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| 10/24/1988 12:00:00 AM

NO ES COMO LO PINTAN

El uso de esteroides no solo sirve para sacar músculo. <BR>Produce cambios en el comportamiento.

NO ES COMO LO PINTAN, Sección Salud, edición 334, Oct 24 1988 NO ES COMO LO PINTAN
En época de olimpiadas, las drogas usadas por los atletas regresan a las primeras planas, pues no falta el competidor que caiga en las pruebas de laboratorio. Hace pocas semanas se reveló un estudio que demuestra que los esteroides anabólicos, hasta ahora temidos por sus demoledoras consecuencias en el organismo del deportista, tienen unos efectos poco mencionados pero que pueden ser igualmente perjudiciales: graves problemas síquicos.
Los esteroides son usados para estimular el crecimiento de los músculos, por lo que tienen particular aceptación entre los levantadores de pesas. En el pasado, se ha hecho mucho hincapié en las consecuencias fisiológicas de su uso que incluyen, en los hombres, crecimiento del pecho, disminución del tamaño de los testículos y de la producción de semen, y en las mujeres, engrosamiento de la voz, desarrollo de pelo facial (barba), crecimiento del clítoris e irregularidad menstrual. El uso a largo plazo puede llevar a daños en el hígado, a la hipertensión y hasta la arteriosclerosis.
Sin embargo, los efectos mentales han recibido mucha menor atención. Las anécdotas que se conocen parecen indicar que el uso de esas drogas lleva a un comportamiento agresivo excesivamente irritable. Los doctores Harrison Pope y David Kaltz, siquiatras norteamericanos, decidieron investigar el fenómeno y entrevistaron a 41 atletas que admitieron haber tomado esteroides. Trece de ellos les contaron que habían experimentado un comportamiento maníaco que incluía hiperactividad y un aumento exagerado de la autoestima, que les llevaba a entrenar por encima de lo normal. También describieron episodios de delirios de grandeza. Uno de ellos, de 23 años, durante el uso de esteroides compró un automóvil deportivo excesivamente costoso y cuando dejó el hábito, descubrió que era totalmente incapaz de pagarlo. Otro, convencido de su inmortalidad, se estrelló deliberadamente en su carro contra un árbol a 60 kilómetros por hora, mientras un amigo le tomaba una cinta de video.
Otros cinco investigados experimentaron estados sicóticos severos. Uno tuvo alucinaciones auditivas que le duraron cinco semanas; otro se convirtió en un paranoico que pensaba que sus amigos le estaban robando y un último creía con seguridad que podía levantar un automóvil y ponerlo llantas arriba. Esos episodios terminaron cuando el uso de la droga cesó.
El problema es que los efectos de los esteroides en el cerebro son aun un misterio. Uno de los autores del estudio afirmó que el efecto puede estar en que interfieren el normal funcionamiento de los neurotrasmisores en el sistema nervioso central, pero la forma precisa como eso se produce es todavía desconocida.
Más grave aún, no se conoce el nivel al que ha llegado el problema entre los deportistas. En Colombia, y concretamente en Bogotá, se afirma que muchos gimnasios hasta promueven el uso de esteroides entre sus pupilos. Y todavía no se conoce ni la punta del iceberg.

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