El pie diabético es una de las consecuencias derivadas de un estado avanzado de esta enfermedad.
El pie diabético es una de las consecuencias derivadas de un estado avanzado de esta enfermedad. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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¿Cómo se ve un pie con diabetes y cuáles son los síntomas?

Es importante prestar atención a las señales de alerta.

La diabetes es una enfermedad que si no es tratada oportunamente puede causar graves afectaciones a la salud, incluso poner en riesgo la vida de la persona que la padece.

“La diabetes es una causa importante de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores”, apunta la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Al momento de recibir un diagnóstico de diabetes es crucial seguir todas las recomendaciones brindadas por el doctor que sigue el caso médico. “El tratamiento de la diabetes consiste en llevar una dieta saludable, realizar actividad física y reducir la glucemia y otros factores de riesgo conocidos que dañan los vasos sanguíneos. Además, para evitar las complicaciones, los fumadores deben abandonar el hábito”, agrega la OMS.

La diabetes puede causar afectaciones a los pies. Esto es conocido con el término de “pie diabético” o “neuropatía diabética”.

“La neuropatía diabética es una complicación grave de la diabetes que puede afectar hasta el 50 % de las personas con diabetes. Es posible prevenir la neuropatía diabética o reducir su progreso con un control constante de la glucosa sanguínea y un estilo de vida saludable”, detalla Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

Con el paso del tiempo, la diabetes puede causar daños en los nervios, lo cual puede hacer que la persona pierda la sensación en los pies. Esto quiere decir que, cuando se corta, tiene una ampolla o una piedra en el pie, no sienta nada. Al no darse cuenta, las cortaduras pueden infectarse.

“Cuando aparecen úlceras en los pies, es importante recibir atención inmediata. Más del 80 por ciento de las amputaciones comienzan con úlceras en los pies. Una úlcera que no cicatriza y que provoca una lesión extensa en los tejidos y huesos puede requerir la extirpación quirúrgica (amputación) de un dedo, el pie o una parte de la pierna”, detalla Mayo Clinic.

Los expertos de Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explican que es fundamental revisar los pies diariamente y saber identificar los síntomas del pie diabético. Estos incluyen los siguientes:

  • Un corte, ampolla o hematoma en los pies que no comienza a sanar en unos días.
  • Piel enrojecida, caliente o dolorida en los pies.
  • Un callo con sangre seca en el interior.
  • Una infección del pie que se vuelve negra y huele mal (podría ser gangrena).

Cuando hay una complicación por infección de un pie, los doctores deben recurrir a la amputación del miembro para evitar mayores afectaciones a la salud. Existen algunos factores que incrementan el riesgo de padecer una amputación:

  • Niveles altos de azúcar en sangre.
  • Fumar.
  • Lesión a los nervios de los pies (neuropatía periférica).
  • Callos o callosidades.
  • Deformidades de los pies.
  • Mala circulación sanguínea en las extremidades (enfermedad arterial periférica).
  • Antecedentes de úlceras en los pies.
  • Una amputación anterior.
  • Deterioro de la visión.
  • Enfermedad renal.
  • Presión arterial alta, más de 140/80 milímetros de mercurio (mm Hg).

¿Cómo prevenir el pie diabético?

  • Revisar todos los días los pies y verificar que no haya cortes, enrojecimiento u otros cambios en la piel o en las uñas. Asimismo, comprobar la planta del pie.
  • Incluir en la rutina diaria el lavado de los pies con agua tibia y jabón, y finalizar el procedimiento con talco. No es recomendable remojar los pies, ya que puede causar resequedad.
  • Consultar al doctor cómo eliminar los callos y callosidades sin causar afectaciones a la piel, como llagas.
  • Cortar las uñas de los pies en línea recta. En caso de no saber hacerlo, lo ideal es consultar a un podólogo.
  • Utilizar zapatos que no maltraten los pies. No es recomendable estar descalzo, ni siquiera en el hogar.
  • Aplicar protector solar en la piel expuesta y no caminar a pie descalzo. En lugares donde hace mucho frío lo ideal es emplear medias y no calentar los pies directamente de una fuente de calor como chimeneas.
  • Es importante levantar los pies cuando se esté sentado para mantener la sangre fluyendo.
  • Realizar revisiones médicas frecuentemente para observar el estado de los pies.