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El alimento que reduce el riesgo de padecer un infarto y enfermedades cardiovasculares

Estas afecciones son una de las principales causas de muerte en el mundo.


El corazón es uno de los órganos vitales del cuerpo, de él dependen procesos internos que son fundamentales para el organismo, tales como la circulación de la sangre, por medio de la cual se lleva oxígeno a las distintas partes del cuerpo. Por ello, cualquier enfermedad que altere su funcionamiento es de precaución para las personas.

La Organización Mundial de la Salud advierte que las afecciones cardíacas se ubican entre las causas más comunes de muerte en el mundo, por lo que la prevención es clave para mantener la buena salud del corazón y evitar, en la medida de lo posible, su daño.

Para ello es primordial adoptar buenos hábitos, ya que de lo contrario se puede propiciar el aumento de los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades que afectan al corazón. Por ejemplo, una mala alimentación, en la que no se cuente con un correcto balance de nutrientes y en su lugar se prefieran ingredientes altamente procesados o con cantidades elevadas de azúcar, pueden conllevar a la obesidad, siendo esta condición constantemente relacionada a enfermedades crónicas.

Saber escoger los alimentos es crucial para la buena salud.
Saber escoger los alimentos es crucial para la buena salud. - Foto: Getty Images

¿Qué comer para cuidar el corazón?

La regla básica de una alimentación sana es que los platos principales sean variados ‘en color’, esto como una forma de referirse a la diversidad de grupos de alimentos que tienen que incluirse como parte de la dieta: proteínas, carbohidratos, grasas, verduras, frutas, entre otros. Siempre en cantidades equilibradas.

Pero, además, en lo referente al cuidado del corazón, los expertos han encontrado que algunos ingredientes pueden tener cualidades beneficiosas para la prevención de afecciones. La Fundación del Corazón asegura que entre las familias de alimentos que se caracterizan por ser favorecedores para este órgano vital resaltan los frutos secos.

Algunas investigaciones han comprobado las ventajas de consumir frutos secos para el organismo, aclarando que varios de estos efectos positivos están asociados a su aporte de ácido graos omega-3, un tipo de grasa que contribuye a regular sustancias nocivas para el organismo, como detalla el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, Medline Plus.

Si bien esta composición nutricional es similar en varias clases de frutos secos, hay quienes recomiendan unas opciones sobre otras. Sobre las almendras se ha dicho que podrían tener de una acción cardioprotectora.

Así lo han demostrado investigaciones como la de un equipo de la Universidad de Aston, en Reino Unido, cuyos resultados se exponen en un artículo de ABC Bienestar, donde se reveló que el consumo de este fruto seco puede estimular el transporte de la sangre a través del sistema circulatorio, al tiempo que se mantiene bajo control la presión arterial. Esta acción se asocia a su aporte de antioxidantes, compuestos reconocidos por prevenir el daño celular.

La Fundación Española de la Nutrición indica que por cada 100 gramos comestibles de la almendra se pueden obtener diversos nutrientes. Entre los minerales esenciales se destaca su aporte de potasio, fósforo, calcio y magnesio, siendo este último un aliado para mantener en rangos normales la presión arterial, al tiempo que se fortalece el corazón, según detalla la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, Medline Plus.

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Entre otros componentes, sobresale que es un fruto seco fuente de vitaminas tales como la vitamina B9 o folatos y la vitamina E.

Para aprovechar los beneficios de estos frutos se pueden integrar como parte del menú diario, inclusive reemplazando algunos de los snacks que se consumen durante el día, siendo un sustituto frente a paquetes o alternativas menos saludables. Hay que decir que su consumo debe ser moderado.

De ninguna manera, este artículo sustituye una recomendación médica profesional, por lo que se sugiere consultar a un especialista antes de realizar un cambio en la dieta.