Dormir - sueño
Dormir le da al cuerpo y al cerebro tiempo para recuperarse del estrés del día. - Foto: Getty Images

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Las vitaminas que ayudan a conciliar el sueño

El sueño es esencial para gozar de una salud óptima.

Todo el mundo tiene problemas para dormir en algunas ocasiones, pero si esto sucede a menudo, la falta de sueño puede afectar la salud y hacer que sea difícil sobrellevar el día, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

“La pérdida de sueño daña los niveles superiores de razonamiento, resolución de problemas y atención a los detalles”, señaló el Dr. Merrill Mitler, experto en sueño y neurocientífico del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).

Además, explicó que la falta de sueño también influye sobre el humor, que puede afectar la manera en que uno interactúa con otros y adicional, el déficit de sueño, con el paso del tiempo, incluso puede incrementar el riesgo de sufrir depresión.

Sobre la misma línea, el Dr. Michael Twery, un experto del NIH en el sueño dijo que descansar no solamente es fundamental para el cerebro, pues “el descanso afecta a casi todos los tejidos de nuestro cuerpo [...] Afecta las hormonas de crecimiento y del estrés, nuestro sistema inmunitario, el apetito, la respiración, la presión arterial y la salud cardiovascular”.

Por ello, la revista del sueño Smart sleep reveló que las vitaminas que ayudan a conciliar el sueño son “las vitaminas B (especialmente la vitamina B6 y B12), la vitamina C y la vitamina D”.

Así las cosas, para obtener las vitaminas nombradas se debe tener una dieta balanceada que incluya al menos 400 g (o sea, cinco porciones) de frutas y hortalizas al día, menos del 10 % de la ingesta calórica total de azúcares libres, menos del 30 % de la ingesta calórica diaria procedente de grasas y menos de cinco gramos de sal (aproximadamente una cucharadita) al día y la sal debería ser yodada.

No obstante, la cantidad de cada vitamina que necesitan las personas depende de la edad, el sexo y otros factores, como el embarazo y el estado de salud. Por ello, lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona, ya que la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica.

Por su parte, para mejorar los hábitos de sueño también se puede:

  • Ir a la cama y despertar a la misma hora todos los días
  • Evitar la cafeína, especialmente por la tarde y noche.
  • Evitar la nicotina.
  • Hacer ejercicio con regularidad, pero no demasiado tarde.
  • Evitar las bebidas alcohólicas antes de acostarse.
  • Evitar comidas y bebidas pesadas por la noche.
  • No tomar siestas después de las tres de la tarde.
  • Relajarse antes de acostarse, por ejemplo, tomando un baño, leyendo o escuchando música suave.
  • Mantener el dormitorio con una temperatura fresca.
  • Deshacerse de distracciones como ruidos, luces brillantes y el televisor o computadora en el dormitorio. Además, no hay que sentir tentación de usar el teléfono o tableta justo antes de acostarse.
  • Obtener suficiente sol durante el día.
  • No acostarse en la cama despierto. Si no se puede dormir por 20 minutos, hay que levantarse y hacer algo relajante.

Adicional, el portal Xataka citó un estudio de la Sociedad Europea de Cardiología que reveló que “irse a dormir entre las 22:00 y las 23:00 de la noche se asocia con un menor riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca (y a otros problemas relacionados)”.

“El cuerpo tiene un reloj interno de 24 horas que llamamos ritmo circadiano y que ayuda a regular nuestro funcionamiento físico y mental. Si bien no podemos concluir la causalidad de nuestro estudio, los resultados sugieren que es más probable que la hora de acostarse temprano o tarde altere ese reloj corporal y esto traiga consecuencias negativas para la salud cardiovascular”, le explicó al portal el neurocientífico de la Universidad de Exeter y autor principal del estudio, David Plans.