Confusión, incertidumbre, inseguridad, freno a la evolución. Esas son algunas de las consecuencias que deja en Colombia lo que un estudio de Corficolombiana llamó ‘El impuesto invisible’. Los ciudadanos lo sufren a diario, pero pocos son conscientes de que están pagando ese alto precio.
Se trata de trámites prolongados, inestabilidad normativa y la fragmentación institucional. Todo eso junto es considerado en el estudio como “la trampa regulatoria”, que pone un freno de mano y termina encareciendo proyectos, retrasando decisiones y deteriorando la competitividad. Es decir, si Colombia requiere acelerar el desarrollo, se está mordiendo la cola, pues el resultado es el de una economía débil que no logra recuperarse en términos de inversión para que esta, a su vez, conduzca a la creación de empleos sostenibles.
Inaudito
Colombia tiene el poco honroso quinto lugar entre los países del mundo con mayor complejidad para hacer negocios y, por lo mismo, con los costos más altos, los cuales casi se duplican en América Latina, según mencionan los investigadores que hicieron el estudio.
Es así como el informe de Corficolombiana señala que una empresa destina 5.237 horas al año realizando trámites. Ese tiempo equivale a 218 días, lo que equivale al 59,7 % de una anualidad. ¿Cómo se puede ser más productivo en ese contexto?
Por el lado de los costos en personal requerido para cumplir los trámites, la situación es similar. Según el estudio, se necesitan más de dos empleados de tiempo completo y cerca del 20 % del personal en microempresas para lograr las exigencias regulatorias.

Prolíficos para hacer normas
Otro problema, además del de la proliferación de normas, es que son cambiantes, lo que causa incertidumbre y complica la tarea de cumplirlas.
La estadística suena increíble. En 2025 se emitieron 1.321 normas, lo que implica unas cuatro por día, con un aumento del 104 % en comparación con la época prepandemia, y del 85 % frente a 2022, que hizo parte de esa franja de tiempo en la que el Gobierno emitía decretos a granel para enfrentar la crisis sanitaria y económica del covid-19.
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— Revista Semana (@RevistaSemana) March 9, 2026
Algunas barbaridades
Los mensajes del estudio evidencian algunas barbaridades:
- Energía: los proyectos tardan entre dos y siete años en obtener licencia ambiental.
- Infraestructura: hay siete proyectos viales 5G y solo cuatro están en obra, pero con retrasos que podrían restar hasta un 0,5 % del PIB al crecimiento, señalan los investigadores. Como ejemplos, citan proyectos multimodales que fueron incluidos en las metas del Plan de Desarrollo, y solo llevan avances del 29 % en vías férreas y de un 6,7 % en aeropuertos no concesionados. Las normativas tienen todo que ver. Por ejemplo, “la APP (Alianza Público Privada) del Canal del Dique ha requerido 16 consultas previas”, expresan los investigadores.
“Más que una restricción técnica, el exceso y la volatilidad regulatoria se han consolidado como un freno estructural al crecimiento. Y su corrección es una de las palancas más importantes de la remontada económica del país”, según enfatiza el estudio.

Los campeones en normatividad
El estudio de Corficolombiana también pone en evidencia que hay unos sectores más afectados que otros con este “impuesto” invisible.
Es así como, de 24 sectores analizados, tres concentran más del 30 % de la producción normativa que se expidió entre 2000 y 2025.
Hacienda es campeón, con el 16 % del total, y ese porcentaje, además, constituye buena parte de la carga económica del involucrado en el exceso regulatorio, porque, en su mayoría, se trata de impuestos: van 13 reformas tributarias de los últimos 30 años.
El sector de Comercio, Industria y Turismo es otro de los líderes en regulación, con alrededor del 11 %, y Minas y Energía, con cerca del 9,4 %, señala el informe de Corficolombiana. “En un país que necesita recuperar la confianza de los inversionistas, cada norma adicional que introduce incertidumbre es un costo que el crecimiento no puede seguir pagando”, concluye el estudio, en el que abogan por cambios urgentes para que regrese la inversión al país. “La inversión no regresa sola. Regresa cuando las reglas son claras, cuando los tiempos son predecibles y cuando el Estado cumple sus compromisos. Construir ese entorno es la primera jugada, y comienza desde la solidez de la portería institucional”.
