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Queso
Los quesos pueden ser duros, semiduros, blandos, madurados o no madurados. - Foto: Getty Images/Image Source

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¿Cuál es la mejor forma de conservar el queso?

Los quesos contiene todos los aminoácidos necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo.

Los quesos se obtienen mediante la coagulación de la proteína de la leche (caseína), que se separa del suero. Además, pueden ser duros, semiduros, blandos madurados o no madurados, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Asimismo, explicó que las distintas características de los quesos derivan de las diferencias en la composición de la leche y los tipos de esta, los procedimientos de elaboración aplicados y los microorganismos utilizados.

De hecho, los quesos son una buena fuente de calcio, el cual es importante para los huesos, dientes y, también, el calcio ayuda a que la sangre circule a través de los vasos sanguíneos por todo el cuerpo y a liberar hormonas y enzimas que influyen casi todas las funciones del cuerpo.

Adicional, son ideales para el cuidado de la salud bucal, ya que reduce la placa bacteriana, tiene propiedades para regular el pH del interior de la cavidad bucal e incrementa la producción de saliva y con esto se fomenta la eliminación de microorganismos que afectan la salud bucal.

Dicho lo anterior, el portal Es Queso reveló que la mejor forma para conservar los quesos es en una temperatura “entre los 4 y los 12 grados, pero dependerá mucho del tipo de queso”.

“La temperatura perfecta para conservar un queso de tapa dura es de entre 8 y 12 grados, mientras que los quesos de pasta blanda se conservan mejor a temperaturas más bajas, entre los 4 y los 8 grados. Cuando los metemos en la nevera, debemos utilizar los cajones inferiores que normalmente se utilizan para la verdura, ya que es la zona menos fría. Sin embargo, en el caso de un queso fresco, lo guardaremos en la parte alta del refrigerador, ya que necesita estar a 4 grados”, explica el portal.

Sobre el consumo, María Purificación González, profesora adjunta del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de la Facultad de Farmacia, en la Universidad CEU San Pablo (Madrid) le dijo al Portal Cuídate Plus cuál la cantidad recomendada y señaló: “es preciso hablar de la ración de queso ingerida más que de un tipo de queso más o menos saludable que otro. Se puede consumir cualquier tipo de queso, pero conviene tomar una cantidad no superior a los 30 o 40 gramos, sobre todo en el caso de los quesos curados cuyo valor calórico es superior por su mayor concentración de nutrientes que aportan energía, como por ejemplo la grasa. En el caso de quesos frescos la porción puede ser mayor (de 80 a 100 gramos)”.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y por ello lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.

Tipos de queso

Existen diferentes tipos de queso, según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, entre los que se destacan:

  • Queso sometido a maduración: Es el queso que no está listo para el consumo poco después de la fabricación, sino que debe mantenerse durante cierto tiempo a una temperatura y en unas condiciones tales que se produzcan los cambios bioquímicos y físicos necesarios y característicos del queso en cuestión.
  • Queso madurado por mohos: Es un queso curado en el que la maduración se ha producido principalmente como consecuencia del desarrollo característico de mohos por todo el interior y/o sobre la superficie del queso.
  • Queso sin madurar: Es el queso que está listo para el consumo poco después de su fabricación.
  • Queso de suero: Son productos sólidos, semisólidos o blandos obtenidos principalmente por medio de uno de los siguientes procesos: (1) la concentración de suero y el moldeo del suero concentrado; (2) la coagulación térmica del suero con la adición de ácido o sin ella.