La monumental discusión que se ha dado en Colombia alrededor de la relación entre tasas de interés de referencia que aplica el Banco de la República como parte del manejo de la política monetaria, y el control de la inflación, no ha tenido aún un desenlace.
Si bien el ministro de Hacienda asistió a la reunión de la junta del Banco Central, pese a que se temía que no fuera y se debatió acerca de si podía estar ausente siendo quien la reside, por deber constitucional, quedan interrogantes complejos.
El mayor de ellos es el de si el Banco de la República conservará la independencia, luego de la decisión reciente que no dejó de sorprender, pues luego de una tensión evidente, como por arte de magia, terminaron votando por unanimidad en la junta para dejar las tasas quietas en 11,25 %.
Este lunes 4 de mayo, el Banco de la República publicó un blog en que se refiere a la relación inevitable que hay entre la independencia del Emisor y los niveles bajos de inflación.

Un mensaje subliminal
En el informe resaltan que “una característica común de los bancos centrales modernos es su independencia del gobierno. Esta independencia se justifica porque los objetivos de ambos pueden ir en vías distintas. En general, los gobiernos tienen un interés hacia el crecimiento de corto plazo y, por lo tanto, prefieren tasas de interés bajas que facilitan el crecimiento de la demanda y la financiación de su deuda, a costa de una inflación de precios más alta y un crecimiento de la economía más bajo en el largo plazo".
En contraste, los bancos centrales tienen otro mandato y es el que está enfocado en la estabilidad macroeconómica, pero con especial interés en el mantenimiento de una inflación baja y predecible.
La autonomía del Banco de la república no es solo respecto al gobierno sino respecto a los banqueros.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 1, 2026
El banco de la república está supeditado a la soberanía popular por orden constitucional.
El presidente de Colombia solicita al estudiantado de economía realizar asambleas de… https://t.co/UN6zUYIFsM pic.twitter.com/ajygpgcj8C
La posición de los bancos centrales pone en el horizonte la idea de que los aumentos altos y volátiles de los precios es algo peor que frenar el consumo de manera premeditada, sin que necesariamente se está en una crisis de demanda. “Un ambiente de aumentos altos y volátiles de los precios dificulta las decisiones de las empresas sobre cuánto y en qué sectores de la economía invertir y producir, con el consiguiente impacto adverso en el crecimiento económico de largo plazo”, se expresa en el blog.