Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/9/2005 12:00:00 AM

Mal de oficina

Los edificios se enferman y pueden contagiar a las personas que los habitan. Se pueden tomar medidas para prevenir este problema.

Mal de oficina Mal de oficina
Son las 11 de la mañana y Roberto Echeverri ya está fatigado en su trabajo. Siente calor pero no sabe si abrir la ventana y arriesgarse a que todos sus documentos salgan volando o permanecer en ese baño turco que es su oficina. Cuando se mueve el respaldo de su silla se golpea contra sus compañeros de trabajo. No ve la hora de salir de ahí para escapar del bullicio. Máquinas de fax, fotocopiadoras que activan sus alarmas cuando no hay papel, colegas que comentan a todo volumen sobre fútbol?en fin. El malestar de Echeverri no fue producto de un resistente microbio sino el edificio en el que todos los días trabaja hasta 10 horas. Su oficina está enferma y terminó contagiándolo a él también. Este mal, descrito por la Organización Mundial de la Salud, OMS, es un conjunto de síntomas que padecen las personas que habitan una construcción sellada, aquella en la que la circulación del aire es deficiente, ya sean ventiladas con sistemas de aire acondicionado o en forma natural. Se manifiesta casi siempre con depresión, irritabilidad, dolores de cabeza y poca concentración. Cuando la persona abandona el edificio, estos signos desaparecen. Según los cálculos de la OMS, 30 por ciento de los edificios están enfermos y dentro de ellos, 30 por ciento de los empleados estarían sufriendo las consecuencias. El factor más problemático es el humo del cigarrillo que se acumula en los espacios cerrados. Los filtros y purificadores de aire logran eliminar partículas de ese humo, pero no aquellas que se depositan sobre muebles, piel y ropa. El síndrome del edificio enfermo hace parte de la seguridad y salud en el trabajo, un tema al que empleadores y empleados colombianos se han acercado tímidamente en los últimos años. Hoy las cifras de accidentes y enfermedades son más altas que en 1994 debido en parte a una mayor conciencia, lo que hace que se reporten más casos. Pero sigue siendo un tema difícil de asimilar entre las empresas. Para Juan Carlos Llano, médico director de la División de riesgos profesionales del Ministerio de Protección Social, el sistema de riesgos profesionales es el menos conocido.?Se paga por eso y no lo estamos usando?. En la mayoría de los casos, los directivos lo ven como un gasto y los empleados no hacen reclamos por temor a ser considerados revoltosos. Pero el asunto debe verse como una inversión que redundará en la productividad y bienestar de la empresa. Iluminación: La deficiencia de luz o la presencia de una luz muy fuerte puede generar problemas de los ojos. Máquinas: Aunque no existen muchos estudios sobre el tema y los que hay no muestran mayores efectos nocivos, se cree que los nuevos aparatos tecnológicos como fotocopiadoras, faxes y computadores pueden generar problemas a largo plazo. Ruido: El timbre de teléfonos celulares, fijos o el murmullo de las personas que hablan hace perder la concentración y aumentar el estrés. Tabaquismo: El cigarrillo es uno de los principales contaminantes de una oficina. Cuando los empleados fuman dentro de la edificación, el humo puede expandirse a las oficinas contiguas si no se dispone de un sistema de ventilación apropiado. Aun así se requiere al menos de tres horas para eliminar el 95 por ciento del humo de un solo cigarrillo. El 5 por ciento que permanece es todavía nocivo. Inmobiliario: Los módulos modernos fabricados con resinas y barnices liberan sustancias que pueden generar alergias. Hacinamiento: Colocar puestos de trabajo muy cerca de los demás produce desconcentración, estrés y fatiga.  El polvo: Es el principal agente transportador de sustancias alérgicas. Barrer y aspirar eliminan las partículas más grandes de suciedad, pero aumentan las de polvo en el aire. Falta de ventilación: Los ocupantes del edificio son de por sí una fuente de contaminación pues el ser humano produce dióxido de carbono en forma natural. También lo es el humo de los carros en los garajes. Los edificios herméticos, cuyas ventanas no pueden abrirse o tienen sistemas de acondicionamiento de aire impuros, favorecen la redistribución de partículas nocivas y microorganismos por el edificio. Algunos edificios se ventilan en forma natural al abrirse sus ventanas. Pero esto solo ayuda a distribuir el aire en forma parcial.  

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1898

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.