Tendencias

hábitos

La música no es la misma

Internet cambió la forma de escuchar, consumir y entender la música en el siglo XXI.

Cuando en octubre de 2009 el videoclip del sonido pop-twist-electrónico de No te metas a mi Facebook empezó a circular por las redes sociales, nadie imaginaba que la idea de Esteman (Esteban Mateus Williamson), un desconocido músico colombiano, rápidamente se convertiría en un hit de la Web: en YouTube suma 3.819.900 visitas y en MySpace 225.000.

La banda inglesa de rock indie Arctic Monkeys es otro ejemplo sonoro de Internet. En 2003 empezaron a dar conciertos, y al final de cada toque regalaban sus maquetas. Uno de sus fans las colgó en la Web. Dos años después se ubicaron en el número uno de las listas británicas con el sencillo I bet you look good on the dancefloor sin haber sacado su primer disco. The Guardian los catalogó como la banda que pudo haber cambiado el mercado de la música.

Estos experimentos evidencian que la música invadió la Web y cambió la manera de escucharla y entenderla gracias a su labor de intercambio cultural sonoro, visual y radiofónico. También modificó el negocio de la representación de artistas. Además, lo dirigió hacia los contenidos. Por eso los medios digitales son vistos como su principal herramienta, sobre todo porque estos han ido formando públicos con un conocimiento más amplio y han convertido al usuario en un generador de opinión.

“El negocio no es vender discos. Los contenidos que se escuchan a través de Internet generan una comunidad de seguidores que pueden sostener al artista. Se suma es a través de conciertos, presentaciones y ‘merchandising’”, señala el músico y productor Iván Benavides. Un estudio realizado por los ministerios de Economía, Justicia y Cultura de Holanda respalda dicha premisa, pues revela que quienes descargan archivos de Internet compran lo mismo o más que quienes no lo hacen.

Según el comentarista de música Juan Carlos Garay, “el fenómeno de la música en la red es el proceso que la ha democratizado. Se puede acceder desde 0,99 centavos de dólar por canción y también descargar, canciones o discos enteros gratis”.

Una democracia que también se le debe al mp3, convertido en el nuevo sistema de distribución de los artistas. Si bien es un formato intangible, es toda una propuesta revolucionaria desde la emisión misma del gramófono, que genera más posibilidades de acceder a diferentes públicos.

“El artista actualmente saca una edición digital de su álbum en mp3, en CD para los coleccionistas y en vinilo para DJ. Un formato que abarató los costos en todo sentido: fabricación, distribución y promoción”, comenta ‘Chucky’ García, periodista especializado en música.

Radio ’on line‘

La Web se ha convertido en una gran tienda universal de discos abierta a todos los públicos y sin intermediarios. De eso también dan cuanta algunas emisoras que se sitúan en la red. “Iniciativas como la superestacion.fm y la Hjck son destacables. Se encuentran perfiles específicos de música de un solo género, pero las emisoras en Internet no han dado ese salto del usuario a la masividad”, comenta García.

Pero en términos de programación, ha liberado a la radio. Por ejemplo, Radiónica tiene un poco más de 66.000 fans en Facebook, que Álvaro González, su coordinador de programación, considera como si fueran 66.000 emisoras.“Con los avances de la tecnología no se va a hablar de emisoras ‘on line’ sino de capacidad de competitividad espacial. La diferencia la va a marcar la firma que haga ese producto. El gran riesgo es que cualquier usuario es una emisora de radio en potencia”, concluye.