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¿Cómo ser feliz? Cultive sus amistades

En esta segunda lección de la serie de SEMANA el 'coach' Andrés Aljure señala que la calidad de las relaciones es un predictor importante de la felicidad. ¿Por qué vale más pasar tiempo con quienes importan que el éxito, la fama, el dinero o los premios?


El poder de los amigos

Son cada vez más los estudios que evidencian que las relaciones son un predictor de felicidad. De hecho, quienes manifiestan tener cinco o más amigos a lo largo de su vida, son 60 por ciento más propensos a ser felices. Hay estudios interesantes. El Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard, que empezó en 1938, tomó a 724 hombres jóvenes de diferentes condiciones y los analizó a lo largo de toda su vida, incrementando la muestra a más de 2.000 personas con el paso del tiempo. Cada dos años les hicieron estudios clínicos y entrevistas en casa a los participantes, preguntándoles por diferentes aspectos de su vida. 

Dentro de los miles de datos que han obtenido por más de 75 años, los investigadores concluyeron que las buenas relaciones nos mantienen felices y saludables. Tres lecciones que deja este estudio son: no es el nivel de colesterol, ni la hipertensión a los 50 años el mejor predictor de cómo va a ser la gente a los 80, sino la satisfacción que tenían con sus relaciones interpersonales. Las relaciones sociales cercanas son saludables y, en contraste, la soledad resulta ser letal. Además, encontraron que lo importante no es cuántas relaciones tiene un individuo sino la calidad de ellas. La tercera lección es que quienes tienen relaciones cercanas en las que saben que pueden contar con el otro, protegen mejor su cerebro. 

Hay otro estudio sobre zonas azules, aquellos cinco lugares en el mundo donde la gente vive hasta más de 100 años. Se ha pensado que su longevidad está determinada por factores genéticos, pero los expertos han visto que cuando esas personas salen de estas zonas viven menos que quienes se quedan allí. La ciencia ha descubierto que hay hábitos de vida como la dieta y la actividad física, entre otras cosas, que favorecen la larga vida, pero lo más importante es la forma como se relacionan, la pertenencia a una tribu, a algo que les da sentido de comunidad. De hecho, hay estudios que muestran que quienes pertenecen a comunidades religiosas viven entre cuatro y 14 años más de vida si van cuatro veces al mes a estas congregaciones. 

Cómo explicar esa relación entre felicidad, amistad y salud

Cuando la gente tiene relaciones seguras, en las que puede expresar con confianza sus preocupaciones y opiniones, se genera un amortiguador del estrés. Esto se debe a tres cosas: la primera es que cuando alguien está con una persona en un ambiente seguro, le puede contar las cosas y, al hacerlo, se reduce la intensidad de la emoción negativa. El segundo efecto es que al tener que sacarlas de la cabeza en lugar de rumiarlas durante horas y horas, las ve en perspectiva y así les puede dar un mejor manejo que cuando están rondando en la mente. En tercer lugar, compartirlas en ambientes seguros permite contemplar otros puntos de vista para atacar las situaciones que la persona narra en ese momento. Como dice el psiquiatra Luis Rojas Marcos, las relaciones funcionan como un purgante psicológico que hace sacar los malos pensamientos de la cabeza.

Los amigos también son la familia

Siempre que hablamos de relaciones, no nos referimos solo a las de amistad. Están incluidas en esta categoría las relaciones de pareja, las que entablamos con familiares, las de trabajo o con las personas que yo determine que son importantes y para las cuales yo soy importante. 

Los verdaderos amigos

Dicen que los mejores amigos están en el colegio, pero la verdad es que la gente puede encontrar a un  buen amigo en cualquier escenario. Puede ser que con el tiempo tenga prevenciones por experiencias de vida pasadas. Pero en este punto es bueno recordar la primera lección: “No importa cuál haya sido el pasado, tenemos un futuro impecable”. Ese futuro lo podemos hacer con personas que conocemos hoy o mañana. 

El mejor amigo del hombre

Algunas veces me preguntan sobre la mascota. Incluso a veces los médicos recomiendan a sus pacientes una porque ella permite un intercambio de afecto y expresión de cariño que es importante para todo ser humano. Pero, sin desconocer el valor de estos animales y todo lo que pueden agregar, ellos constituyen solo una alternativa cuando en ciertos momentos de la vida no se puede tener relaciones con otras personas. Y no nos referimos a una relación de pareja sino también con familiares y amigos fraternales. Esas relaciones profundas de amistad nunca serán reemplazadas por una mascota.

Las peleas y los amigos

La bondad de las relaciones no es tener una relación perfecta que no tiene variantes, divergencias ni puntos de vista diferentes. El tema es saber manejar la diferencia. Toda relación tiene baches y por eso hay que saber cultivarlas. Ellas no brotan ni crecen solas. Esto se logra al compartir espacios de interés común, manifestando interés por las cosas que dice la otra persona. A nivel de la relación de pareja es posible que surjan diferencias. Pero hay que saber cómo comunicarlas.  Algunos estudios muestran que por cada aspecto negativo que yo le quiero hacer ver a mi pareja debo haber tratado cinco buenos. Debe haber un balance y para eso mis mensajes deben llevar palabras en las que reconozco cosas positivas del otro. Pero también se debe manifestar lo que no funciona.  

Qué hay que tener en cuenta para recibir los beneficios de tener amigos

Dados los beneficios en salud psicológica y física, estas son algunas recomendaciones:

  • La primera relación que debe cuidar es la que tiene consigo mismo: hablamos 14 horas al día con nuestra voz interior y dependiendo de lo que nos digamos, eso procesaremos. Si al cerebro se le mete basura, eso procesará. El psicoterapeuta canadiense Nathaniel Branden manifestó que la opinión más importante es la que tenemos de nosotros mismos. Cuide el estilo explicativo que usted se da frente a las circunstancias de su vida. No piense que usted es el responsable de todo. Permítase pensar que hay cosas que están fuera de sus manos.

  • Diversifique. Como en las finanzas, en las relaciones también es bueno diversificar. Me recuerda el caso de una mujer, Alice, 58 años, consagrada a su matrimonio y a su hijo. Su hijo creció y se fue a vivir a otro país. Su esposo, infortunadamente murió y ella quedó sola. Eso significa que uno debe cuidar sus relaciones en un espectro más amplio, de manera que tenga un grupo para ir al cine, otro para hacer deporte, o cualquiera que sea la preferencia en su vida. De esta manera podrá tener espacios variados para que en un momento dado no llegue a sentirse solo. 

  • Escoja buenas amistades. Los estudios han mostrado que, si tengo tres amigos obesos, las probabilidades de tener obesidad suben 50 por ciento. Los amigos nos contagian sus hábitos, sean buenos o malos. Por eso, es importante cultivar a aquellos con hábitos y formas de vida que nos benefician en el largo plazo para tener una vida con mayor bienestar y salud. 

  • Las relaciones requieren de cuidado. A diferencia de la maleza que crece en cualquier lado y en cualquier condición, las relaciones necesitan ser cultivadas porque no brotan por ahí. Asegúrese de sacar el tiempo y de programar citas con las personas que usted quiere, porque estas no van a aparecer por arte de magia el fin de semana a golpearle a su casa para decirle “hagamos algo”.

  • Fortalezca sus competencias comunicativas. Dado que más del 60 por ciento del tiempo transcurre comunicando, es importante fortalecer esta habilidad. Un ejemplo: aprenda a decir que no. Para decir no, hay que aprender a decirlo cortésmente, a dar una explicación y una alternativa. Por ejemplo: no puedo ir a almorzar porque tengo un examen en la universidad, pero puedo el martes entrante.  

  • Escuche y hágale saber a las personas que ellas cuentan con usted. El éxito y el bienestar en la vida tienen que ver con ayudarles a los demás a cumplir sus objetivos y propósitos. Ni 100 ni 500 ni 1000 personas amigas en redes sociales reemplazarán a tan solo uno de sus mejores amigos de carne y hueso. Los amigos son una oportunidad de tener experiencias. En otras palabras, ayudan a darle más años a la vida y más vida a los años. 

La paradoja

A pesar de los beneficios de la amistad, las personas no actuamos en coherencia con ello. Manifestamos que los amigos son importantes, pero cuando vemos la dedicación de tiempo hacia ellos en nuestras agendas, vemos totalmente lo opuesto. Hoy en día se observa una prevalencia de las relaciones virtuales sobre las reales. Las personas, y los niños en especial, pasan nueve horas al día consumiendo contenidos en pantallas de diferente índole (televisores, celulares, computadores, tabletas).

En un estudio de la Universidad de Michigan, en los últimos 30 años las personas ha perdido la capacidad de empatía, de entender y ponerse en los zapatos del otro, porque no se están entrenando en esta habilidad. Cuando yo estoy en una pantalla no soy consciente del impacto que generan mis comentarios y mis actuaciones sobre otras personas. Y ese déficit de entrenamiento hace que no cuide el impacto de esas acciones. 

Lo dejo con un ejercicio: piense en dos personas muy importantes para usted pero que no viven ni en su casa ni en su ciudad. ¿Cada cuánto las ve? Puede ser durante dos horas, cuatro veces al año, o una vez al mes. Si usted y esa persona no tienen más de 20 años, se van a ver a lo largo de su vida no más de 56 días. Si usted tiene 40 años no se verán más de 12,5 días a lo largo de su existencia. Es importante trabajar en sacar tiempo a esas relaciones que nos benefician en salud y felicidad. 

Piense en una cosa: si ha perdido algún ser querido, amigo, familiar o pareja, sabrá que no hay ninguna tecnología que le permita comunicarse con ellos en el más allá. Por eso, comuníquese hoy con esas personas que son importantes para usted. 

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