias y deforestación. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Uno de los principales impactos sobre el régimen hidrológico de los humedales está asociado con la producción de energía hidroeléctrica. “Al modificar los caudales en función de la demanda del mercado energético, los embalses alteran la regulación hídrica natural de los ríos y afectan las poblaciones de animales como las tortugas”, evidenció Colombia Anfibia.

Muchas de las actividades propiciadas por el hombre han transformado los ecosistemas de Colombia. En el caso de los humedales, la reducción de su extensión ha alterado su equilibrio ecológico.

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Las transformaciones sobre los ecosistemas de humedal han generado cambios en las dinámicas del ciclo hidrológico, que influyen a su vez en las relaciones sociales, institucionales, culturales y simbólicas entre los usuarios del agua.


En Bogotá sobreviven aproximadamente 726 hectáreas de humedales. Uno de los más conservados es Córdoba, en la localidad de Suba. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

“Las alteraciones localizadas sobre el humedal pueden afectar la calidad del agua, su estructura física y la de las comunidades bióticas que lo habitan. Los daños puntuales que se dan en diferentes lugares de las cuencas tienen efectos específicos que acumulan y magnifican sus consecuencias”, dijo García.

Hoy, en el Día Mundial de los Humedales, el llamado es a conservar y proteger a los mayores representantes de la cultura anfibia nacional.

*Con información del Instituto Humboldt.