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| 11/22/2005 12:00:00 AM

Deporte mata-pasiones

Recientes estudios muestran que el vínculo entre ciclismo e impotencia es real. Aunque no todos lo desarrollan, mientras más se monta, mayor el riesgo de una disfunción sexual.

Deporte mata-pasiones La silla clásica, en forma de triángulo, ejerce sobre el perineo una presión excesiva. En esta parte del cuerpo (entre el pene y el ano) se ubican una arteria y un nervio fundamentales para la potencia sexual.
Montar en bicicleta es un deporte que apasiona a muchos hombres. Pero lo que no todos saben es que la práctica constante de esa disciplina les puede disminuir la pasión bajo las sábanas. Desde hace algunos años los científicos han demostrado que el ciclismo está ligado a baja líbido, impotencia e incluso infertilidad en el sexo masculino. Se calcula que 5 por ciento de los hombres que montan en bicicleta regularmente, es decir, varias horas cada semana, desarrollan disfunción sexual moderada o severa. El tema ya había salido a relucir en otras ocasiones, pero tres recientes estudios publicados en la edición de septiembre de la revista Sexual Medicine se suman a la evidencia existente sobre la relación entre la bicicleta y la disfunción sexual. El sillín tiene la culpa. El modelo tradicional, dicen los expertos, ejerce demasiada presión en el perineo, el área entre los genitales y el ano. En esa zona hay dos elementos cruciales para las faenas del amor: una arteria encargada de llevar sangre al pene, y un nervio que le da mucha sensibilidad. Cuando el ciclista se sienta en la silla, se comprimen estas dos partes del cuerpo. Si estos elementos se aprisionan con frecuencia, la irrigación de sangre va disminuyendo y, sin la presión adecuada de sangre, el pene no logra una erección adecuada. En ese momento se produce la disfunción sexual. Algunos modelos de silla son más perjudiciales que otros, pero los más cuestionados son los tradicionales, aquellos en forma de triángulo, y los que vienen más delgados en la parte de atrás y tienen una nariz protuberante. Técnicas novedosas para medir en forma más eficaz la distribución del peso y el oxígeno han llevado a los científicos a ser más enfáticos en los riesgos que se ciernen sobre los asiduos ciclistas. Uno de ellos reveló que con la silla clásica, la presión que recibe el perineo es equivalente a un cuarto del peso total de la persona. El nivel de oxígeno, por su parte, baja entre 70 y 80 por ciento en cuestión de minutos. Aunque al principio el deportista no lo nota, a la media hora tiene la zona completamente entumecida, lo cual evidencia la presión. Desde que la preocupación comenzó, la industria ha desarrollado nuevos modelos. Algunos vienen con unas prótesis de gel para amortiguar las partes nobles. Otras no traen la nariz puntiaguda tradicional y las hay con una división u orificio en la parte de atrás para que la anatomía humana se acomode mejor. Pero lo más sorprendente es que estos nuevos diseños, aparentemente más ergonómicos, también pasaron al banquillo. Lo que sucede con las sillas más estrechas es que un mayor peso recae en menos espacio. Además, las arterias no se escapan de este problema porque van paralelas a la montura. Según los expertos, las almohadas de gel se pueden mover de su sitio original y causar contacto indebido en otras áreas. El doctor Steven Schrader, un experto en sexualidad reproductiva y quien ha hecho estudios sobre el impacto de montar en bicicleta, en la sexualidad, considera que las más saludables son las que no tienen partes protuberantes entre las piernas y logran poner el peso del cuerpo en los llamados 'huesos de sentarse'. Los ciclistas ocasionales no tienen de qué preocuparse. Pero los fanáticos sí y mientras más horas se pasen en una bicicleta, más riesgo tienen de padecer impotencia. Sin embargo, no todos los ciclistas afiebrados desarrollan el problema. Al parecer, otras variables que pueden tener una incidencia son el peso, la anatomía del sujeto y su salud cardiovascular. La idea no es dejar a un lado este agradable deporte, sino tomar precauciones. La primera recomendación de Schrader es comprar bicicletas que no tengan nariz. "Al principio se siente extraño, como si se perdiera el balance, pero luego el sujeto se acostumbra", dijo a SEMANA. En segundo lugar, sugiere estar atento a la sensación de entumecimiento. "Si se produce -dice- bájese de inmediato porque significa que no está recibiendo oxigeno o está aprisionando un nervio". También es necesario tener una cicla a la medida, ajustada a la altura y el tipo de contextura. Lo último es tomar períodos de descanso, sobre todo si se trata de personas cuyo trabajo se desarrolla todo el día en un velocípedo. Todo sea para que la pasión de este deporte no arruine la fiesta en la cama.

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