Odontología

La otra cara del chicle

Si le gusta la goma de mascar, hay buenas noticias: estos productos ya no son los enemigos de los dientes sino una ayuda para la higiene dental.

23 de junio de 2007

Hace un tiempo, el chicle era el mayor enemigo de la salud dental. El problema de la goma de mascar era el dulce, alimento predilecto de un tipo de bacterias, el streptococo mutans. Este microorganismo se pega a la superficie del diente y convierte el azúcar en ácidos que a su vez dañan el esmalte de los dientes. Ahora, sin embargo, el chicle se ha convertido en un aliado de la higiene oral. La principal razón es que los fabricantes han encontrado nuevas sustancias para reemplazar la glucosa: el xilitol y el sorbitol, elementos que le dan un toque azucarado a la goma, pero que "según investigaciones serias, han demostrado no tener afinidad con el S. Mutans, con lo cual el principal motivo para evitar el chicle está controlado", dice el odontólogo Daniel Henao.

El experto menciona que otro factor que le ha quitado la mala fama al chicle es la cubierta de la goma, que en algunas marcas ya no es dura, a diferencia de otras que tienen una superficie de glucosa fuerte. "Adicionalmente, por ser pegajoso, el chicle se mete en ciertos puntos donde el cepillo de dientes no llega y así se convierte en una técnica casera para ayudar a limpiar", dice Henao.

Pero los investigadores han ido mucho más allá. Además de quitarle la glucosa, han introducido elementos como la caseína, derivado de la leche que disminuye la sensibilidad dental y fortalece el esmalte de las piezas dentales. En Colombia aún no están disponibles. Los científicos de la compañía Basf encontraron hace un año una variedad del lactobacilo, una bacteria presente en el yogur, que se denominó L. anticaries. Según los estudios, el L. anticaries reduce a una quinta parte los niveles del S.Mutan en la boca.

Otras compañías están tratando de agregar otros ingredientes como vitaminas, minerales y medicinas a los chicles, para que ayuden no sólo a proteger los dientes, sino a calmar dolores de cabeza y combatir el mal aliento (ver recuadro 'Posibles usos').

A pesar de la nueva cara del chicle, no se trata de que todos ahora empiecen a masticarlo. El especialista aclaró que tan sólo es una herramienta de limpieza que se debe añadir al cepillado diario. "Hace las funciones del palillo de dientes", dice. La principal recomendación es que los amantes del chicle sepan reconocer los productos beneficiosos, de los que no lo son. "Hay que mirar los ingredientes y cerciorarse de que no contenga glucosa o azúcar", enfatiza.