Jueves, 19 de enero de 2017

| 2016/10/25 10:30

‘Cascos blancos’, un documental que hay que ver

En 40 minutos Netflix le muestra al mundo la estremecedora realidad que viven los sirios y la loable labor de un grupo de voluntarios que estuvieron muy cerca del nobel de paz.

La cinta, que dura 40 minutos y que carece de narrador, es un escalofriante relato de la realidad que viven los habitantes de Siria. Foto: Netflix

Un sastre, un constructor y un herrero sirios dejaron su profesión para arriesgar a diario su vida. Mohammed Farah, Khaled Farah y Abu Omar son los protagonistas de ‘Cascos blancos’ (‘White helmets’), el nuevo documental de Netflix sobre esta organización de 2.900 civiles que voluntariamente dedican sus días a rescatar coterráneos en la zona de guerra más peligrosa del mundo: Siria.

El 16 de septiembre el documental salió al público. Un estreno con un propósito claro: visibilizar la causa de los cascos blancos y acercarlos aún más al nobel de paz, galardón del que eran grandes opcionados. Sin embargo, el presidente Santos se quedó con el nobel, algo que no pareció torpedear en lo absoluto esta causa, pues Netflix ya los había hecho populares.

La cinta, que dura 40 minutos y que carece de narrador, es un escalofriante relato de la realidad que viven los habitantes de Siria, un país que en cinco años de guerra ha dejado el doble de muertos de los que ha dejado el conflicto en Colombia, casi siete millones de desplazados internos y cinco millones de refugiados.

Cada vez que escuchan el sonido de un avión militar -que ya identifican a la percepción- los protagonistas salen en un destartalado camión a salvar vidas. Esperan a que caiga la bomba para saber a dónde ir y durante el trayecto se guían por el humo y el polvo que levanta la explosión. Varias camillas, tanques de oxígeno, una manguera de chorro potente y un equipo que les permite oír el llamado de ayuda de la gente desde los escombros son sus únicas herramientas. Su escudo: el casco blanco que llevan.

Desde la ciudad de Aleppo los realizadores documentan la trágica vida de los civiles en medio de la guerra. Muestran la desolación de las calles en ruinas, el miedo permanente de los habitantes y su resignación a morir explotados.

El sufrimiento de los niños es retratado como nunca antes; salen de los escombros heridos, buscan desesperadamente a sus padres, en algunos casos se despiden por siempre de ellos y, en otros, sobreviven contra todo pronóstico. Esa es la historia de Mahmoud un bebé de una semana de nacido que los cascos blancos rescataron de los escombros luego de 16 horas de haber colapsado el edificio en que estaba. Hospitales, escuelas, celebraciones de matrimonio y mezquitas son zona roja.

En tres años que lleva funcionando, esta organización ha perdido 130 de sus miembros en los bombardeos. Incluso muchos de ellos han perdido familiares a causa del conflicto. Pero los logros alcanzados son inconmensurables: 60.000 vidas salvadas, lo que para ellos se resume en una frase: “salvar una vida es salvar a toda la humanidad”.

En días pasados The Guardian calificó este documental como “un filme que no hay que amar, que hay que ver”. Mientras el mundo los ve en pantalla, estos héroes siguen salvando vidas y sacrificando la suya en Siria.  

Director: Orlando von Einsiedel (Virunga, 2014; Aisha’s Song, 2012)

Estreno: 16 de septiembre de 2016 (en todo el mundo)

Distribuidor: Netflix

País: Reino Unido

Duración: 40 minutos

Calificación en IMDb: 8/10

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