vida moderna

¿Qué enfermedades producen falta de aire?

Una de cada cuatro personas que visita al médico tiene disnea.


La disnea es la dificultad respiratoria, a veces descrita como “falta de aire”. Se traduce en una sensación de dificultad o incomodidad al respirar, o la sensación de no estar recibiendo suficiente aire.

Cabe resaltar que la dificultad para respirar puede variar de leve y temporal a grave y prolongada. Además, a veces es difícil diagnosticar y tratar la disnea porque existen muchas causas posibles.

Rebecca Dezube, médica del Johns Hopkins University, señala que es probable que la experiencia de la disnea se produzca por la interacción compleja entre la estimulación de quimiorreceptores, alteraciones mecánicas en la respiración y la percepción de esas alteraciones por el sistema nervioso central.

Según el Centro de Educación Continua de la Clínica Cleveland, una de cada cuatro personas que visitan al médico tiene disnea.

Foto de estudio de un joven con pañuelo que va a estornudar. Individuo enfermo aislado tiene secreción nasal. El hombre hace una cura para el resfriado común del aire acondicionado.
Una obstrucción de los conductos de la nariz, garganta o boca puede llevar a que se presente dificultad respiratoria. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Signos de alerta

  • Pérdida de peso.
  • Sudoración nocturna.
  • Uso de los músculos accesorios y excursión de aire deficiente.
  • Palpitaciones.
  • Dolor torácico.
  • Crepitantes.
  • Disminución del nivel de conciencia o agitación o confusión.

Las señales de disnea incluyen:

  • Respiración rápida y superficial
  • Sibilancias.
  • Tos.
  • Dificultad para respirar después de un esfuerzo o debido a una enfermedad.
  • Sentirse asfixiado o sofocado debido a la dificultad para respirar.
  • Opresión en el pecho.

Las enfermedades en las que aparece con más frecuencia:

  • Infecciones pulmonares.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Asma.
  • Cáncer de pulmón.
  • Tromboembolismo pulmonar.
  • Edema agudo de pulmón.

La dificultad respiratoria tiene muchas causas diferentes, por ejemplo, una obstrucción de los conductos de la nariz, garganta o boca puede llevar a que se presente dificultad respiratoria. La cardiopatía puede causar disnea si el corazón es incapaz de bombear suficiente sangre para suministrar oxígeno al cuerpo, según la Clínica de la Universidad de Navarra.

De hecho, si los músculos, el cerebro, u otros órganos corporales no reciben suficiente oxígeno, se puede experimentar una sensación de disnea. Incluso, el estrés emocional, como la ansiedad, puede llevar a que se presente dificultad respiratoria.

Hipoxemia

Ahora bien, de acuerdo a la America Thoracic Society, la hipoxemia se refiere a un nivel bajo de oxígeno en sangre, además de revelar la presencia de una posible enfermedad pulmonar. Puede ocasionar que las células del organismo tengan dificultad para cumplir adecuadamente sus funciones, especialmente en el corazón y el cerebro.

Cuando es demasiado bajo en comparación con el nivel promedio de una persona sana, puede ser una señal de una afección conocida como hipoxemia. Esto significa que al cuerpo le cuesta administrar el oxígeno a todas sus células, tejidos y órganos, según el magazín Medical News Today.

Causas:

La hipoxemia, o niveles de oxígeno por debajo de los valores normales, pueden ser causados por:

  • Incapacidad del torrente sanguíneo para circular a los pulmones, recolectar oxígeno y transportarlo por todo el cuerpo.
  • Falta de oxígeno en el aire.
  • Incapacidad de los pulmones para inhalar y enviar oxígeno a todas las células y tejidos.

Síntomas:

Los niveles bajos de oxígeno en la sangre pueden provocar una circulación anormal y causar los siguientes síntomas:

  • Falta de coordinación.
  • Trastornos visuales.
  • Sensación de euforia.
  • Ritmo cardíaco rápido.
  • Falta de aire.
  • Dolor de cabeza.
  • Intranquilidad.
  • Mareos.
  • Respiración acelerada.
  • Dolor de pecho.
  • Confusión.
  • Presión arterial alta.

Cabe recordar que el cuerpo monitorea de cerca los niveles de oxígeno en la sangre para mantenerlos dentro de un rango determinado, de modo que haya suficiente oxígeno para las necesidades de cada célula del cuerpo.

Un nivel normal se encuentra entre los 75 a 100 milímetros de mercurio (mm Hg). Un valor inferior a 60 mm Hg revela la necesidad de oxígeno complementario, según el portal especializado en salud, MayoClinic.