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| 8/4/1997 12:00:00 AM

¿MALDICION O PANACEA?

Un libro de dos científicos estadounidenses alimenta el debate sobre las supuestas propiedades curativas de la marihuana.

¿MALDICION O PANACEA? ¿MALDICION O PANACEA?
Aunque el destino de casi todas las hierbas es el anonimato, otra muy distinta ha sido la suerte de la marihuana. Al menos desde los años 60 ha estado invariablemente en primer plano como símbolo del infierno y del cielosin que detractores y defensores se pongan de acuerdo.
Después de haberse posicionado como la bandera de la contracultura de los hipies norteamericanos no han dejado de caer sobre ella persecuciones y legislaciones que la acusan de ser la droga que abre las puertas a todas las demás sustancias sicoactivas. Sin embargo en Estados Unidos, el mismo país que lidera una cruzada mundial en su contra, desde hace 30 años hay un movimiento médico que insiste en mirarla con nuevos ojos. Para ellos la marihuana es una caja de Pandora llena de sorpresivas propiedades curativas, siempre y cuando se sepa abrir. Esta es la teoría del libro Marihuana, la medicina prohibida, que acaba de ser publicado en Colombia y que recoge las investigaciones de los siquiatras de Harvard Lester Grinspoon y James B. Bakalar.
No se trata, realmente, de una novedad. Las propiedades medicinales de la marihuana son conocidas desde el cuarto milenio antes de Cristo por culturas tan ancestrales como la china, la griega, la romana y la india, entre otras. En la historia moderna tuvo su época de oro a mediados del siglo XIX. Entonces las preparaciones comerciales de la cannabis se conseguían en las farmacias y no se había institucionalizado su uso como droga 'recreativa'. Su decadencia como medicina empezó a finales de ese mismo siglo a causa de la aparición de drogas sintéticas como la aspirina y los barbitúricos. Pero mientras los médicos comenzaron a olvidarla empezó el auge de su uso 'recreativo' y también la escalada de su prohibición. En 1941 el cannabis fue suprimido del formulario nacional de farmacopea de Estados Unidos.
Según los autores del libro, sin embargo, las evidencias en la vida real parecen demostrar otra cosa. Para ellos la planta de marihuana -que contiene más de 460 componentes- es una medicina noble, con pocos efectos secundarios y que puede jugar un rol muy importante en buena parte de las enfermedades contemporáneas. Los autores no se limitan a mencionar los emplastos tradicionales con los que la marihuana disuelta en alcohol cura la artritis o de los beneficios del cáñamo o del THC sintético sacado de esta planta. Los autores incluyen en sus investigaciones los testimonios de pacientes que han detenido la evolución del glaucoma, el avance de la esclerosis y los vómitos producidos por la quimioterapia del cáncer simplemente con el acto prohibido de fumar marihuana. Y es que, según los investigadores, la marihuana es mucho más efectiva médicamente cuando se fuma que cuando se ingiere. Al fumarse va directamente al cerebro y se evita el camino largo de las vías digestivas.
El libro no sólo enumera las supuestas propiedades de la hierba sino que incluye relatos en primera persona de pacientes que cuentan cómo sus infiernos personales de dolor y desesperanza, ante los que la droga tradicional no había logrado nada, se han visto mitigados por esta hierba prohibida por la legislación de su país.
La obra no hace más que agitar el intenso debate que se presenta en el interior de Estados Unidos, donde muchos médicos pelean -en varios estados- su derecho a recetar la marihuana cuando las afecciones extremas de los pacientes que no responden a otras drogas lo ameritan y que tuvo su punto más álgido el pasado noviembre cuando Arizona y California aprobaron el uso de la marihuana con fines medicinales.
Por supuesto, esta posición es mirada con escándalo por otro sector de Estados Unidos que no cree en la supuesta filantropía de estos planteamientos. La marihuana, dice Donald Shaiala, de Health and Human Services, no es de ninguna manera esa medicina inocua que pintan. Según él, "las investigaciones han concluido que definitivamente es una práctica peligrosa para la salud", mientras el zar antidrogas Barry McCafrey asegura que "no hay ninguna evidencia científica que compruebe que la marihuana es una medicina útil". En realidad nunca se ha hecho un estudio estadísticamente significativo al respecto y hasta el momento los defensores sólo cuentan con una acumulación de casos particulares, que aunque son dicientes nunca pueden tomarse como argumentos científicos definitivos. Los médicos defensores insisten, sin embargo, en que el gobierno los coloca en un círculo vicioso: no les cree porque no han hecho investigaciones pero sistemáticamente bloquea la realización de sus experimentos.
En cuanto a los efectos nocivos de la hierba las opiniones también están divididas. Los unos insisten en que la marihuana, a pesar de ser considerada una droga suave al lado de la morfina o la heroína, definitivamente tiene secuelas en la memoria y la concentración y con el tiempo produce el síndrome amotivacional. Otros le atribuyen también la posibilidad de causar daños a nivel hormonal y genético. Los defensores insisten en que estas apreciaciones son exageradas y que no se ha dicho aún la palabra definitiva al respecto. La dependencia es otro eterno tema de discusión. Aunque por mucho tiempo se dijo que la marihuana no producía dependencia, un estudio reciente publicado en la revista Science dice haber comprobado lo contrario.
Falta investigar
Los médicos, en todo caso, creen que no es una medicina cuyo uso deba promoverse a toda costa, pues no se trata tampoco de la panacea universal y en algunos individuos con ciertas características de personalidad podría propiciar la adicción.
Pero de todas maneras la marihuana ha demostrado ser efectiva en casos individuales en los cuales otras drogas no funcionan, y este solo hecho amerita investigaciones más a fondo. Aunque no debería nunca ser la primera opción, agregan otros, en casos como el de pacientes terminales cuando ninguna otra droga es efectiva no sería racional el no administrarla.
Lo que todo este debate está demostrando es que, definitivamente, es muy difícil mantener la imparcialidad respecto a la marihuana. Ella no es una simple hierba medicinal o sicoactiva sino un tabú que extiende sus ramas a la política, la ideología y la moral, y por esto cualquier cosa que le atañe siempre resultará enredándose más de la cuenta en todos estos campos. Sin embargo, como dice otro especialista, "no puede taparse el sol con las manos. Esta es una hierba sorprendente, interesante, que hay que investigar, con todos los controles del caso, antes de desecharse olímpicamente". Y hasta que esto no se haga de manera consciente nadie podrá decir la última palabra.

Los médicos colombianos y la marihuana
En Colombia el debate no se ha dado. Por ser un tema tabú cada vez que sale al estrado produce polarizaciones, pero desde 1970 no se hace un congreso que hable explícitamente sobre el tema.
Augusto Pérez, siquiatra y director del programa La Casa de la Universidad de los Andes
Es un problema que vale la pena debatir. En Colombia algunos médicos están de acuerdo con que sus pacientes terminales acudan a la marihuana, pero esto nunca se admite públicamente porque puede llevar a la estigmatización del profesional. La marihuana no es mala en todas las circunstancias; en pacientes terminales produce efectos sedantes indiscutibles y como antivomitivo en los pacientes con sida también se ha demostrado su efectividad. Es un método mucho más barato que la mayoría de las drogas. Pero con esto no quiero decir que valga la pena promover su uso: hay que hacer la distinción entre individuos adultos y con una vida organizada y adolescentes en los que no es de ninguna manera recomendable. Habría que evaluar la experiencia de los norteamericanos, pero siempre dentro del respeto de la ley.
Gilberto Rueda, Academia Nacional de Medicina
No tengo mayor información sobre el tema. En Colombia no se ha publicado nada científico al respecto. Personalmente me queda la impresión de que todo este boom está buscando una desviación para favorecer el uso indiscriminado de la marihuana. Si se han desarrollado drogas magníficas, ¿para qué regresar a la yerba?
Juan Jaramillo, medico y acupunturista
La marihuana antes de ser una droga recreativa fue medicinal. Pero este debate no puede darse con neutralidad por la mojigatería malintencionada de siempre y este fenómeno incluye consideraciones de tipo comercial, político y moral. No soy el 'Kevorkian' de la marihuana pero considero que sus propiedades medicinales son innegables y en mi laboratorio preparo extractos de esta planta.
Antonio Mejía, investigador de la Universidad Corpas
En Colombia no se ha hecho una investigación profunda. Es difícil porque hay que pedir autorización. Aunque indiscutiblemente es medicinal no creo que la marihuana sea una panacea. Hay drogas más interesantes que ella y existe una gran cantidad de hierbas alternativas que pueden tener similar o mayor éxito.
Fabio Restrepo, oncólogo
Aunque son conocidas las propiedades antivomitivas de la marihuana para las náuseas producidas por la quimioterapia, no es el mejor remedio. Existen productos mejores y más potentes. No creo que la marihuana sea extraordinariamente buena. Al contrario, crea adicción y produce alteraciones cromosómicas.
Carlos Gómez, siquiatra
El uso medicinal de la marihuana requiere mayor investigación, sólo hay reportes de casos pero nada definitivo. En la medida en que haya investigaciones más serias y en casos de pacientes terminales que no respondan a los tratamientos tradicionales podría probarse, pero nunca como primera opción. No hay que olvidar el riesgo de la dependencia.

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