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| 6/29/1998 12:00:00 AM

LUZ AL FINAL DEL TUNEL

SEMANA habló con el doctor Michael O'Reilly, uno de los científicos que curó ratones que tenían cáncer. Explica porqué los tratamientos aún no llegan a los pacientes.

LUZ AL FINAL DEL TUNEL, Sección Vida Moderna, edición 839, Jun 29 1998 LUZ AL FINAL DEL TUNEL
Una de las grandes esperanzas de la humanidad ha sido descubrir la cura contra el cáncer. Este año el panorama empezó a despejarse como nunca antes. En marzo el gobierno de Estados Unidos anunció que, porprimera vez en este siglo, el promedio de casos y muertes por cáncer había declinado significativamente. La lucha contra esta enfermedad, en la que se han invertido miles de millones de dólares y más de tres décadas en investigación, empieza a mostrar resultados más concretos. Por ejemplo, hoy se sabe que el tamoxifen podría retardar y, en algunos casos, prevenir la aparición de cáncer de seno en mujeres de alto riesgo. Esta droga, utilizada desde hace varios años en quimioterapia, mostró su eficacia al comprobarse que redujo en un 45 por ciento el riesgo de nuevos tumores pero prendió la alarma pues hay evidencia de que podría incrementar el riesgo de cáncer uterino. Sin embargo, hace pocas semanas, nuevos estudios determinaron que otra droga, el raloxifene, actuaba con la misma efectividad del tamoxifen pero sin sus nocivos efectos colaterales. El momento crucial se produjo, sin embargo, este mes cuando los científicos anunciaron que dos drogas, el angiostatin y el endostatin, eran capaces de eliminar en ratones todo tipo de tumores sin producir efectos secundarios. El experimento, dirigido por los doctores Judah Folkman y Michael O'Reilly, del Boston Children's Hospital, mostró que la combinación de las dos sustancias inhibe el proceso de la angiogénesis, mediante el cual crecen los vasos sanguíneos para alimentar los tumores. Hasta los más escépticos científicos y oncólogos se mostraron entusiasmados con el descubrimiento. Pero las pruebas aún no se han hecho en seres humanos y nadie se ha atrevido a sostener que el efecto del milagroso coctel produce los mismos resultados que en los ratones. No obstante, miles de enfermos terminales se han ofrecido para hacer de conejillos de laboratorio. Saben que la esperanza es lo último que se pierde y que, cuando prácticamente ya no tienen salida, un último intento es un riesgo que vale la pena tomar. La dura realidad, sin embargo, es que esos descubrimientos aún no se pueden poner en práctica en pacientes con cáncer. El doctor O'Reilly dijo a SEMANA que con el angiostatin y el endostatin, el mayor obstáculo radica en que la proteína aún no se produce en grandes cantidades: "Para aplicarla en seres humanos se necesitan dosis más grandes que en ratones y aún no existe la tecnología para lograrlo". Se estima que la compañía farmacéutica Entre Med tardará mínimo 12 meses para producirla a gran escala. Una vez lo haga es preciso someterla a la aprobación de la FDA, organismo que sólo da el visto bueno a los medicamentos que han sido probados en humanos con resultados satisfactorios y en los que se certifica que no hay efectos secundarios nocivos.Panorama despejadoAunque todavía no se puede cantar victoria, los recientes resultados positivos en las investigaciones sobre cáncer han despertado en los enfermos una enorme esperanza. Aunque muchos científicos e investigadores, como James Watson, premio Nobel que hizo parte del equipo que descubrió el ADN, aseguran que en menos de dos años la cura contra este mal estará disponible _consideran que hay un 98 por ciento de probabilidad_, el propio O'Reilly, más cauteloso, dice que del dicho al hecho hay mucho trecho: "No sabemos aún qué va a pasar. Puede funcionar como puede fracasar. Lo único cierto es que los resultados en los ratones fueron muy alentadores, pero la única forma de saber a ciencia cierta con qué contamos es mediante pruebas clínicas en humanos". Pero la angiogénesis no es la única línea de investigación en la que trabajan los científicos. Hoy por hoy también se están adelantando estudios en terapia genética, los cuales han mostrado detener el crecimiento de ciertos tumores. Por otra parte, hay análisis sobre el sistema inmunológico e incluso se están haciendo pruebas para diseñar una vacuna. Todo esto amplía el espectro de posibilidades con que hoy cuentan los enfermos para hacerle frente a la enfermedad, cirugía, radio y quimioterapia. "El panorama es alentador. Pienso que habrá nuevas drogas, que se suministrarán en dosis más pequeñas, lo que significa que el paciente recibirá los beneficios de la medicina pero sin su toxicidad. Pero considero que los descubrimientos no van a reemplazar las terapias que se utilizan hoy. Más bien, las nuevas se combinarán con las viejas para obtener mejores resultados", dijo O'Reilly a SEMANA. A pesar de que los exitosos hallazgos hacen creer que la cura contra el cáncer está más cerca que nunca, de acuerdo con el doctor O'Reilly todo depende de cómo se defina la palabra cura: si se entiende como la eliminación de cada célula maligna o cómo controlar y ponerle freno al crecimiento de las células enfermas. "Creo que estamos más cerca a lo segundo, es decir, de manejar el cáncer como una condición crónica", dice O'Reilly. Es lo que sucede con condiciones como la diabetes o la presión arterial alta. Si bien no se pueden curar, si son controladas con medicamentos. La realidad, en plata blanca, es que a pesar de los adelantos y descubrimientos la ciencia hoy no tiene mucho qué ofrecer a pacientes de cáncer con carácter terminal. Pero el futuro está más despejado y las esperanzas de controlar la enfermedad son más altas que nunca. Y aunque no se sabe a ciencia cierta cuándo los recientes descubrimientos podrán aplicarse a los seres humanos, como lo afirma O'Reilly, "lo más excitante es que hemos hecho un gran progreso y el panorama es optimista".

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