vida moderna

¿Cómo reducir naturalmente los gases nocturnos?

Es importante consultar al médico en caso de que afecten con la normalidad de la rutina diaria.


Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos explican que el gas entra normalmente en el tracto digestivo al tragar aire y cuando las bacterias en el intestino grueso descomponen algunos alimentos sin digerir.

Al comer o beber se traga una pequeña cantidad de aire, especialmente cuando se fuma, se toman bebidas gaseosas, se mastica chicle o se come muy rápido. “El aire tragado, que no sale de su estómago al eructar, se mueve hacia su intestino y pasa a través de su ano”, detallan los Institutos.

Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, señala otras causas comunes de los gases:

  • Antibióticos.
  • Síndrome del intestino irritable.
  • Incapacidad para absorber nutrientes en forma apropiada (malabsorción).
  • Incapacidad para digerir nutrientes en forma apropiada (mala digestión).
  • Tragar aire al comer.
  • Masticar goma de mascar.
  • Fumar.
  • Consumir bebidas carbonatadas.

¿Cómo evitar los gases nocturnos?

El sitio web Salud 180 brinda algunos consejos para evitar los gases nocturnos naturalmente.

  1. Cenar al menos 2 o 3 horas antes de acostarse.
  2. Evitar el consumo de alimentos grasosos, pesados o fritos. Es recomendable no comerlos antes de dormir.
  3. Evitar tomar bebidas con gas.
  4. No consumir sustitutos del azúcar.
  5. Mantenerse activo realizando ejercicio regularmente.
  6. Dedicar el tiempo necesario para comer. No comer rápidamente.
  7. Comer porciones pequeñas en el día y evitar pocas porciones en grandes cantidades.
  8. Mantenerse hidratado.
  9. Intentar tomar una infusión de manzanilla después de cenar y observar si puede ayudar a mejorar la digestión y evitar los gases nocturnos.

Por su parte, Medline Plus también brinda algunos consejos como:

  • Masticar muy bien los alimentos.
  • No comer legumbres o repollo.
  • Evitar los alimentos ricos en carbohidratos difíciles de digerir. Estos se denominan FODMAP (por sus siglas en inglés) e incluyen la fructosa (azúcar de las frutas).
  • Evitar la lactosa.
  • No tomar refrescos carbonatados.
  • No masticar goma de mascar.
  • Comer más despacio.
  • Relajarse al comer.
  • Caminar durante 10 a 15 minutos después de comer.

¿Cuándo se debe consultar a un médico?

Los expertos de Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, señalan que es importante consultar a un médico en caso de que los gases sean persistentes e interfieran con las actividades cotidianas. Asimismo, si se presentan los siguientes síntomas:

  • Heces con sangre.
  • Cambios en la consistencia de las heces.
  • Variaciones en la frecuencia de las deposiciones.
  • Pérdida de peso.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Náuseas o vómitos recurrentes o persistentes.

Síndrome del intestino irritable

Los síntomas más comunes del colon irritable incluyen:

  • Dolor abdominal y calambres.
  • Gases.
  • Llenura.
  • Distensión.
  • Cambios en los hábitos intestinales, puede ser diarrea (SII-D) o estreñimiento (SII-E).

Otros síntomas pueden indicar una afección más grave. Algunos de estos signos pueden ser:

  • Inicio de signos y síntomas después de los 50 años.
  • Pérdida de peso.
  • Sangrado rectal.
  • Fiebre.
  • Náuseas o vómitos recurrentes.
  • Dolor abdominal, especialmente si no se relaciona con una evacuación intestinal, o que ocurre durante la noche.
  • Diarrea persistente o que despierta a la persona.
  • Anemia relacionada con concentraciones bajas de hierro.

Desde Mayo Clinic aclaran que se debe consultar a un médico en caso de presentar cambios persistentes en los hábitos intestinales junto con otros signos de colon irritable.

Es importante recibir la atención de un profesional, ya que pueden ser síntomas de una enfermedad grave como cáncer de colon:

  • Pérdida de peso.
  • Diarrea nocturna.
  • Sangrado rectal.
  • Anemia por deficiencia de hierro.
  • Vómitos inexplicables.
  • Dificultad para tragar.
  • Dolor persistente que no se alivia al expulsar gases o al defecar.