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| 10/2/2000 12:00:00 AM

Posgrados al banquillo

Mientras los estudios de pregrado tienden a acortarse las expectativas de especialización se centran en los estudios de posgrado.

Posgrados al banquillo Posgrados al banquillo
La mayoría de las grandes universidades del mundo están acogiendo el llamado ‘sistema norteamericano’. Este se basa en una formación promedio de tres años para pregrado, dos años de magíster y entre tres y cinco años de educación en estudios doctorales. El modelo concede mayor importancia a los estudios de posgrado que a los de pregrado por la sencilla razón de que la primera etapa de la formación superior debe despertar el interés del estudiante hacia un campo determinado de especialización. La idea es que el estudiante pueda descubrir en un período relativamente corto de formación básica cuál es el campo de especialización que más se ajusta a sus inquietudes y a su desempeño laboral. En este enfoque la masificación de la tecnología y el desarrollo de las comunicaciones, así como la llegada de Internet y los procesos de educación interactiva, han hecho que las posibilidades de acceso a las fuentes de información y consulta de los estudiantes sean prácticamente ilimitadas. Teniendo en cuenta ese nuevo panorama los programas de posgrado se han vuelto cada vez más importantes. Según un artículo de Francisco Rueda, profesor e investigador del Departamento de Sistemas de la Universidad de los Andes, al analizar las tendencias de la educación actual hay que destacar la enorme popularidad de los cursos de educación continuada, especialización y magíster. Señala Rueda que en el siglo XXI un individuo necesitará el equivalente a 30 créditos de aprendizaje cada siete años para poder seguir desempeñando su puesto con idoneidad. Y si lo anterior es cierto, se va a seguir presentando un fenómeno que quizás no todas las instituciones han advertido: la mayoría de las actividades educativas van a realizarse después del pregrado, transformando su estructura.

En Colombia hay varias universidades que trabajan en la reestructuración de sus programas de pregrado y en el fortalecimiento de sus estudios de posgrado. Y no lo hacen solamente porque se trate de una moda académica. En un país que necesita cada vez más fuerza laboral especializada el sistema de énfasis en posgrados puede contribuir en gran medida a la formación de los trabajadores que demanda. El auge de las carreras técnicas y tecnológicas ha demostrado las necesidades de una fuerza laboral altamente calificada. Según uno de los directivos de la Escuela Colombiana de Ingeniería que habló con SEMANA, “las universidades colombianas son cada vez más conscientes de la importancia de estructurar programas de posgrado que brinden una verdadera ventaja competitiva a los profesionales que desean actualizar o ampliar sus conocimientos”, dice. En el mismo sentido, Carlos Angulo Galvis, rector de la Universidad de los Andes, dice que “hemos venido trabajando en el énfasis de la educación especializada, incluso desde los últimos semestres de pregrado, ofreciendo a los estudiantes la posibilidad de adelantar coterminales en las que pueden tomar cursos de posgrado que sean de su interés”.

Con esta misma visión el Politécnico Granco-lombiano hace énfasis en una formación humanística y organizacional que le permita al egresado complementar su perfil académico en beneficio de su entorno y el de la comunidad. A nivel central, instituciones académicas tan importantes como la Universidad de la Sabana y la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Udca, trabajan incansablemente en la formación de los profesionales que el país requiere. Gracias al mejoramiento de sus programas de posgrado en áreas tan diversas como la gerencia de operaciones, las finanzas y el estudio de todo tipo de temas ambientales, estas instituciones están asumiendo el reto de educar hombres y mujeres más comprometidos con los problemas nacionales.



Universidad con sentido social

A nivel nacional hay que mencionar la labor que han venido desempeñando las universidades del Norte en Barranquilla, la Eafit, la Universidad de Antioquia, el Politécnico Nacional, la Pontificia Universidad Bolivariana en Medellín, y las universidades del Valle y San Buenaventura en Cali, entre tantas otras que han asumido el mismo reto. Con excelentes programas de posgrado y un permanente trabajo de investigación están fomentando el desarrollo y la excelencia académica en importantes regiones de Colombia.

En el caso de la Universidad del Norte vale destacar el trabajo de los estudiantes de medicina, enfermería, sicología, derecho y comunicación social, quienes trabajan conjuntamente en la solución de los problemas de salud y calidad de vida de más de 120.000 personas del suroccidente de Barranquilla, así como en el fortalecimiento de los sistemas locales de salud. Esta nueva iniciativa en la formación de los recursos humanos en salud con la comunidad es un modelo que sirve de ejemplo a nivel latinoamericano y conjuga las relaciones entre la Universidad y la ciudadanía en zonas marginales de la capital del Atlántico desde 1994 con el apoyo de la Fundación W.K. Kellogg. Del mismo modo, la Uninorte cuenta con la colaboración de la Fundación Bernard Van Leer de Holanda y viene trabajando desde 1976 en asistencia para más de 250 comunidades. Mediante este mismo programa se ha logrado la capacitación de 15.000 madres comunitarias y la formación de 700 nuevos líderes comunitarios.

Por su parte, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali ha hecho énfasis en el desarrollo de programas de gerencia social que buscan mantener a Valle del Cauca como uno de los departamentos líderes en desarrollo social y económico. Uno de los casos más llamativos entre sus egresados es el de Alejandro Franco Vélez, quien después de nueve años de graduado ocupa en la actualidad la gerencia de programas del Plan Internacional en Albania, el país más pobre de Europa. En este mismo segmento se destacan también las especializaciones en administración de la salud y la de familia que han entregado al país un valioso grupo de profesionales.

Finalmente, Luis Fernando Jaramillo, vicerrector de la Universidad de Antioquia, comenta que en esa importante institución “se reconoce el valor de la ciencia, la tecnología y el trabajo de investigación, pero también se quiere una universidad que contribuya a sembrar entre sus egresados una vocación de servicio al país desde el campo del conocimiento en que se desempeñen”.

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