genética

Cinco notas de ciencia de esta semana

El hallazgo que evidencia por primera vez en humanos una forma de adaptación al agua y; cuántos días se necesitan para crear una amistad, en las notas de vida moderna de esta semana.

‘Homo acuarius‘

El mundo reconoce a los bajau, habitantes de Malasia y Filipinas, por sus habilidades al pescar, e incluso se les apoda ‘los nómadas del mar’, pues sin equipos de buceo logran hacer inmersiones de hasta 2 minutos seguidos y llegar a profundidades de hasta 70 metros. La semana pasada, investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, descubrieron la razón: el tamaño de su bazo. Melissa Ilardo, autora de la investigación, descubrió que tenían bazos 50 por ciento más grandes que el resto de los humanos, lo que les da mayor capacidad de liberar oxígeno en la sangre al pasar largos lapsos sin respirar. El hallazgo evidencia por primera vez en humanos una forma de adaptación al agua.

Mala jugada

Muchos fanáticos del fútbol celebran cuando los jugadores de su equipo usan la cabeza para anotar el gol decisivo. El problema, según un artículo publicado en la revista Frontiers of Neurology, es que cada golpe de este tipo afecta el funcionamiento del cerebro. En el trabajo, dirigido por Michael Lipton, investigador del Albert Einstein College of Medicine, participaron más de 300 aficionados a este deporte. En total, estos deportistas respondieron 45 pelotazos con la cabeza, y sufrieron al menos un golpe no intencional. Aquellos que reportaron más contusiones tuvieron un peor desempeño en velocidad psicomotriz y tareas de atención. Aunque ya se sabía que los golpes no intencionales eran un problema, los cabezazos al parecer también alteran la función cognitiva. “Son una causa potencial de lesión, y como está bajo el control del jugador, deberían prevenirse”, dice Lipton.

De extraños a amigos en 90 días

Jeffrey Hall, un profesor de comunicaciones de la Universidad de Kansas, quiso saber cuánto tardaba la gente en hacer amigos. Para el estudio realizó un sondeo con 225 adultos y 112 primíparos de la universidad, que habían cambiado de ciudad en los últimos seis meses y estaban conectándose con otros en su nuevo lugar de residencia. A ellos les preguntó por sus nuevos conocidos, el tiempo que pasaban juntos y cómo esas relaciones se tornaron más íntimas. El resultado, publicado en Journal of Social and Personal Relationship, es que se requiere al menos de 50 horas para que dos personas se conviertan en amigos casuales, 90 para volverse amigos y 200 para llegar a amigos cercanos o íntimos. “Cuando la gente se muda de ciudad debe gastar el doble del tiempo que pasa con otros en tres semanas”, dice Hall. Aunque todos saben que los amigos no se hacen de la noche a la mañana, el trabajo concluye que hay que invertir tiempo de calidad para tenerlos.

El mamífero que más vivirá

Un nuevo estudio publicado en la revista Science examinó las tendencias de extinción de los mamíferos en los últimos 125.000 años. Como era de esperar, encontró que la raza humana, al expandirse, llevó a extinguirse a los mamuts y los tigres dientes de sable, entre otros. Al parecer, la razón es que los humanos escogieron cazar grandes animales por su abundante carne, y dejaron de lado otros, como los roedores, que escaparon. Los investigadores llegaron a otra conclusión, la más impresionante: que de continuar así la tendencia, “el mamífero más grande de la Tierra en unos cientos de años podría ser una vaca doméstica de unos 900 kilos” y los elefantes, jirafas e hipopótamos habrán desaparecido. Para los investigadores, hay un patrón claro de extinción sesgada por el tamaño y la necesidad directa de los humanos por conservar la especie, explica Felisa Smith, autora principal del estudio. Al respecto, Thomas Brooks, experto de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, asegura que es muy temprano para aseverar que esto ocurra, pues “grandes animales como los elefantes podrían beneficiarse de las áreas protegidas más que los pequeños”.

Cifra

44 genes tendrían que ver con la depresión, según un amplio estudio hecho por 200

investigadores de Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia. Eso sugiere que cualquiera podría desarrollar esta condición. El trabajo

apareció en ‘Nature Genetics’.