La Torre Emblemática, el nuevo edificio de la Universidad de Manizales, tiene 17.000 metros cuadrados y para su construcción y dotación se invirtieron más de 50.000 millones de pesos. | Foto: Andres Osorio

INFRAESTRUCTURA

Crecimiento paralelo en infraestructura y calidad

Así ha venido evolucionando la Universidad de Manizales que ha enfilado sus objetivos hacia la educación virtual del futuro, sin descuidar la modalidad presencial.

22 de septiembre de 2019

Para Guillermo Orlando Sierra fue bastante difícil tomar la decisión final. Era meterse en terrenos desconocidos, quizás con riesgos innecesarios, y luego de más de 40 años de batallas ganadas no quería exponerse ante el futuro. Pero no había elección: como rector de la Universidad de Manizales decidió encaminar el ya acreditado claustro hacia el sistema de educación virtual. El tiempo le dio la razón: desde hace un lustro, la formidable promoción de graduados que ha salido gracias a la opción digital indica que tomó el camino que era.

Cuando se graduó nuestro primer estudiante por medios digitales se derrumbó el mito –confiesa el hoy visionario educador–. Ese joven tenía más claridad sobre la visión del horizonte de la universidad que la que tenía yo”. Se trata de un alumno del Programa de Mercadeo, residente en Cali, quien fue el encargado del discurso de grado de esa primera promoción.

“Sin embargo, lo que más me motivó a tomar la decisión correcta –agrega hoy el rector–, fue otro estudiante, de unos 15 años, que soltó una frase que podría resumir el nuevo objetivo de la universidad: ‘ojalá que Manizales sea algún día una gran aula’, me dijo”.

Enfilar su trabajo hacia un futuro virtual e incluyente, pero sin descuidar su infraestructura física ni el contacto con la comunidad, se convirtió en el horizonte de esta universidad creada hace 47 años como la Cooperativa para el Fomento de la Educación Superior (Coofes). “Ni siquiera éramos una universidad de garaje: no teníamos garaje”, recuerda, entre risas, su rector.

Para las clases, en esa época, les prestaban salones de un colegio público y solo hasta 1978 la universidad logró comprar, a crédito, el primer edificio. En 1983 tuvo que dejar de ser una cooperativa para transformarse en fundación y en 1992 fue reconocida como universidad.

Desde esa época, la Universidad de Manizales ha venido creciendo tanto en calidad como en infraestructura. Avanzó hacia el mundo de las maestrías, los doctorados y los cursos posdoctorales y su alcance ya no está focalizado solo en Manizales, sino que abarca hoy toda América Latina. “Nuestro curso posdoctoral en Ciencias Sociales, por ejemplo, se dicta en México, Costa Rica, Panamá y Brasil, con encuentros de formación desde Argentina hasta México”, explica el rector.

Esa actividad ha obligado a la institución a fortalecer su infraestructura, tanto física como de capacidad organizacional, con estrategias pensadas en lograr un equilibrio entre la educación tradicional presencial y la virtual. En esa coexistencia, el número de estudiantes, entre ambos sistemas, es de cerca de 9.000 alumnos.

“Eso nos ha permitido crecer. Hace un año inauguramos nuestro nuevo edificio, la Torre Emblemática, que tiene 17.000 metros cuadrados, y que se suma a la sede histórica en donde empezamos”, señala el rector. “Lo construimos gracias a un crédito de Findeter por 19.800 millones de pesos, sumado a un presupuesto de la universidad de 15.000 millones. Se inauguró en abril del año pasado y ya estamos recuperando la inversión gracias a la oferta que tiene, de alto ingrediente tecnológico”, afirma John Jairo Madrid, director administrativo y financiero.

La nueva edificación es de 17 pisos, cada uno de los cuales tiene “una vocación”: en uno de ellos, por ejemplo, funciona un hospital simulado, para estudiantes de medicina; mientras que otro dispone de salas de audiencias para alumnos de derecho. El edificio también cuenta con una ‘subtorre’ exclusiva para el Programa de Comunicación Social y Periodismo, con un centro de televisión, radio y prensa, lo mismo que otra ‘subtorre’ dedicada a Ciencias de la Salud Mental, con laboratorios y consultorios de psicología y psiquiatría.

En la terraza del nuevo edificio sobresale un observatorio astronómico. “Se construyó para generar encuentros con personas interesadas en el hobby de la astronomía y, más allá de tener un propósito formativo, es un vínculo con la ciudad para generar diálogo con la comunidad”, concluye el rector Sierra. Es un paso más para convertir a Manizales en una gran aula.