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| 10/15/1990 12:00:00 AM

CORAZON DE BALLENA

De modo totalmente informal, el equipo de Jorge Reynolds hace ciencia de avanzada en Colombia.

CORAZON DE BALLENA CORAZON DE BALLENA

No se trata de un instituto lleno de burócratas más interesados en el desempeño administrativo o económico que en el científico.
Las instalaciones, situadas en la casa bogotana en donde vivió sus últimos años Lucio Pabón Núñez, no evocan a primera vista un laboratorio de grandes alcances . Pero allí, en medio de un ambiente más de amistad que trabajo, se están desarrollando experimentos científicos que colocan a Colombia en un lugar de avanzada en el ámbito mundial.
Se trata del grupo del ingeniero Jorge Reynolds, a quien el país conoce desde muchos años atrás por su contribución al desarrollo de los marcapasos que regulan, mediante la emisión de precisas descargas eléctricas, el corazón de millones de personas en todo el mundo. Pionero de muchos campos de investigación científica en el país, Reynolds está embarcado desde hace cinco años en un proyecto que parece delirante: el examen del funcionamiento del corazón de la ballena azul, el animal más grande que existe -y ha existido en el planeta.
El proyecto, una de cuyas expediciones parte el 28 de este mes para la isla de Gorgona, pretende tomar un nuevo electrocardiograma que supere los tres minutos que causaron sensación en el mundo científico hace tres años. Esta vez, la meta es monitorear, durante una hora al menos, el funcionamiento de ese corazón de dos toneladas de peso, en cuyo ventrículo derecho podría estar de pie un adulto, y que bombea, en cada contracción, 1000 litros de sangre por una aorta de tal diámetro, que un niño podría gatear por ella.
Esas dimensiones extraordinarias del corazón de la ballena, y las difíciles condiciones que esos mamíferos deben afrontar en su vida, picaron la curiosidad científica de Reynolds y sus colaboradores. En efecto, para hablar solamente de la temperatura, las ballenas deben soportarlos de 30 grados centígrados bajo cero en las zonas polares, y pasar a 35 grados sobre cero en las áreas tropicales. Sus organismos sufren violentas variaciones de presión durante sus inmersiones a grandes profundidades, puesto que las ballenas deben salir a la superficie para respirar.
La idea es sacar del corazón de la ballena conclusiones que sirvan para comprender su funcionamiento cardiovascular y respiratorio en condiciones tan extremas, entender la interrelación de los diferentes sistemas eléctricos de esos organismos, con el objetivo de que el cúmulo de información que se obtenga, sirva en el futuro para aplicarla en el campo de la fisiología humana.
Se trata, pues, de investigación a nivel de ciencia básica, en un campo que casi siempre ha estado monopolizado por los países más desarrollados, que, cuando se embarcan en proyectos de esa naturaleza, despliegan una enorme cantidad de recursos humanos, técnicos y económicos. Pero los proyectos que Reynolds y su equipo desarrollan tienen el mérito de ser enterarnentc concebidos y puestos en práctica en Colombia, por colombianos y con unos recursos que resultarían irrisorios en otras latitudes.
En efecto, todos los equipos electrónicos que se usan en los experimentos con la ballena han sido diseñados y elaborados totalmente en el país, incluído un submarino miniatura que llevará en su interior una cámarade televisión. Se trata de instrumentos de altísima precisión que, además, deberán estar dispuestos de tal forma, que resistan las altísimas presiones de las profundidades marinas.
Como dice Reynolds, sin ocultar su orgullo por su trabajo, "lo que nosotros estamos tralando de hacer es abrir la brecha de la investigación básica en Colombia, sin que haya de por medio un interés económico inmediato. Se trata de abrir una ventana a un mundo desconocido, y de hacerlo como líderes en el mundo, para que, además, los países que disponen de los medios científicos puedan aprovechar nuestros resultados, y llevarlos a las últirnas consecuencias." Esa afirmación está avalada por el prestigio que tienen los proyectos del grupo en el ámbito científico intemacional, pues Reynolds ha sido invitado a exponer sus procedimientos y conclusiones en 108 congresos internacionales, casi todos en los países más avanzados como Estados Unidos, Alemania, Francia y Holanda. Al fin y al cabo, en los cinco años de trabajo de investigación con los mamíferos acuáticos, el grupo ha elaborado 47 trabajos o informes cientfficos, de los cuales 43 han sido publicados por revistas científicas especializadas del mundo.
Ello se explica por cuanto, además, el electrocardiograma de la ballena azul ejecutado por el equipo colombiano, no sólo es el primero, sino el único ya que varios países, como Holanda, han tratado de reproducirlo, con inversiones enommes, sin éxito.
Pero no se trata sólo de que en Colombia se esté abriendo un camino de investigación científica a nivel mundial, ni que ello se logre con presupuestos cuyas cifras, comparadas con las de los países desarrollados, resulten "irresponsables", según la expresión del propio doctor Reynolds. Lo que resulta más diciente es que el equipo multidisciplinario de alrededor de 25 personas, esté vinculado al proyecto de modo totalmente infommal, sin jerarquías establecidas ni directores apoltronados, y sin que nadie, ni el propio Reynolds, reciba ningún tipo de retribución económica por su esfuerzo.
El motor de los proyectos parece ser la ciencia en sí misma, y la demostración de que en Colombia también se puede. La mayoría de los colaboradores está formada por estudiantes de último año o recién egresados en disciplinas como biología marina, diseño industrial, ingeniería electrónica, medicina, veterinaria y otras, cuyo único incentivo es formar parte de algo "grande en materia científica". No se trata pues, ni de dinero, ni de notas académicas, ni de créditos para futuras especializaciones, sino de la investigación en sí. Es es caso, por ejemplo, de Mauricio Prieto, el más antiguo del equipo, un biólogo marino que desde hace cinco años colabora con Reynolds, quien parece resumir el sentimiento de sus compañeros al afirmar que "nosotros, con algunos compañeros, queríamos hacer investigación, pero encontrábamos que en Colombia ese campo estaba totalmente abandonado, y se pensaba que, sencillamente, era imposible.
En una entidad hasta nos dijeron que no pensáramos en ballenas, que esos animales por aquí no existían". Y es que, en el medio universitario, la investigación básica parece completamente olvidada.
Ese es un vacío que Reynolds quisiera llenar, y para ello existen algunos contactos con la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano para establecer un laboratorio de telemetría, una de las tecnologfas claves de los experimentos realizados. Eso podría redundar, en el futuro, en el establecimiento de un pregrado en esa especialidad, con proyecciones a establecer un posgrado y un doctorado. Un convenio con la Fundación Santa Fe resulta de igual trascendencia. Pero entre tanto, los trabajos de este insólito grupo se desarrollan en forma de gestión colectiva, donde cada uno aporta su especialidad y sus ideas.
"Por ahora estamos en la parte media de un experimento de largo aliento, destinado en los próximos tres años, a proporcionar todos los datos obtenibles, con base en la utilización de satélite para la transmisión de los datos para su procesamiento en Bogotá. El de la Gorgona es un experimento preparatorio", dice Reynolds. La expectativa creada a nivel mundial da la idea de la trascendencia del trabajo. Para la expedición han anunciado su presencia medios tan importantes como la BBC de Inglaterra, la National Geographic y la revista Discover de Estados Unidos, otros franceses y japoneses, así como Univisión y muchos medios nacionales. Preguntado sobre la clave del éxito de todos sus trabajos, incluído el que examinó el funcionamiento del corazón humano a alturas como el Everest, la respuesta de Jorge Reynolds es sencilla: "La clave de nuestros trabajos se puede resumir en una palabra: la excelencia" .


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