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| 12/17/1990 12:00:00 AM

LOS NUEVOS ROBOTS

Una nueva aproximación al tema podría hacer de los robots una realidad al alcance de todos.

LOS NUEVOS ROBOTS LOS NUEVOS ROBOTS
Las abejas son tal vez los animales más industriosos de que se tenga noticia, pero eso no significa que sean inteligentes. De ahí que, una nueva tendencia científica plantea que no es necesario que los robots "piensen" de la misma manera de los humanos. Todo lo que se necesita, dicen, es que actúen como los insectos, que llevan a cabo infinidad de funciones sin que "sepan" qué es lo que hacen. Y los prototipos lo han hecho muy bien.
El ser humano usa símbolos, (como por ejemplo palabras, o en un nivel más avanzado fórmulas matemáticas) para entender el mundo que le rodea. La aproximación tradicional a la robótica indica que las máquinas deben seguir la misma forma de interactuar con el mundo que las rodea. Durante décadas la inteligencia artificial se ha dedicado a diseñar la manera como las máquinas elaboren representaciones simbólicas de su ambiente, y a que se manejen a partir de la manipulación de esas representaciones. En una frase, la idea ha sido que "piensen" de la misma forma en que lo haría un ser humano.
Esa idea estaría destinada a desaparecer, si las tesis de un grupo de nuevos científicos logran, como parece, imponerse. Uno de los laboralorios pioneros, el del Instituto de Tecnología de Massachusets (MIT) ha producido, por ejemplo, un aparato capaz de recorrer una oficina en busca de latas vacías de bebidas, otra es un invento de seis patas que puede caminar por terreno quebrado en busca de "presas" y hay un último -del tamaño de una caja de fósforos que se esconde para grabar conversaciones sin ser visto. Ninguna de esas máquinas tiene planes de ninguna naturaleza, ni ninguna idea "real" sobre lo que está haciendo, ni un cerebro central que le permita elaborar esa idea. Lo que parece ser un comportamiento deliberado es simplemente una serie de reacciones de causa-efecto, que parece recordar el comportamiento de una abeja.

La "caja de fósforos" en realidad no tiene idea de lo que es esconderse, simplemente está acondicionada para evitar la luz.. El monstruo de seis patas que sube por las cuestas no sabe evitar obstáculos, simplemente está programado para retroceder cada vez que sus sensores se encuentran con algo. La nueva teoría afirma que la combinación de esas reacciones puede coordinarse para producir un comportamiento tan inteligente como el de aquellas máquinas diseñadas para tratar de razonar sobre sus actos.
Para ello, los investigadores han creado un sistema de "capas" o niveles de habilidad. Cada capa agrega a la máquina nuevas posibilidades. Por ejemplo, el "insecto" de seis patas tiene como habilidad básica la de mantenerse en pie, la segunda le permite caminar, y así sucesivamente pasa por la que le indica la reacción ante los obstáculos hasta la octava, que le dirige hacia su "presa".
Una ventaja enorme es que cada capa implica habilidades independientes, de modo que, por ejemplo, la séptima cuenta con todas las habilidades de las capas anteriores, que no se interfieren entre sí. Un robot tradicional diseñado, por ejemplo, para caminar, encuentra problemas para mantenerse en pie mientras "piensa" qué hacer para avanzar. En los nuevos, el asunto estaría resuelto, pues el acto de mantenerse en pie es completamente independiente del de dar el paso.
Otra ventaja es la rapidez, pues cada habilidad puede ser programada independientemente, libre de jerarquía frente a las otras, lo que implica además un aparato más fuerte, menos sujeto a daños complicados. Si una función se estropea, ello no afecta a las demás habilidades del robot. Y, lo que tal vez es más importante, podría hacer de la robótica una ciencia aplicable a todos los niveles de la actividad humana, pues con ese sistema se podrían bajar sustancialmente los costos.

Las posibilidades podrían ser muy amplias, pues en algunos casos en que el pensamiento simbólico sea necesario, es posible agregarlo como una capa más de habilidad" sin que se afecten las funciones automáticas. Una aplicación resulta alucinante: con ayuda de la miniaturización, ese nuevo tipo de robot podría reducirse al tamaño de una pulga, y realizar desde operaciones de microcirugía hasta la limpieza interior de los aparatos electrónicos, pasando por cualquier actividad imaginable. Pero ninguno de esos aparatos, como las abejas, tendría conciencia de lo que estaría haciendo.

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