Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/10/31 22:00

“Hay que repartir mejor la carga tributaria”: Rosario Córdoba

Si Colombia quiere atraer más inversión tiene que resolver muchos obstáculos. El Informe Nacional de Competitividad revela que los impuestos son el punto más crítico, pero no el único.

Semana: Usted que también hace parte de la llamada comisión tributaria, ¿qué tan afectados ve a los empresarios por los mayores impuestos?

Rosario Córdoba:
En la encuesta que hace el Foro Económico Mundial, cuando le preguntaron a los empresarios por el factor más problemático para hacer negocios, este año por primera vez ubicaron el tema impositivo en la primera posición. Nunca había sido un factor que molestara tanto como ahora.

Semana: ¿Qué tan pesada es esa carga?

R.C.: Es fortísima. En Colombia, 3.441 empresas pagan el 68 por ciento de todo el impuesto de renta recaudado y lo hacen con una tearifa efectiva muy alta. Otro grupo de empresas, 332.800, pagan el 18 por ciento del recaudo y luego están las personas naturales –incluidos los asalariados–. El año pasado, debido a la caída del petróleo, el tema fiscal se complicó, y se hizo una reforma tributaria que gravó durísimo a las mismas empresas. Pero lo más grave de todo es que el recaudo de impuestos con respecto al PIB es muy bajo en Colombia.

Semana: ¿Esto hace inaplazable una reforma tributaria, verdad?

R.C.: Es que tenemos que cambiar cómo está compuesta la tributación. Lo que tenemos hoy no es equitativo, ni eficiente, económicamente hablando. No podemos afectar, como lo venimos haciendo, a las empresas. Recuerde que tienen además impuesto al patrimonio, más todos los territoriales. El ministro de Hacienda también ha reconocido que hay que mejorar la tributación de las empresas. Hay que repartir mejor las cargas.

Semana: Según la medición del Foro Económico, Colombia en lugar de avanzar retrocede en materia tributaria.

R.C.: Claramente. En América Latina solo Argentina y Bolivia tienen una tasa efectiva de tributación más alta que Colombia. Y eso es muy preocupante porque cuando uno compara las condiciones de competitividad, los inversionistas se fijan cuál es ese entorno para hacer negocios. Si un país tiene incentivos adecuados, y no estoy hablando de subsidios sino de tasas competitivas, los inversionistas deciden venir a Colombia, frente a otro país. Necesitamos que haya inversión. Y no solo que se quede la que ya está, sino que llegue nueva.

Semana: ¿En qué áreas ha mejorado el país en competitividad?

R.C.:
Cuando se mira la competitividad se tienen en cuenta unos pilares básicos: institucionalidad, infraestructura, no solo vías, ambiente macroeconómico y capital humano entendido como salud y educación. Y mire una cosa, Colombia es una economía de ingreso medio, por lo tanto se supone que para su nivel de desarrollo ya ha debido superar o estar mejor de lo que está en esos cuatro pilares que le mencioné antes.

Semana: ¿Pero en todo nos va mal?

R.C.:
No en todo. Nos va peor en institucionalidad. Ahí estamos atrancados.

Semana: ¿Específicamente a qué se refiere la institucionalidad?

R.C.:
En este pilar se miden muchas variables. Por ejemplo, la corrupción. Cuando se les pregunta a los empresarios qué creen que pasa con los fondos públicos, nos va muy mal. Nos ubicamos en el puesto 131 entre 140 países. Es decir, la sensación de corruptela es total. En igual posición estamos en cuanto a la confianza hacia los políticos. Las instituciones también tienen que ver con las cargas de las normas y la regulación del Estado. En Colombia, la percepción es que son muy pesadas. Otro aspecto de este pilar es el costo de hacer negocios, por efecto de la violencia, que todavía es muy alto en Colombia. Ahí nos ubicamos en el puesto 132.

Semana: ¿Qué otro punto de la medición deja mal parado al país?

R.C.:
La eficiencia de los mercados. Este pilar mide si hay barreras que impiden que fluyan libremente los bienes y servicios. Nos preocupa que la prevalencia de obstáculo al comercio nos deja muy atrás. En el puesto 109. Esto significa que Colombia tiene restricciones para la competencia y eso afecta precios e impide que las empresas innoven para competir.

Semana: ¿Por qué se da la deficiencia en mercados?

R.C.:
Colombia es una de las economías más cerradas del mundo. Las importaciones representan solo el 11 por ciento como proporción del PIB. Y menos importaciones, significan menor competencia. Otro aspecto de la eficiencia de mercado es el impacto de la política agrícola. Ahí estamos en el puesto 134. O sea muy mal.

Semana: ¿Una prueba de ello es el frenazo en la altillanura?

R.C.:
Claro. Pero eso tiene que ver con la institucionalidad, con las reglas del juego y las normas claras. En la altillanura cambiaron las reglas del juego y el tema de las UAF no se ha podido resolver. El sector privado llegó a la altillanura y salió corriendo porque le cambiaron las reglas. Imposible hacer grandes desarrollos si uno no tiene resuelto el tema de la tierra. Se necesita una política de desarrollo productivo, que por fortuna ahora se incluyó en un Conpes.

Semana: ¿El fortalecimiento de la Superindustria es un avance en competencia de mercado?

R.C.:
Sí, claramente. La percepción de los empresarios es que hay una entidad mucho más fuerte. Este es un factor muy importante para que los mercados funcionen bien. Si uno quiere que haya más competencia necesita una SIC muy fuerte que vigile y que no permita distorsiones. Necesitamos un mercado abierto que permita la competencia interna y externa.

Semana: En cuanto a la infraestructura que por años ha sido un factor muy negativo, ¿el panorama es más alentador?

R.C.:
Sí, aunque muchas cosas aún no se ven reflejadas en los índices, uno podría decir que vamos en la dirección correcta. En infraestructura estamos haciendo las vías que se necesitan. Y cuando mira el impacto habrá un ahorro importante de tiempo. Pero infraestructura no es solo la carretera. Tenemos que avanzar muchísimo en logística y en el sector de transporte que tiene que profesionalizarse.

Semana: Se sabe que las políticas en educación toman tiempo para ver resultados. ¿En qué punto estamos?

R.C.:
En educación todos los indicadores muestran que no andamos bien. Ni en cobertura, ni en calidad ni en pertinencia. Todavía hay niños en edad de ir al colegio que no van. En cuanto a calidad las pruebas Pisa lo dicen clarísimo: estamos mal en ciencia, en matemáticas y lectura. Y en pertinencia, que tiene mucho que ver con las competencias, hay un problema crítico. Las empresas no están consiguiendo ni la gente que se necesita, ni las competencias que se requieren.

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