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| 6/1/1987 12:00:00 AM

UNA TEORIA DEL OTRO MUNDO

Un investigador escandaliza a muchos planteando que se podría crear un nuevo universo con la energía equivalente a pocas libras de materia

UNA TEORIA DEL OTRO MUNDO UNA TEORIA DEL OTRO MUNDO
Existe un territorio del saber humano donde la ciencia matemática explora los límites de la filosofía. Eso es particularmente cierto cuándo los físicos teóricos tratan de explicar la forma, características y aún el origen del universo. El desarrollo de la física moderna, con sus teorías de la mecánica cuántica, han dado para todo eso y mucho más. El profesor Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachussets, en Estados Unidos, ha venido elaborando teorías para explicar la forma y el origen del universo conocido, hasta llegar a un punto que sobrepasa la imaginación más calenturienta: un universo creado por el hombre con sus propias manos.
A pesar de lo insólito de su investigación, el doctor Guth la toma muy en serio. "Hace diez años, no nos hubiéramos podido siquiera plantear la cuestión de un universo creado por el hombre. Pero la física ha progresado enormemente desde entonces, y hoy podemos hacernos esta y otras preguntas con reales esperanzas de encontrar respuestas científicamente comprobables. Existe un ambiente de optimismo producido por la idea de que aun los misterios más insondables del universo pueden ser develados por medios científicos".
El doctor Guth, quien desde hace casi diez años ha venido escandalizando a la comunidad científica con sus teorías poco ortodoxas, compara el universo conocido con la superficie bi-dimensional de una esfera que, debido a su tamaño extraordinario, parece un plano perfecto. Hay circunstancias, según la teoría de Guth, en que se podría presentar un "aneurisma" en esa superficie, en una región en que espacio y tiempo se amontonarían en una especie de tumor que, dadas ciertas condiciones, podría brotar de la superficie original y convertirse a su turno en un nuevo universo, cuya éxistencia se desarrollaría en tiempo y espacio diferentes, de tál modo que la comunicación entre el universo-padre y el universo-hijo sería totalmente imposible.
Para un observador hipotético que se encontrara en el interior del "aneurisma", la situación seria muy semejante a las condiciones que rodearon la producción de la "gran explosión" (Big Bang) que, se cónsidera, fue el origen del universo conocido. Pero para quienes se éncontraran en el exterior de !a esfera, esto es, para los actuales habitantes del universo, el lugar de los hechos sería un "agujero negro", uno de aquellos objetos masivamente gigantescos cuya gravedad es tan extrema que ni siquiera permite el viaje de la luz. El doctor Guth afirma que al menos algunos de los huecos negros que cónocen los astrónomos, actualmente, bien podrían ser las cicatrices de la creación de otros universos.
De hecho, las teorias más aceptadas hablan de la existencia de una "singularidad" , previa a la gran explosión conocida como Big Bang. Esa "singuláridad", consistiría en una región del espacio y el tiempo donde tanto la temperatura como la densidad de la materia son infinitas y, por lo tanto, las leyes de la física conocida son inoperantes. Pues bien, las teorías que promueve el doctor Guth consideran que para la creación de un nuevo universo ni siquiera se requerirían condiciones tan especiales como las de una "singularidad".
"Lo extraño es que se podría iniciar la existencia de un nuevo universo con la energía equivalente a unas cuantas libras de materia. Siempre que se encuentre la forma de comprimirla hasta una densidad de diez a la setenta y cinco gramos de fuerza por centímetro cúbico, y se determine la manera de disparar el fenómeno, la consecuente "inflación" harfa el resto. La energía necesaria sería descomunal, pero no infinita". La inflación a la que se refiere el investigador es otra de las partes de su propuesta para explicar el origen del universo. En el espacio de menos de un microsegundo, el nuevo universo se inflaría hasta llegar a adquirir dimensiones inconcebibles, crearía para si la energia y la materia que contendria por siempre, y sería la imagen del universo inicial.
A pesar de que la creación de materia donde antes no existía puede parecer un contrasentido, no lo es a partir de los principios de la mecánica cuántica. El doctor Guth comenta que en el mundo de las partículas subatómicas "la creación espontánea es una ocurrencia rutinaria". Bajo los principios de la mecánica cuántica, la particulas constantemente salen y entran a la existencia desde el vacío universal.
La teoría del universo que se infla, tendría una importancia decisiva para la explicación de las característica del mismo. En efecto, los cosmólogos se han visto perplejos ante el hecho de que el universo observable resulta especialmente uniforme en todos los sentidos, y que, además parece contener exactamente la densidad precisa para disminuir el ritmo de expansión de la materia hasta llevarla a la inmovilidad en algún momento. Según Guth, no resulta lógico para los cosmólogos que esas características se den a partir del simple azar, y por ello, en la búsqueda de un mecanismo que explique esas características, Guth imaginó una teoría que matemáticamente explicaría tanto la densidad como la uniformidad del universo: esa "inflación" casi instantánea del universo hasta sus límites teóricos, a una velocidad varias veces superior a la luz. Para explicar el fenómeno, el doctor Guth compara analógicamente el periodo de la expansión instantánea del universo con el de la transición que muchos materiales sufren cuando las condiciones fisicas cambian, como es el caso del agua en el proceso de convertirse en vapor a través de la ebullición.
De todo esto surge una pregunta más inquietante aún: ¿podría ser que el universo conocido haya resultado de una maniobra practicada por algún entendimiento parecido al humano, con quien el hombre no tenga ya ninguna posibilidad de comunicación? El doctor Guth piensa que las posibilidades existen: "En la enormidad del tiempo cósmico, las coincidencias son extremadamente raras, como para juntar los millones de ellas que se necesitan para la creación del universo, y entonces sería explicable por la acción de una voluntad consciente". Pero si las coincidencias si se dan, entonces se estarán creando universos constantemente a cada minuto, y, por consiguiente, quedarian muchos aún por venir.








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