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Consumos en aumento: el preocupante panorama del uso de drogas en el mundo

Las causas, aunque variadas, pueden estar relacionadas a problemas de salud mental. Los expertos recomiendan políticas integrales y un combate que permita atacar los mercados.


El consumo de drogas y estupefacientes es una problemática que no da tregua en todos los países alrededor del mundo.

Un reciente reporte de las Naciones Unidas informó esta semana que 284 millones de personas en el mundo consumieron drogas durante el año 2020, lo que significa un aumento del 26 por ciento con respecto a años pasados.

Entre las personas medidas por el estudio se encontraban hombres y mujeres en el rango de 15 y 64 años de edad. El consumo de estupefacientes no discrimina sexos ni mucho menos edades.

Esta situación es especialmente llamativa en África y América Latina, donde la mayoría de consumidores son menores de 35 años. El panorama es alarmante si se tiene en cuenta que ambos continentes cuentan con sistemas de salud en su mayoría deficientes y poco centrados en combatir el consumo de drogas desde un enfoque clínico.

El estudio de la ONU también muestra algunas de las tendencias en la producción de drogas. Así, se evidencia un aumento alarmante en la producción de cocaína, una de las sustancias más adictivas y que más daños genera en el ambiente.

El informe también resalta cambios drásticos en las dinámicas del mercado. El consumo y producción de drogas sintéticas (entre las que se incluyen opioides, como el fentanilo) han empezado a invadir los mercados.

La preocupación de las autoridades de salud, en este sentido, se encuentran en que estas drogas son potencialmente más peligrosas que las no producidas sintéticamente.

El primer lugar en la escala de consumo lo ocupa el cannabis. Con más de 200 millones de consumidores en el mundo, esta droga es una de las más consumidas, al tiempo que es una de las más normalizadas dentro del repertorio de estupefacientes analizados en el estudio.

Una situación que ha llevado a esta normalización, pero también al aumento de consumo de cannabis, es su eventual legalización en algunos países y la lenta apertura de un mercado oficial de la droga. Al menos 16 países en el mundo, entre los que se incluyen los Estados Unidos y algunas de sus jurisdicciones, ya han legalizado esta planta para su uso recreativo.

Mientras tanto, otros están haciendo la transición para permitir su uso medicinal y comercial.

Sin embargo, la ONU advierte que la legalización de la marihuana ha expuesto a muchos jóvenes a dosis y mecanismos más fuertes de ingesitión de la sustancia. La venta legal de aceites, “vapeadores” e incluso algunos comestibles ha permitido el acceso a cantidades más fuertes de la sustancia, aumentando al mismo tiempo los riesgos de sufrir sus efectos negativos en el cerebro.

El segundo lugar de la lista lo ocupan los opioides. Los derivados de la planta del opio crean algunas de las drogas más adictivas y potencialmente mortales del mercado.

La heroína, extraída de manera directa de la planta, es tal vez el opioide más famoso. Sin embargo, en los últimos años el mercado se ha visto inundado con derivados sintéticos y medicamentos farmacéuticos que contienen este tipo de sustancia, principalmente para tratar el dolor.

La droga que más preocupa en este escenario es el fentanilo, un derivado sintético de la heroína que es altamente mortal. Solamente 2 miligramos de fentanilo inyectados pueden matar a una persona adulta, según informa la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos.

Varias ciudades en los Estados Unidos y en Canadá sufren una crisis por los opioides. Solamente en el 2019, 136 personas murieron diariamente por una sobredosis causada por el consumo de estas sustancias en los Estados Unidos, informa la BBC.

Estos opioides, principalmente consumidos por vía intravenosa, representan un peligro adicional en salud pública. El informe de la ONU estima que unas 11,2 millones de personas se inyectan estas drogas, y que cerca de la mitad de ellas vive con hepatitis C, 1,4 millones con VIH y 1,2 millones con ambas enfermedades.

¿Quiénes y por qué?

Las razones del aumento en el consumo de estas sustancias son variadas. Desde factores sociales hasta personales, la problématica es muy amplia.

Sin embargo, las consecuencias negativas de la pandemia se perfilan como una de los principales, aunque no la única, de las causas para el reciente aumento del consumo.

Durante el primer año de la pandemia, precisamente el 2020, la presencia de trastornos mentales, como la ansiedad o la depresión, aumentaron en un 25 por ciento, según informa la Organización Mundial de la Salud.

Estas enfermedades están, en algunos casos, relacionadas con el consumo de estupefacientes, principalmente como un mecanismo para escapar de la realidad.

Según la organización Addiction Policy Forum (APF), un 20 por ciento de la población encuestada para un estudio de hábitos de consumo de drogas, afirmaron que su consumo, o el de personas a su alrededor, aumentó significativamente durante la pandemia.

En el caso de América Latina, en el que se incluye a Colombia, el consumo de drogas también es significativo.

Las drogas más consumidas son el cannabis, la coca y el alcohol. Sin embargo, el consumo de otros opioides, como la morfina y el tramadol, ha venido en aumento.

Desde el 2013 al 2020 se ha reportado, en este sentido, la preocupante cifra de 28.541 muertes relacionadas con el consumo de drogas en Colombia, según afirma un informe del Ministerio de Justicia y del Derecho y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

37 casos fueron asociados a la morfina, 19 al tramadol (un opioide recetado para tratar el dolor) y 5 al peligroso fentanilo.

El panorama de salud mental en el país, tampoco es muy alentador. Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona llamado PSY-Covid 19, analizó los efectos de la pandemia en la salud mental de los colombianos, arrojando una serie de precoupantes datos.

Trastornos, como la ansiedad y la depresión, aumentaron en un 29 y un 35 por ciento, respectivamente, en los últimos años.

Por su parte, los sentimientos de soledad y la somatización de alguno de estos transtornos se incrementaron en un 21 y un 31 por ciento.

Entre los perfiles con mayores riesgos, dice el estudio, se encuentran las mujeres jóvenes de bajos ingresos.

En este sentido, el reciente informe de la ONU señala que, precisamente, son las mujeres quienes están más expuestas al abuso de drogas. Se estima que las mujeres representan entre el 45 y el 49 por ciento de los consumidores de anfetaminas, estimulantes farmacéuticos, opiáceos, sedantes y tranquilizantes.

¿Qué hacer?

Las recomendaciones de la ONU son variadas. En primer lugar, sugieren la implementación de políticas públicas y de salud que ataquen el problema de manera integral, acudiendo a causas mentales y sociales.

Así mismo, la directora de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Ghada Waly, afirmó que es necesario que los gobiernos sigan sumando esfuerzos en la lucha frontal contra la droga.

En resumen, se necesitan más estrategias para atacar los mercados pero, al mismo tiempo, nuevas y mejores políticas para acudir directamente a los consumidores y su salud.

Acudir de manera urgente a los problemas de salud mental de las poblaciones jóvenes podría resultar en una estrategia eficiente de prevención del consumo.