Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/08/23 22:42

Atapuma, el niño que se escondía para no ser ciclista

El talento de Darwin Atapuma, quien logró ser líder en la Vuelta a España, floreció en contra de su voluntad para abandonar la idea de ser campesino y dedicarse al ciclismo. Esta es su historia.

Darwin Atapuma es fruto del esfuerzo de toda una familia. Foto: AFP
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EFE

Darwin Atapuma (Túquerres, Nariño, 28 años) es uno de los corredores colombianos que han vuelto a poner en primer plano del mapa mundial al ciclismo colombiano, para el que pide ayuda a las autoridades de su país.

Se trata de un ejemplo de sacrificio personal y familiar desde sus inicios. Aunque sentía mucho apego a su familia, sobre todo a su madre, su talento floreció en contra de su voluntad para abandonar la idea de ser campesino y dedicarse al ciclismo. Las dificultades y su capacidad para superarlas han sido las constantes de su evolución.

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Atapuma fue 18 en la general del Giro de 2013, en 2015 acabó el 16 y en este año ha batido su récord en la carrera rosa con el noveno puesto. Más tarde, con la victoria de etapa en la Vuelta a Suiza, "El Puma" evidenció un estado de forma para lograr grandes metas pendientes.

Se trata de un corredor acostumbrado a salvar problemas, pero las dificultades le han curtido. Siempre ha sido capaz de dar un paso al frente.

En el Tour 2014, el ‘Puma‘ se cayó en la séptima etapa y tuvo que pasar por el quirófano para reducir una fractura del fémur izquierdo. Se perdió el resto de la temporada.

No empezó con noticias agradables el 2015. Atapuma estaba entrenándose por las carreteras de Nariño cuando fue asaltado. El colombiano se enfrentó a los ladrones porque no quería perder la bicicleta. Uno de los ladrones lo hirió con un cuchillo en la mano y la muñeca izquierda.

"Fue un momento muy delicado y peligroso. Tuve suerte de que la Policía atrapara a los dos ladrones", dijo poco después del episodio.

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Darwin Atapuma reapareció el 19 de febrero en el Trofeo Laigueglia, en la que se clasificó vigésimo. En la Volta a Cataluña fue séptimo y comenzó su preparación para el Giro de Italia.

El infortunio seguía cebado con Atapuma. El 9 de mayo se presentó en la salida de la primera etapa entre lágrimas. Horas antes le habían comunicado la noticia del fallecimiento de su madre.

Su primera decisión fue subirse en un avión y regresar a Colombia, pero el Giro estaba a punto de comenzar y no quiso dejar tirado a su equipo.

Atapuma habló con su director y decidió quedarse y correr, también en memoria de Berzabé Hurtado, quien falleció un día antes en Túquerres (Nariño).

"Me duele el corazón por perder a mi madre, pero ella es la que me da las fuerzas y he decidido seguir acá en el Giro para darle la felicidad a ella. Ese era su anhelo", dijo entonces

En aquel Giro Atapuma buscó las fugas y el triunfo de una etapa, pero hubo de conformarse con el puesto 16 en la ronda italiana que ganó el español Alberto Contador.

2016 está siendo tranquilo. Llegó al Giro con el objetivo de ganar una etapa y ser el mejor de su equipo. Su primera meta se la frustró su compatriota Esteban Chaves, quien le alcanzó en la jornada de Corvara después de una muy larga fuga de 215 kilómetros.

El Puma acabó agotado mental y físicamente. "Hubiera sido una de las mejores victorias de mi carrera. Para ser honesto, creo que necesito un tiempo para absorber realmente lo que pasó".

Cuando era preadolescente el pequeño Darwin se topó con Jesús, el hijo de su hermana Carmen, unos meses más joven que él. Fueron amigos inseparables.

Un día a Jesús se le ocurrió ir en bicicleta a El Espino y fue atropellado. Tenía 14 años, la misma edad de Darwin. Ese suceso fue su primer contacto con la muerte. Lloró por dentro, sufrió en silencio, y terminó aceptando lo inevitable.

Darwin vivía en Túquerres, Nariño, con su hermano Remijio. La bicicleta ya era su medio natural de vida y era la única opción de la familia para tener un ciclista profesional en casa. Pero él no quería ser ciclista.

Se escondía en su finca para que no lo encontraran y decía que quería trabajar el campo y que no le interesaba nada más, mucho menos ser ciclista. Las victorias prematuras en categorías superiores aceleraron el proceso.

Remijio le construyó la primera bicicleta de ruta a Darwin. Consiguió un marco de acero, lo cortó a la medida exacta, lo pintó de un azul aguamarina, y le puso unas llantas aptas para el uso. Con esa bici ganó sus primeras carreras, derrotó a niños más grandes que él, y por fin entendió que ser ciclista era su mejor opción de vida.

Darwin Atapuma es fruto del esfuerzo de toda una familia. Como juvenil batió muchas veces en la montaña a Nairo Quintana. Era su destino, y no el de campesino.

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