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| 11/23/2018 6:00:00 PM

El billete como terapeuta: cuando manejo mis emociones en las tiendas

Muchos colombianos gastan más de la cuenta cuando están ansiosos, deprimidos o muy emocionados. Para Sebastián Rodríguez, entrenador en finanzas personales, hacer este tipo de pseudoterapia con la plata es un error. Aquí cuenta cómo dejar ese hábito.

Qué hacer cuando comprar se convierte en una adicción Hay casos en que la gente se gasta más del 50 y hasta el 100 por ciento del sueldo en diversión. Foto: SEMANA

Consentirse es importante y para eso hay que reservar dinero. En esta categoría la gente debería incluir todo lo que implique diversión, desde comprar ropa, salir de rumba, tomar o comer algo con amigos, hasta ir a cine. En términos de administración financiera el ideal es darse gusto solo con el 10 por ciento de los ingresos. Si son cinco millones eso seria equivalente a gastar 500.000 mil en este tipo de placeres. Algunos no se consienten casi nada y nunca invierten en sí mismos ni se dan regalos. Estos son un porcentaje muy reducido. La mayoría está en el otro extremo, es decir, en el de los que se consienten demasiado.

Hay casos en que la gente se gasta más del 50 y hasta el 100 por ciento del sueldo en diversión. La razón es, en parte, porque no saben manejar sus emociones. La gente quiere consentirse el 100 por ciento porque siente que trabaja muy duro, por que el jefe los trata mal o porque salen muy cansados de sus oficinas y de esa manera buscan compensar esa gran frustración o esfuerzo. Hay personas que pagan sus vacaciones con un ‘tarjetazo’ y sienten que ese es el premio merecido por haber trabajado duro. Otros gastan por que están felices, pero también p porque tienen una tusa. La excusa de estar triste por una decepción amorosa a algunos les da derecho a salir de rumba o comprarse todo el local de ropa. La gente refugia sus carencias emocionales de esa manera. Al final terminan igual de entusados, pero más endeudados.

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El bajo manejo emocional hace que muchos compren cosas que incluso no necesitan. Yo prefiero que vayan a un terapeuta y manejen sus problemas, a que gasten en una fiesta para ahogar las penas de amor. El limite superior, como ya lo dije, es el 10 por ciento de los ingresos. Para muchos puede ser poco, pero cuando la gente entiende que el uso del dinero es que nos ayude a ser libres financieramente, logran hacerlo. La gente puede buscar ser libre financieramente por muchos objetivos: para tener una vejez sin tener que trabajar, o para poder tener un estilo de vida. Pero la gente hoy esta enfocada en consentirse sin pensar en el futuro. En Estados Unidos buena parte de la población está enfocada en el ahorro para el retiro, pero en Latinoamérica eso no importa tanto y algunos solo cuando se acercan a la edad de jubilación empiezan a preocuparse. El ahorro va ligado a la determinación de ser libre financieramente. Para lograr consentirse más y más hay que hacer dos cosas: ahorrar y aumentar las fuentes y montos de ingreso.

Es cierto que la plata sirve para gastarla, pero también para invertirla en su libertad financiera.  Es una decisión personal: ¿quieren consentirse o ser libres? Yo prefiero lo segundo. Eso no significa que tenga que vivir una vida sin gratificaciones. Todo depende de dónde sale la plata para consentirme. Si es de mi única fuente de ingreso no sería tan acertado. Pero si es de algunos arriendos o utilidades que no hacen parte de mis ingresos básicos, sino que es dinero extra, que además no depende de mi tiempo, es decir ingresos pasivos o residuales, puedo aumentar el porcentaje de regalos y consentimientos que me doy cada mes. Esos gustos sí se pueden dar, pero ojalá nunca excedas el 10 por ciento.

Consentirse es bueno porque es un proceso que genera automotivación pues si lo hago tendré más energía y podré ser más productivo. En el lado opuesto están quienes nunca se consienten y sienten que no merecen. Esa actitud refuerza un viejo concepto de que el trabajo es duro y esforzado y de que mi dinero es para gastarlo en otros.

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Yo aconsejo un ejercicio cuando se encuentran ante una compra que probablemente no necesitan: Calcular la hora hombre o la hora mujer. Esto es tu sueldo dividido por el número de horas que trabajas al mes. Si te pagan cuatro millones por 160 horas al mes, eso significa que tu hora vale 25.000 pesos. Pregúntate ¿comprarías una chaqueta que valga 1 millón, es decir, una semana de tu trabajo? Si eso no funciona, pregunta si lo quieres realmente lo necesitas y simplemente lo quieres. Si la respuesta es lo segundo, evita comprarlo. Si piensas que lo necesitas, pregúntate si te morirás por no comprarlo. Si aún sigues con vida es porque no lo necesitas.

A ahorrar para el futuro se le conoce como gratificación diferida. Para lograr esa gratificación a largo plazo cada persona debe preguntarse qué está dispuesto a sacrificar hoy. El objetivo es construir hoy activos que generen ingresos pasivos o residuales con los que podrá darse esos gustos. Los que viven de la renta, los placeres se los dan de la renta. Si decides dártelos de tu sueldo o de un ingreso que depende de ti, vas a terminar sin ahorros y probablemente más endeudado. Una manera de ahorrar es controlando las emociones y procurando que la angustia, la tristeza o la frustración de trabajar tanto no te lleven a gastarte más de lo que toca en las tiendas.

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