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| 12/11/1989 12:00:00 AM

AL RAPE

Grupos neonazis surgen en América Latina, tan violentos como sus contrapartes norteamericanos y europeos.

AL RAPE AL RAPE
Con los mismos eslóganes anti-racistas y anti-semitas, en América Latina están surgiendo movimientos de "cabecipelados" con orientaciones ideológicas neonazis y tan violentos como sus contra partes norteamericanos o europeos.
La fragilidad de ciertos recién estrenados regímenes democráticos en América del Sur, puestos en jaque por descomunales deudas externas hacen que la presencia de esos grupos ultra, antidemocráticos y violentos sea algo que despierte sospecha y alarma.
Valter Rosetti, líder del grupo brasilero de rapados llamado "Carecas do Suburbio", ofrece una preocupante solución: cuando su grupo llegue al poder,"los judíos serán forzados a abandonar el país, como sucedió en Alemania, de tal manera que ellos dejen de manejar el país como lo han venido haciendo".
El fenómeno de los "cabecirrapados" se originó a lo largo del Atlántico, en Inglaterra, y de ahí se difundió y extendió hacia otros países de Europa, Estados Unidos y el Canadá. Son fácilmente identificables por sus atuendos: cabeza rapada o con el pelo cortado a ras, tatuajes, insignias nazis, bluyines, calzonarias y pesadas botas negras de media caña.
Música racista rock, conocida como "el poder blanco" o música "oi" son factores fundamentales de la llamada cultura neonazi de los "cabecipelados". Pero no todos son racistas. De hecho, algunos de los que no lo son se han convertido en el blanco de los más violentos, que se caracterizan por sus prédicas radicales, racistas, antinegras, antijudias, antiasiáticas y antiinmigrantes del Tercer Mundo, lo mismo que contra los movimientos de homosexuales. Una encuesta adelantada en junio de 1989 encontró que en Estados Unidos hay por lo menos tres mil miembros de este tipo de grupos contestatarios, cuyo aumento ha corrido paralelo con el incremento de la violencia y los delitos, especialmente contra los grupos minoritarios.Los "cabecipelados" son vándalos que, en muchas oportunidades, ejercen toda clase de prácticas violentas y han atacado sinagogas y otro tipo de instituciones judías. En Estados Unidos algunos de ellos mantienen estrechos contactos con otros grupos de ultra derecha, incluido el Ku Klux Klan.
En América Latina estos grupos se han extendido principalmente por Brasil y Argentina y han desarrollado patrones de comportamiento como los mostrados en Europa y Estados Unidos, lo cual ha despertado preocupación entre los grupos democráticos y de derechos humanos. En Argentina, "los cabecirrapados" han establecido nexos con organizaciones neonazis y de ultraderecha como el Movimiento Nacionalista Social, liderado por Federico Rivanera Carles, y el Frente Nacional Revolucionario. En Buenos Aires hay uno de estos grupos, llamado Fuerza Skin Argentina, que reclama 80 miembros.También existe un grupo de rock de similares características llamado "Comando Suicida", que canta cosas de este estilo: "Quien se atraviese en nuestro camino lo vamos a destruir no somos la misma raza vamos a asesinarlos". Las beligerantes letras de estos grupos han demostrado ser más que simples provocaciones.Una banda, "Los Camargo", ha sido relacionada con una pelea en una discoteca de Buenos Aires, en la cual resultó asesinada una persona. Otra pandilla, armada con bates de béisbol, atacó a cuatro estudiantes de bachillerato hace unos meses y causó graves destrozos en las instalaciones del colegio, para después dejar las paredes pintadas con consignas y esvásticas y frases como "¡Viva Rico!", en homenaje al coronel Aldo Rico, el oficial que condujo un frustrado golpe militar contra el entonces presidente Raúl Alfonsín.
En Brasil,el grupo llamado "Carecas do Suburbio" se ha convertido en la más conocida y peligrosa banda de cabecirrapados. Sus miembros han hecho declaraciones a la prensa llamando a la violencia y exaltando a la ideología nazi. Sérvulo Moreira Costa, uno de los miembros de la pandilla, apareció en una entrevista para televisión con otros neonazis brasileños haciendo apología de la violencia y atacando a Amnistía Internacional que había afirmado que "el totalitarismo puede sólo derivar en un inmenso daño para la humanidad entera".
La cadena neonazi no sólo existe en el interior del Brasil, sino también en el exterior. En Sao Paulo, un grupo de rock, llamado "Poder Blanco" dijo en una entrevista en la publicación norteamericana Bulldog Breed, que el movimiento de los cabecirrapados está creciendo política y racialmente y afirmó: "Odiamos a la gente del noreste del Brasil porque son una raza inferior, muy imbécil. La gente del noreste es casi negra y odiamos a los negros y a los mestizos. Luchamos por la raza blanca, por la victoria de la raza blanca. Peleamos contra el comunismo. Queremos aplastar a los rojos, a los sionistas... Amamos el nacional-socialismo ".
La proliferación de estos grupos es un fenómeno que traspasó las barreras europeas y norteamericanas y que ha venido a irrumpir violenta y turbadoramente en América Latina. La pregunta es si su arraigo será lo suficientemente profundo como para poner en jaque a los gobiernos democráticos o si sólo será algo pasajero más cercano al folclor que a la política.

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