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| 10/9/2000 12:00:00 AM

¡Extra, extra!

Los noticieros colombianos hacen que los niños piensen que en el país sólo se producen hechos violentos.

¡Extra, extra! ¡Extra, extra!
Lamento informarles que asaltaron el Banco Bancafé. Apuñalaron a 9.999.999 millones de guardias. Violaron a 39.000 billones de secretarias, ahorcaron a 9.999 gerentes y se robaron 9.999 millones de libras. Se acusa que el que hizo esto fue Charlis A”.

El anterior es un fragmento de un noticiero preparado por los niños de estrato alto de Cali durante la investigación de recepción de medios realizada por la Universidad del Valle y el proyecto de comunicación para la infancia del Icbf. Según la directora del proyecto, Maritza de la Roche, esto demuestra que los niños sí consumen productos noticiosos y que estos los afectan. Las prioridades que tienen en cuenta los niños cuando hablan sobre un noticiero son delincuencia, narcotráfico, farándula, desastres naturales y deportes. Para la investigadora el estilo de noticieros a los cuales están acostumbrados los niños provoca que ellos no consideren como hechos relevantes las informaciones sobre paz ni las noticias amables. “Los niños no tienen la conciencia de que lo local y lo positivo pueden ser noticia”, agrega. Por eso no es de extrañar que cuando el niño habla de noticias sobre Colombia por lo general narra hechos trágicos.

Los niños tienen una visión de un país en crisis, aunque no saben cómo explicarlo. La mayoría de ellos ven los noticieros en compañía de sus padres, especialmente la última emisión de la noche, antes de ir a la cama. Según el estudio sobre conflicto armado, noticieros y niños en Bogotá, realizado por la sicóloga Claudia Gómez para la Universidad del Bosque, muchos se quedan dormidos viendo el noticiero. Lo que más les gusta son las noticias sobre farándula y deportes. Pero para verlas tienen que observar todo el noticiero, incluyendo las noticias más impactantes sobre la realidad nacional. Durante la emisión 67 por ciento de los niños reconocen que sus padres hacen comentarios entre ellos y sólo el 20 por ciento los involucra en esa conversación. “A las niñas les explican más y a los niños les hacen advertencias”, señala la autora.

El estudio confirmó que los niños recuerdan más las noticias del primer bloque, en las que hay imágenes desgarradoras, los presentadores hablan más rápido y se narran tragedias en pocos segundos. “Esto es aún más grave cuando los extras noticiosos interrumpen la programación infantil y los niños no entienden porqué”, dice. Los expertos piensan que, si bien los niños tienen derecho a la información, hay que encontrar un lenguaje adecuado para explicarles lo que sucede. En la actualidad existen proyectos en Holanda y Gran Bretaña, en donde se emiten noticieros para niños que abordan temas de actualidad de manera ágil y entretenida.

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